CINEMA DU REEL 2019: DIZ A ELA QUE ME VIU CHORAR DE MAIRA BUHLER

This entry was posted on March 21st, 2019

Por Aldo Padilla

La mirada sobre la indigencia en el cine suele venir acompañada de cierta condescendencia. El retrato de las condiciones de pobreza extrema suelen mostrarse como una forma de patología, a partir de sintomas sociales que la caracterizan o, en algunos casos, como un oscuro camino con apenas un pequeño halo de esperanza al final del recorrido. Esto sucede en La vida suspendida de Harley Prosper del mexicano Juan Manuel Sepúlveda, donde su protagonista trata de reconstruirse a partir de un escenario de soledad y alcoholismo. También el retrato de la indigencia es abordado desde un sentido comunitario como se vio en The Stairs del canadiense Hugh Gibson, donde gente que vive en situaciones extremas en las calles de Toronto, trata de ayudar a otros en condiciones de similar complejidad: un ecosistema construido a traves de conversaciones en medio de escaleras que parecen indicar un constante camino de subida y bajada.

En Diz a ela que me viu chorar de Maira Buhler recuerda a Edificio Master de Coutinho, ya que su registro va recorriendo una enorme edificación al que llaman Hotel Parque Don Pedro, en el cual habitan personas que vienen de situaciones de calle acomodados en pequeños cuartos, ya sea individuales o compartidos con desconocidos, aunque a diferencia de las entrevistas del fallecido director, Buhler deja que el naturalismo fluya en las personas que filma, los cuales ya sea en pareja, con amigos o solos, van planteando su presente en dicho hotel como una oportunidad de un espacio frente a su pasado en las calles. La terraza del edificio es un continuo escape donde los habitantes ven un Sao Paulo inconmensurable y es donde se percibe el edificio como un refugio frente a la dureza de las calles que se ven retratadas en las historias de su pasado.

Aunque la estancia de los personajes no está alejada de diversos problemas, desde el fantasma del desalojo, hasta una burocracia que les exige ciertos requisitos para continuar en el lugar, además de complejas relaciones que retratan un complejo micromundo en esaa urbe vertical. A pesar de esto, es posible ver un sentido de comunidad adquirido a frente a las incertidumbres que rodean a todos los personajes, desde aquellos que buscan cierta estabilidad, hasta aquellos que miran con resignación lo que viene.

Bruhler logra una gran confianza con los habitantes, tanto de parte de aquellos que le van contando sus penas, hasta los que sienten desapercibida a la directora y que realizan su día a día sin pensar en el registro del cual son parte. Hay una poética que se logra a partir del contraste de los pequeños cuartos atiborrados de personas, que se visitan de cuarto en cuarto, y la soledad y autoreflexion que se da en el techo del hotel donde los personajes parecen sentirse diminutos frente a la inmensidad de la ciudad.

Es inevitable pensar que la directora no juzga, ni a la medida social, ni a los que se acogen a ella, ya que si bien puede verse como varios de los habitantes del edificio sienten alivio en dicho refugio, es posible vislumbrar cierto pesimismo respecto a una solución que se percibe como inestable y temporal frente a un problema de fondo, y que, finalmente, termina en el cierre del edificio unos meses luego del rodaje.

Competencia Internacional
Dirección: Maíra Bühler
Producción: S África Filmes / Klaxon Cultura Audiovisual
Brasil, 2019, 81 minutos