CANNES 2017: THE MEYEROWITZ STORIES (NEW AND SELECTED) DE NOAH BAUMBACH

This entry was posted on June 2nd, 2017

Por Anne Wakefield Hoyt

Un rey Lear Moderno

En una de esas ironías de la vida (que abundan en el cine de Noah Baumbach), el estreno de The Meyerowitz Stories en el festival de Cannes le dio en la vida real a Netflix las dos grandes satisfacciones que el director le niega a sus personajes en la película: éxito y justicia. The Meyerowitz Stories fue recibida con cuatro minutos de aplausos, una eternidad viniendo de un público tan exigente como el de Cannes, dándole la validación que le hacia falta al conglomerado por tener la “osadía” de invertir en cine. The Meyerowitz Stories vale cada minuto de esos aplausos. La cinta, que se ha confundido con una comedia agridulce, es en realidad, un drama amargo con tintes de comedia. Baumbach nos muestra una de las pocas instancias en las que envejecer afecta en forma mas contundente a los hombre que a las mujeres: en la expectativa de éxito profesional en una sociedad de ganadores.

Dustin Hoffman interpreta a Harold Meyerowitz, patriarca de una familia bohemia neoyorkina que detrás de su supuesta excentricidad artística oculta la amargura de un hombre tan frustrado como el Willi Loman de La Muerte de un Viajante. Harold es un escultor medianamente reconocido que nunca cumplió del todo la promesa que mostró en su juventud. Sin embargo, dentro del ámbito familiar—único donde se pudo imponer—ha creado la fantasía de que es un genio incomprendido y de que si no alcanzó el éxito que se merecía fue por culpa de las intrigas de los galeristas,  de la envidia de sus colegas, de la ignorancia de los críticos; en resumen, del mundo entero, menos de él. Dando clases es donde Harold ha dejado alguna huella, pero desprecia el valor de la enseñanza por considerarla inferior a sus talentos. El problema es que en su egolatría y su ceguera ha arrastrado también  a sus hijos. La película se llama The Meyerowitz Stories y no solo The Meyerowitz Family porque, por falsa que sea, ha sido la narrativa de Harold la que permea la mitología familiar. Harold domina el discurso con sus constantes quejas y criticas, interrumpiendo a todos y no dejándoles expresarse; sus personalidades reflejan esta dinámica

Con motivo de alguna celebración, los tres vástagos de diferentes esposas cada uno, van a visitarlo a Nueva York. Harold vive en Brooklyn con su cuarta mujer, la borrachina Maureen, (Emma Thompson). Los Meyerowitz han sido afectados de diferente maneras por la egolatría de Harold. Danny (Adam Sandler), el mayor, es dulce y apocado. Nunca tuvo un verdadero oficio y terminó quedándose en casa cuidando a su hija mientras la esposa salía a trabajar. Ya que la muchacha va a la universidad, su mujer lo ha dejado. Jean (Elizabeth Marvel) es aun menos agraciada. Se viste como monja, nunca se casó y sobrevive apenas con un mediocre trabajo administrativo. Benjamin, el menor, es el único que ha triunfado, pero no en el arte, como quería el papá, sino en las finanzas. Harold no puede disimular lo decepcionado que se siente de Danny y Jean, y a pesar de que en su histriónico esnobismo siempre se lamenta de que ninguno de ellos siguió sus pasos, se muestra abiertamente orgulloso de que Benjamin haya optado por el mundo corporativo. Danny ha padecido siempre las burdas e insensibles comparaciones que hace Harold con respecto a Benjamin. No se da cuenta de que a pesar de que Benjamin parece el único beneficiado por la aceptación del padre, también lo resiente profundamente; no es casualidad que se haya ido a vivir a California, lo mas lejos que pudo estar de Harold. Danny y Jean, los que menos tendrían que agradecerle son los que viven cerca y están siempre pendientes de el.

Harold sufre un derrame cerebral y los hijos se congregan nuevamente en Nueva York. Mientras Harold permanece en el hospital en un coma inducido, los hermanos tienen la oportunidad de relacionarse sin que la sombra del padre determine su interacción: la dinámica entre ellos fluye al fin libremente. Los resentimientos afloran, especialmente entre Danny y Benjamin, pero se resuelven—a golpes—en una de las secuencias mejor logradas de la película.  Afuera de un museo en Nueva York donde se esta exhibiendo una pieza de Harold, Danny  y Benjamin pasan de la agresión verbal a la física, dando salida a la tensión que se ha ido acumulando lentamente entre ellos a lo largo del filme. Baumbach dice que el argumento para The Meyerowitz Stories le surgió a partir de esa imagen. La escena recuerda a una similar que también ocurre afuera de un centro cultural en Nueva York. En la magistral e inolvidable secuencia en The Turning Point (1977) , Anne Bancroft y Shirley MacLaine se agarran a bolsazos afuera de Lincoln Center. Mientras que la cinta de Herbert Ross era sobre el precio del éxito que tienen que pagar las mujeres que optan por tener una familia en el mundo del ballet, The Meyerowitz Stories muestra que, en ese terreno, son los hombres los que la tienen más difícil. Por frustrado que pudiera estar el personaje de MacLaine dado que tuvo que renunciar a su carrera como bailarina para ser madre, su opción es socialmente aceptable: cambió una forma de éxito por otra, quizás aun mas valorada. Harold, por el contrario, no recibe puntos extras por tener una familia—ni se le restan por su fracaso en el resultado. Lo único que cuenta es su triunfo público, profesional.

En privado, es obvio que Harold también fracasó estrepitosamente como padre y esposo. Sin embargo, sus hijos resultaron mejores personas, no gracias, sino, a pesar, de él. Danny no hizo nada relevante como profesionista, pero fue un excelente papá y su hija se lo reconoce y agradece. Ese considerable triunfo, no le vale nada a Danny públicamente. Benjamin pudo salir adelante porque escapó a tiempo del circulo de influencia de su padre. Danny y Jean, ávidos todavía de su amor y aceptación, siguen girando en torno a él. Harold no da la menor muestra de estar agradecido. Ignora por completo a Jean, y recibe los pródigos cuidados de Danny como si se los mereciera y nunca le da las gracias. Maureen, la dipsómana esposa de Harold, sirve solo de alivio cómico. El problema es que  debido a la formidable presencia de Thompson, se roba cada escena distrayendo el foco con un rol que debería ser secundario.

En sus implicaciones más profundas, The Meyerowitz Stories tiene la dimensión de un Rey Lear,  pero Maureen, quien además de bufón tendría que ayudar a Harold a reconocer la responsabilidad de sus actos como en la obra de Shakespeare, no lo hace. De tal manera que el patriarca de los Meyerowitz nunca tiene su momento de lucidez en la tormenta: esa es su verdadera tragedia.

COMPETENCIA OFICIAL
Director: Noah Baumbach
Producido por: Noah Baumbach, Eli Bush, Scott Rudin, Lila Yacoub
Cast: Adam Sandler, Ben Stiller, Emma Thompson, Dustin Hoffman
Música: Randy Newman
Netflix
EEUU, 2017
100 min