FERNANDA PESSOA: “AL VOLVER A VER PORNOCHANCHADAS PODRIÁMOS CONCLUIR QUE EN BRASIL NADA CAMBIÓ”

This entry was posted on July 5th, 2017

Por Carlos Rentería

Fernanda Pessoa, tras recibirse en cine en Sao Paulo, viajó a la Universidad Sorbone para hacer una maestría. Ahí empezó con su film Historias que nosso cinema (não) contava, que es presentado en la sección Iberoamérica Ahora de la 7° edición del festival Lima Independiente. Conversamos con ella sobre este trabajo.

Desistfilm: ¿Cómo iniciste la investigación para Historias que nosso cinema (não) contava?

Fernanda Pessoa: En los años 70 Brasil producía muchas películas. Por ese periodo comenzaron las “pornochanchadas”. A muchos de los realizadores, por supuesto, nunca les gustó que se les llamase así a sus películas. En realidad el término es de los críticos. Empecé la investigación con 130 películas, pero se produjo muchas más. Existen películas perdidas u otras accesibles solo en rollos de 35mm. De estas que pude conseguir elegí 30 películas para el largometraje. De una de esas al final no me dieron la autorización y me quedé con 29.

Desistfilm: ¿Lo de las pornochanchadas fue un revival de las chanchadas de los 50?

Fernanda Pessoa: El término como te dije lo inventó algún crítico. Tiene mucho que ver con las chanchadas pero se sumaban elementos eróticos. No precisamente porno: es erótico. Las porno comenzaron en los ochenta en Brasil. La pornochanchada empieza sobre todo como un género relacionado con la comedia un poco costumbrista y con películas filmadas sobre todo en Río de Janeiro. Después el género tuvo una conexión muy grande con el público y empezaron a hacerse muchos subgéneros de pornochanchada. Habían pornowesterns, films pornopolíticos, pornopoliciales, pornodramas, etc. Pero al final todo era llamado pornochanchada.

Desistfilm: Por lo que dices parecen bastante conscientes del aspecto político de la época.

Fernanda Pessoa: ¿Las pornochanchadas? No. No eran políticas.

Desistfilm: Pero cruzan mucho con la política de la época.

Fernanda Pessoa: Claro. Pero ocurre de otra manera. Cuando empecé la investigación estaba muy motivada por estos temas. Encontré una película que se llama La caída del comunismo a través del pornogay, un corto de 20 minutos de William E. Jones. En el trabajo había una idea que me motivó en esta investigación: en cualquier lugar es posible encontrar trazos de nuestra historia actual. Las pornochanchadas no son politizadas para nada. En los años 70 eran muy mal vistas porque precisamente eran despolitizadas. Se les acusaba de ser películas que se hacían solo para que la gente se entretuviese y no se dieran cuenta de lo que pasaba en Brasil; una suerte de entretenimiento sin contenido. Hasta hoy es un poco lo mismo que se sigue diciendo. Cuando comencé a indagar en estas películas, que aparentemente no tienen nada que ver con política, encontré los trazos de la historia y la política. Mi teoría es que en un lugar donde aparentemente no hay un trazo de historia siempre lo hay. Cualquier producto cultural tiene trazos históricos de su época.

Desistfilm: Por otro lado, es una historia cíclica. Por ejemplo, esa manera en que en las películas los personajes conciben una manera para ofrecer Brasil se parece a lo que se hace ahora. La figura del extranjero en Brasil se hace muy repetitiva en la historia. Es una revisión histórica que habla bastante del presente.

Fernanda Pessoa: Yo empecé a hacer la película entre el 2011 y 2012. Fueron cinco años investigando. Lo más raro es que en medio del proceso tuvimos un círculo: sacaron a la presidenta Dilma y si bien no vivimos en una dictadura militar tampoco es una democracia, y hay una situación demasiado parecida a la de la dictadura militar de las películas de la pornochanchada. Pasa lo mismo con la situación de las mujeres. O con la de las razas. Las personas ven la película y podrían concluir que nada cambió.

Desistfilm: O también el asunto de la corrupción bastante latente. Ahora, son 29 películas… ¿cómo haces el montaje? Hay unidades que hablan de ciertos temas pero aún así no queda claro cómo montar tanto material.

Fernanda Pessoa: Primero apunté todo lo que pude de las 130 películas iniciales que tuve. Sin guión, sin nada, a ver si las películas me decían algo. Los asuntos que quedaron al final son los que las pornochanchadas contenían. Luego, de un conjunto de 25 películas, me hice timelines de grandes temas. El “milagro económico”, por ejemplo: no tenía ni idea cuando empecé que esto iba a ser algo tan importante, está en casi todas.  Hice una división de ese estilo. Me quedé con 10 ejes temáticos y empecé a agrupar las secuencias. Lo que hice luego fue organizar los ejes temáticos en un orden un poco cronológico: empezamos con el golpe militar, luego comienzo de los años setenta, pasamos por el milagro económico, y al final una decadencia económica y reapertura política y esa perspectiva de la amnistía o del ABC donde Lula comienza a surgir. Luego, en general, para el montaje final tardamos cerca de tres años. Obviamente al comienzo no teníamos dinero para hacerlo. Teníamos que hacerlo cuando no estábamos trabajando para ganar dinero. Tardamos mucho y después al final del primer año, con un primer corte, ganamos una beca del estado para la finalización de la película. Ahí finalmente pudimos liquidar el asunto de los derechos y hacer los transfers de las copias para poder tener los materiales de la mejor forma posible.

Desistfilm: No he visto muchas películas que trabajen con found footage en Brasil. En general, ¿cómo es la movida independiente allá?

Fernando Pessoa: Estrenamos en Tiradentes. El mismo donde estrenaron Branco Sai, Preto Fica de Alderley Queiros, y un film de Affonso Uchoa -que estrena Arábia este año en la misma competencia de Fernanda en Iberóamerica Ahora-. Se ha vuelto un lugar de nuevo y más politizado cine brasilero. Hay varios cineastas trabajando de manera independiente, pero somos pocos. En general en Brasil no hay industria, se está formando.

Desistfilm: ¿El público responde?

Fernando Pessoa: No (risas). Las películas que tienen mucho público son lo que llaman “neochanchadas”. O también las “globochanchadas”, las comedias que hace el canal de televisión O’Globo a través de su productora GloboFilms… Esas son las películas más vistas. Creo que el año pasado las cinco películas más vistas fueron de globochanchadas.

Desistfilm: ¿Qué crees que lo hace difícil?

Fernando Pessoa: Hay temas de publicidad y otros de horarios. Es un tema realmente muy difícil.

Desistfilm: ¿En el pasado era así? Si pensamos en el Cinema Novo como un gran capítulo de las clases de historia del cine pero no sabemos cómo respondía el público a ese cine.

Fernando Pessoa: No tenía público tampoco. Era muy bueno y tenían muchísimos premios internacionales sumado a grandes críticas, al contrario de las pornochanchadas que eran calificadas como pésimas, pero que sí tenían el público que ellos no. Fueron las películas más vistas de los años setenta. Si ves las listas de nuestra agencia de cine de esos años las películas más vistas de esos años son todas pornochanchadas. Por ahí los cineastas de las pornochanchadas tienen mucho resentimiento porque no tienen lugar en la historia del cine. A su vez los cineastas del Cinema Novo en general odiaban las pornochanchadas.

Desistfilm: Sin embargo parecen compartir muchas cosas. Sobre todo el asunto de la responsabilidad de clases o de lucha de clases.

Fernanda Pessoa: Ahora parece así pero no fue el caso. Las películas de la pornochanchada eran consideradas como películas de derecha. Los críticos de esos años no veían esas películas y las sindicaban como películas aliadas del gobierno militar. Había teorías de complot como que eran financiadas por el gobierno militar y la verdad es que no era así. Ellos mismos tenían problemas con el gobierno porque a nadie le gustaba tener películas eróticas o inmorales para su visión. Lo que siempre digo es que nadie le gustaba las pornochanchadas excepto al público masivo. La izquierda pensaba que eran películas de mal gusto y reaccionarias. La derecha las odiaba porque les parecía inmorales y mal hechas. Pero al final al público les encantaba.

Desistfilm: Eso hablaría de que izquierdas o derechas no parecen interesarse realmente por el “pueblo”…

Fernanda Pessoa: Al final creo que eso pasa por el concepto de lo que es “popular”. El Cinema Novo trabaja con un concepto de popular que es un tanto idealizado. Asumían que por hacer una película muy politizada el público debía responder. Los conceptos de lo que es el pueblo y lo popular son el tema. Lo que es muy importante de las pornochanchadas es que eran películas hechas por personas que no eran intelectuales. Eran gente más del pueblo, muy distintas a los directores del Cinema Novo que eran en general intelectuales, cineastas formados, o críticos y teóricos de la época. En cambio, las pornochanchadas eran hechas por gente común. Un tipo que empezó trabajando cargando cosas para una producción de cine y terminó como director. Son facciones distintas de la sociedad y que en general no tenían mucha plata.

Desistfilm: Es fácil explotar la visión de la pobreza ahora y suponemos que en el tiempo del Cinema Novo pasaba lo mismo, pero si se hicieran actualmente varias de las películas del Cinema Novo se les sindicaría como miserabilistas.

Fernanda Pessoa: No sé si conoces a la teórica brasilera Ivana Bentes. Retomando el texto de La estética del hambre**, de Glauber Rocha, dice que lo que tenemos ahora es una “cosmética del hambre”. Películas como Ciudad de Dios o Tropa de Élite son películas que explotan, estetizándola, a la pobreza. Es interesante esa teoría y le creo.