BAFICI 2018: TE QUIERO TANTO QUE NO SÉ DE LAUTARO GARCÍA

This entry was posted on April 17th, 2018

Por Aldo Padilla

La mitología de la noche porteña, una especie de odisea relajada a través de lugares no necesariamente habituales para definir una ciudad ecléctica, barrios que son parte de la bohemia cultural y que aparecen uno detrás de otro en el largo recorrido de un protagonista persistente (o más bien obstinado) a la hora de forzar un encuentro fortuito con la chica de turno, aunque diferentes obstáculos propios y ajenos transforman al encuentro en una especie de videojuego con pequeñas misiones que en realidad nunca son cumplidas en su totalidad.

Te quiero tanto que no sé es un auto enamoramiento fugaz, que lleva precisamente a la duda de lo que representa un amor casi espontaneo, la incógnita de recorrer un camino que ni siquiera tiene una dirección física y que dentro de esa irrealidad se va mezclando con la melodía propia de una ciudad que respira notas musicales.

García Candela busca posicionar deliberadamente todos sus intereses en la película aunque sea en pequeños fragmentos, momentos musicales que dentro de su espontaneidad se acomodan dentro de las reglas del juego de la película, un tributo a la cinefilia representado por un rollo fílmico que llega a las manos de Francisco de forma inesperada y que ahonda más en el tono melancólico del film y pequeños sketches que están muy bien construidos, como la aparición de una especie de llave mágica de automóvil o un GPS que no tiene un rumbo y que delimitan una especie de espacio onírico gracioso, que plantean desde el inicio del film el alejamiento de la solemnidad para entrar en las reglas indefinidas de la noche bonaerense.

Parte del discurso del film sobre las redes sociales resume un tópico sobre la constante publicación de nuestra ubicación, que convierte a las noches de salida en una especie de reality donde cada uno es el propio camarógrafo, protagonista y comentarista de un programa de tiempo indefinido, el protagonista del film va siguiendo atento los giros de este programa protagonizado por su repentino “crush” y de forma interna va tomando las actualizaciones como señales del camino que debe seguir para llegar a ser parte de ese episodio nocturno, a pesar de las constantes interrupciones de los seres nocturnos que deambulan por su recorrido porteño, ¿puede interpretarse todo este seguimiento como acoso? Las intenciones y el discurso del film se alejan esa idea, ya que el protagonista es más un constante observador que un acosador, además que todo el seguimiento de la chica pretendida se mueve por pistas falsas, pasos hacia la nada y finalmente el camino lo lleva al punto de partida aunque con el matiz de la luz matinal, la bohemia que se transforma en un vaso de café mañanero, el vapor que sale del vaso caliente que parece llevarse parte de los recuerdos de la noche anterior y ante todo la tranquilidad de un protagonista cuya juventud le ayuda a asumir el tiempo como algo que no tiene fin, una búsqueda de una chica que es solo una excusa para reconocerse una y otra vez en un espacio con el cual se siente identificado.

Vanguardia y Género
Director: Lautaro García
Guión: Lautaro García
2018
70 min