IMAGES FESTIVAL 2019: I SIGNED THE PETITION DE MAHDI FLEIFEL

This entry was posted on April 20th, 2019

Por Pablo Gamba

I Signed the Petition (Reino Unido-Alemania-Suiza, 2018), premiado como mejor cortometraje documental en el IDFA, fue realizado por Mahdi Fleifel, un palestino que nació en Dubái, se crió en un campo de refugiados de Líbano, estudió cine en Londres y tiene la nacionalidad danesa. En 2016 ganó el Oso de Plata al mejor corto en la Berlinale por A Man Returned y al año siguiente compitió en Cannes con otro corto, A Drowning Man.

Pero en vez de cine palestino, I Signed the Petition debería ser considerado parte de un cine de la derrota del país árabe, casi totalmente ocupado por Israel. Dos personajes invisibles conversan por teléfono en voice over en el film. Uno vive en Berlín y el otro en el Reino Unido. El primero le confiesa al segundo su miedo a que le impidan la entrada a Israel para visitar Palestina por haber firmado, junto con otros compatriotas artistas, una petición online a Thom Yorke para que Radiohead suspenda un concierto en Tel Aviv. Su amigo considera justificado su temor, pero le explica lo poco relevante que es, según él, todo activismo palestino por la causa nacional. Entre otras cosas, le dice: “Intentas articular una presunta capacidad que tienes, pero la realidad verdadera es que eres absolutamente impotente. Sufres lo mismo que todos los que han sido despojados de todo poder, y es difícil vivir la vida sobre la base del conocimiento de que eres un perdedor”.

Las voces están en contrapunto con imágenes en fílmico del interior de una confortable casa, presumiblemente en Alemania. Se entiende que está habitada por alguien que podría ser el cineasta, pero no se ve a nadie. La única “vida” que tiene ese lugar es la de juegos con la luz que entra por las ventanas, desde las que reiteradamente la cámara mira hacia afuera. Los personajes del diálogo parecen fantasmas que se manifiestan en esos destellos. Unos planos hacia el final, grabados en vídeo, permiten establecer una analogía entre las ventanas y la mirada de alguien que toma la cámara para hacer películas: verá el mundo desde allí, aunque vaya lejos a filmar.

También tienen un aspecto fantasmal los callejones solitarios que se infiere que son en Palestina. Aparecen en montaje alternado con las imágenes antes descritas. La única persona que se ve allí –una mujer que camina en suave ralentí, dándole la espalda a la cámara y a cierta distancia de ella– también parece un espectro. El registro en vídeo de ese lugar oscuro hace que la luz y el formato subrayen el contraste con la luminosa casa en Europa.

A ese contraste espacial se añade el del tiempo: las imágenes en color del presente en Alemania con el blanco y negro de Sands of Sorrow (1950), el primer documental sobre los campamentos formados por la expulsión masiva que fue la desastrosa consecuencia del conflicto de 1947-1949. Israel, Jordania y Egipto ocuparon entonces el territorio que la ONU les había asignado a los palestinos y casi todos se convirtieron en refugiados. Esa historia continúa en el registro en vídeo de una manifestación de la actualidad, de ubicación imprecisa y pancartas no escritas en árabe. Pero los fantasmas de la casa luminosa ya no parecen ser parte de eso tampoco.

Al personaje que vive en el Reino Unido le da risa la conversación, aunque en ella sostiene que Israel va a llevar a término el plan de exterminar a su pueblo. Es también amargamente sarcástico hacer una película palestina para hablar de la falta de sentido de protestar siquiera por esa aniquilación. Pero una pregunta que plantean ambos personajes es si la impotencia será la causa de la desesperanza, o lo contrario: si la desesperanza, y el consecuente abandono de toda resistencia, serán las causas de una sensación de impotencia. Otra pregunta: si esa actitud no será una forma de reducir la disonancia cognoscitiva de quienes han logrado instalarse en Europa, y se han alejado de la lucha por sobrevivir en la que persiste la nación palestina.

La esperanza es una necesidad existencial, y en la historia no faltan ejemplos de regímenes opresivos que parecían invencibles, pero fueron derrocados. Es lo que ocurrió en la Unión Soviética y en los países de Europa Oriental. En todo caso, la de I Signed the Petition es una autorrepresentación con la que parecen sentirse cómodos los humanitarios europeos, y que celebran seleccionándola para sus festivales y premiándola.

Programa: Feeling Resistance 

I Signed the Petition

Dirección: Mahdi Fleifel
Producción: Patrick Campbell, Mahdi Fleifel
Fotografía: Mahdi Fleifel, Mohamad Fleifel
Montaje: Michael Aaglund
Sonido: Dario Swade
Reino Unido-Alemania-Suiza, 2018