CINÉMA DU RÉEL 2018: ROMAN NATIONAL DE GRÉGOIRE BEIL Y LES PROIES DE MARINE DE CONTES

This entry was posted on April 6th, 2018

Roman National de Grégoire Beil

Por Aldo Padilla

El intenso ahora, la realidad no guionizada y que solo se mueve en la improvisación. La aplicación Periscope como una forma de charla entre el individuo virtual y entes que se ocultan bajo el anonimato, comunicándose mediante halagos, insultos, acoso u otras formas de violencia escrita y que se cruzan con la pseudo admiración, como una forma de retribución frente al ejercicio de eliminar las barreras de la intimidad y lo público. Una extraña forma de comunicación como consecuencia de la cultura del selfie y que Grégoire Beil trata de entender a partir de la diversidad de los usuarios de esta red social a través de Francia en Roman National. Un montaje continuo de transmisiones de Periscope que, por un lado, retratan el impresionante cruce de culturas en Francia, ya sea en personas que buscan adaptarse a las reglas de lo que se entiende como cultura francesa tradicional, y por otro lado, migrantes tratando de mantener una difusa identidad de su origen o franceses que se apropian de las culturas extranjeras que asumen como propias.

El barrido por las diferentes clases sociales y zonas francesas que transmiten ideas cotidianas o banales se ve interrumpido por el atentado de Niza del 2016, en pleno 14 de julio, que transforma el discurso del film en un retrato generalizado de cómo las redes sociales se enfrentan a hechos trágicos, donde puede aplicarse la idea de la ficcionalización de las imágenes (Tara Judah acuña este término frente a films como Dragonfly Eyes construido a partir de videos de cámaras de seguridad), que ya se ha visto en otros films que usan redes sociales como el corto chileno SNAP (que está montado a partir de microvideos de Snapchat), de forma de transformar una realidad en un discurso que parece ser artificial. Esto se acentúa más en el caso de Periscope donde el usuario alcanza a ver algo que está en vivo y que desencadena en asumir esa realidad y las catástrofes en el mundo desde la duda, lo que lleva al internauta a una suerte de desensibilización.

La posición, tanto de los que transmiten los hechos o de los que reaccionan frente a ello, comprueba una suerte de naturalización de la violencia o también una reacción banal frente al hecho, lo cual fue tratado en el terreno de la ficción por Michael Haneke en Happy End, aunque enfocándolo de una manera fallida por caer en el mismo juego de aquello que se critica en el film.

El tramo final de Roman national plantea un cambio de registro mediante transmisiones desde otros países y la vuelta a la rutina luego del horror, denotando la línea cada vez es más delgada entre el mundo virtual y la supuesta realidad, que ya ambas parecen mezclarse de forma de transformar nuestra sensibilidad en algo que no sabe diferenciar ambos mundos.

Les proies de Marine de Contes

Frente a la lucha de la realidad y la virtualidad, otro film de la competencia nacional de Cinema du Reel plantea la lucha temporal entre las tradiciones y su vigencia, además del factor de depredación natural como trasfondo. Les proies de la directora Marine de Contes es un documental alejado de las concesiones propias de los films etnográficos, donde el espectador busca rápidas explicaciones frente a tradiciones que no alcanza a entender.

En el caso de Contes apenas da pautas durante la primera parte del film sobre el extraño proceder de una familia que inicialmente parece estar dedicada al terreno de la crianza de aves, pero que el transcurso del metraje se notará que el rumbo va más hacia el campo lúdico que al agrícola, y que lastimosamente se convierte en demasiado explícito, más aún en el título en inglés: The game.

El film se desarrolla en la región Nueva Aquitania, en el sur oeste francés, y que aparenta estar en algún lugar profundo donde incluso se escuchan diálogos en idioma gascón. El rito que se mueve entre deporte y cacería sofisticada, y que apenas se alcanza a comprender en su totalidad en el final del film, aunque no todas las reglas ni técnicas son claras ya que todo se basa en la observación de la familia durante el acto, y los pocos diálogos presentes son coloquiales más que de explicación. Lo que se alcanza a vislumbrar es la caza de aves con presas que son palomas comunes, las cuales se acomodan en altos pinos que están en proceso de deforestación de manera acelerada como muestran los planos aéreos del film. Es a partir de este punto que nace una suerte de contradicción en el film, ya que una tradición relacionada con la caza se encuentra al borde de la extinción debido a la tala indiscriminada de la zona, la intervención del hombre en la fauna destruida por el mismo hombre.

A pesar de las contradicciones lógicas que se plantean a partir del ejercicio de la caza, es destacable el notable e registro invisible y calmado de la directora sobre la profunda concentración y meticulosidad de los jugadores, de forma de resumir jornadas sin mayor sobresalto que algún ave que pasa a lo lejos del punto de mira, en especial tomando en cuenta que dicha tradición es netamente masculina, ya que las mujeres que participan apenas denotan interés en las diferentes actividades. Esta idea final nos remite al documental Playing men de Matjaž Ivanišin, que partía de una premisa similar retratando distintos juegos entre hombres adultos aunque con una tendencia más hacia la testosterona, a diferencia de The proies que es una oda a la paciencia y pasión que tienen formas diversas alrededor del mundo.