PIEZAS SUELTAS PARA MÁQUINA DE GUERRA

This entry was posted on July 3rd, 2014

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Por Colectivo Los Ingrávidos

Nota del editor: De un tiempo a esta parte, el colectivo Los Ingrávidos de México comenzó a llamar la atención debido a la facilidad y rapidez con las que sus trabajos se dispersaban en redes sociales. Su posición ante el monopolio de los medios de Televisa en su país de origen, marcó el despegue de un discurso político sobre el papel de la imagen en tiempos de dispersión y despojo ético. Algo de disconformidad adolescente ronda su afán, sin embargo, su Abecedario, una serie de cortometrajes de diverso calibre demuestran talento detrás del discurso incendiario. Conforme iban difundiendo sus obras, mostraron dos motivos que marcan su identidad: la inspiración de las vanguardias históricas, y su defensa de un cine independiente y experimental más arriesgado liado a un compromiso de forma y contenido en contra de realidades alienantes.  El modo en que compartían sus trabajos, muchos de hecho experimentaciones a partir del dispositivo y de intervenciones o apropiaciones desde el found footage, propició la mirada hacia su propuesta. Desde el anonimato que los caracteriza (es decir, aparecen siempre como colectivo, sin nombres y apellidos), nos envían este texto que refleja su mirada sobre la ideología que prima en universos fílmicos predominantes, y que compartimos en Desistfilm.

 

…la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

 

Pierre Menard

 

Múltiples piezas sueltas inspiran una máquina de guerra en expansión, infra-histórica, exterior al aparato de Estado, de una verdad proteica casi falsaria. Inframultiplicidad, de medida difusa, exterioridad confirmada por la mitología, la fabulación, el drama, las fiestas y el infrarrealismo. Irrupción de lo efímero y potencia de metamorfosis. Audiovisión que frente a la mesura institucional esgrime un furor, frente a la gravedad una celeridad, frente a lo político un secreto, frente a la soberanía una potencia, frente al aparato una máquina. Visiones en infrarrojo.

Series divergentes y heterogéneas. Audiovisión para reivindicar otra justicia, a veces de una crueldad incomprensible, pero a veces también de una piedad desconocida. Sobre todo poner de manifiesto otras relaciones puesto que todo se intercala en relaciones de devenir, en lugar de efectuar relaciones binarias entre “estados”:  todo un devenir-animal del guerrero, devenir-volcán del pueblo que falta.

Suscitar una guerra por venir refuerza nuestra resolución, mas no se trata de invocar una guerra institucionalizada, regulada, codificada, con un frente, una retaguardia, y sus batallas. Por el contrario, esbozar una guerra sin línea de combate, sin enfrentamiento y retaguardia, en última instancia una guerra sin batalla: pura estrategia.

 Lo que reanima la estrategia de nuestras piezas sueltas es una multitud de preguntas bajo una forma precisa que interroga el tiempo de una acción difusa, ya pasada y aún por venir, de un fuego que suscita todas las figuras incompletas de sí, proliferación de preguntas que interrogan ¿Qué ha pasado para que un volcán reclame una guerra por venir con la voz singular de las multitudes y del pueblo que falta? ¿Qué ha podido pasar para que el celuloide y su ritmo se encuentren fuera de sus goznes, y el delicado filum de la imagen sea continuamente baleado, evidenciando su originaria y precaria materialidad, no por ello menos bella? ¿De dónde emerge la otra, extranjera voz neutra que hace legible y audible un infame acontecimiento que la costumbre y la tradición han interpretado una y otra vez hasta dejarlo sin contenido? ¿Qué ha pasado para que sea posible entrever, en el medio de la propaganda gubernamental, otra violencia, la de una ingente máquina de guerra que crece al interior de la “amigable imagen” que el aparato de Estado quisiera dar de sí? ¿Qué es lo que captura la mirada  en el instante en que es suprimida? ¿Qué ha pasado para que el silencio de una letra transforme una fiesta en continua danza de sombras agotadas, restos de celebración? ¿Que ha pasado para que una ingrávida percepción se abra paso entre azarosas rotaciones y mitologías incineradas? Finalmente ¿Qué ha podido pasar para que, a la sombra del fuego, devorador, insistamos en reivindicar la pertenencia de ciertas armas a la inmanencia de una vida, máquina de guerra oscilante y exterior al aparato de Estado, percepción fractal de una Soldadera y una Zapatista que ya han sido y que sin embargo no han tenido lugar? ¿Qué ha pasado para que la infrarrealidad gravite con la sutileza de un esquirla?

Finalmente, a pesar de toda reivindicación, es preciso participar del riesgo a padecer el tiempo como forma pura de la destitución. Litigar el celuloide como superficie no límpida ni lisa. Cuerpo afectado y hostigado por los singulares agujeros de la entropía. Descarrilar los 24 fotogramas para mostrar que, cada engrama, soporta la encarnación del Tiempo y la Idea en su forma menos amigable. Hacer reptar el celuloide y movilizarlo con el pulso descorazonado del peligro. Sumarse a los escombros que el Angelus Novus contempla y asignar al detritus del progreso su estatuto de evidencia transitoria. Repetir brevemente la ejemplaridad de los incendios de Alejandría y de la Cineteca Nacional de México, hacer que el instante de un peligro, de una fulguración, revelen el destino no parcial de la memoria.

 Programa parcial para un cine incendiario

Seis piezas para tres pantallas incendiadas, 49 funcionarios gubernamentales y 2 salidas de emergencias falsas.

Indicación 1: Durante los últimos 10 minutos de Hipertermia quemar progresivamente las tres pantallas colocadas una detrás de otra. Finalmente incendiar el cine.

Indicación 2: Después de colocar micrófonos entre el público, transmitir el sonido directo, dentro y fuera del cine.

Indicación 3: Si el público está mayoritariamente conformado por diputados y senadores no indicar la salida de emergencia verdadera.

Abecedario/ X,Y

Si esto es un camino

No habría que ver

A la orilla de las brechas

tanto desierto

Demasiado es (demasiado)

Ni en la cima de un cerro

Quedan resguardados

expuestos al ambiente

deseando más

cierta sombra,

que todo el sueño-dinero,

tan americano.

 

Si esto es un camino,

La gente,

Tan americana,

Tan de ensueño,

compartiría el agua,

la sombra,

El descanso.

Habría trabajo

Para los que no murieran

En su,

Tan nuestro,

Desierto.

A la entrada de sus ciudades

Cerca de sus caminos,

Frente a casas-entresueños,

Ha muerto

Mucha persona.

 

Jeta de halcón

Ya te dije que no son confiables

Nomás mírales la jeta

Sus intenciones,

Tantas y tan malas,

Se les ve bien clara,

Toda la grosería,

La llevan en las comisuras

¿me vas a decir que en semejante maleta

no traen más que herramientas?

Me hablas de albañiles

Obreros

Asalariados

Desempleados

Me vienes a insinuar que descansan

Que la maquila es bien cabrona

Que ataranta

Y que no deja más que el placer

De sentarse en los parques

A mirar,

las casas de enfrente,

Y hablar por celular.

 

Malos tiempos para el cine

Son malos tiempos para el cine

Cuando un sicario

Agarra una cámara y filma

Las ejecuciones.

 

Abecedario i

Hay regiones oscuras, aterradoras

En ellas espía

Acecha

Cierto mal

Ronda la venganza

Esperando embestir

¿quién soporta

aquel estremecimiento?

En sus oídos

En sus oraciones

Los levantados

No dejan entrar

(Comunicar)

Las matanzas

en su corazón.

 

Hipertermia

La imagen comienza a arder, provocando la expansión de un moho burbujeante en el que predomina el anaranjado-violeta-verde. Toda la pantalla queda ocupada por el fotograma ardiendo y desintegrándose en “cámara lenta”, en un “flou” extremadamente granuloso. Arde otro fotograma; toda la pantalla palpita de celuloide fundiéndose. Efecto obtenido por varias series de refilmación sobre pantalla, y el resultado es que la propia pantalla parece palpitar y consumirse. La tensión del bucle desincronizado se mantiene a todo lo largo de este fragmento en que la película misma parece morir. Tras un largo momento, la pantalla se divide en burbujas de aire insufladas en el celuloide, filmadas a través de un microscópio con filtros coloreados, de un color diferente en cada lado de la pantalla. Cambios de distancia focal hacen perder su forma a las burbujas, que se disuelven una en la otra y los cuatro filtros coloreados se mezclan. Al final, unos treinta minutos después del primer bucle, la pantalla se pone blanca-negra. La excesiva luminosidad que se abre paso devorando el celuloide extrae al Tiempo de todo contenido para desprender de él la forma pura, la experiencia perceptiva de una muerte no orgánica, la diseminada en todas las superficies, la molecularizada. Tercera síntesis temporal, hipertérmica síntesis que designa el abismo al que todo fundamento nos precipita. Tánatos más allá de Eros, más allá de la fundación de Habitus; reventado y devorando el pasado puro de Mnemosine. Luz final de los engramas cinemáticos. Bramido mudo del trance blanco.

 

Mientras los mexicanos bramaban

En la noche india de estrellas desgarradas

Y el fuego levantaba el Paricutín

Brotando de la tierra roja y negra

Bob Kaufman

 

http://losingravidos.com/