MÁRGENES 2017: LA SIESTA DEL TIGRE DE MAXIMILIANO SCHONFELD

This entry was posted on December 16th, 2017

Por Aldo Padilla

El tigre que ronda en Tropical Malady de Apichatpong Weerasethakul juega el rol de un ente sobrenatural que está constantemente al acecho, aunque el protagonista se pase media película esperando a dicho tigre. De antemano está la sensación que este no puede ser cazado, que es él quien observa a los cazadores y que trasciende a dicha búsqueda. El encuentro con dicho tigre es algo que solo se puede definir dentro de lo infilmable, aquello que esta fuera de los límites de lo audiovisual, el tigre no se puede cazar, ni filmar, pero su presencia sirve como objeto de la posesión de lo imposible, un amor platónico, el objetivo cuya existencia está definida y justificada para no ser alcanzado.

En La Siesta del Tigre, la búsqueda de los fósiles de un tigre dientes de sable es solo una excusa para un grupo de ancianos que sueñan con trascender a una vida que se sugiere como gris. A pesar de la luminosidad que destilan, la idea ambigua de encontrar los restos de este animal mítico en medio de alguna zona perdida de la provincia argentina de Entre Ríos, es vista como una forma de gloria pasajera. Entre jugueteos y un estado de relajación constante, los atléticos ancianos, nadan y caminan disimulando una búsqueda, en medio de una sensación de libertad, que parece que solo puede obtenerse con el paso de los largos años. La cámara se mueve entre la improvisación estética y de guion, mientras los actores se funden con los personajes de forma que la espontaneidad permite una honestidad,  una búsqueda que se siente más como una excursión que como una exploración paleontológica. El instinto y algunos básicos principios técnicos guían al grupo, aunque la armonía con la naturaleza es la principal brújula.

El ocio es visto de forma poética en el film, donde el tiempo muerto se ve como una quimera de la cual disfrutan los protagonistas. Es posible hacer una equivalencia con Western, un film con temática y paisajes similares, en el cual un grupo de hombres alemanes se enfrentan a un largo periodo de inacción que los lleva (o empuja) a interactuar con las personas de ese extraño y desconocido entorno. En el caso de La Siesta del Tigre hay un descubrimiento e interacción similar pero más relacionado con la naturaleza. Si Grisebach convierte a los foráneos y a los locales en un solo ente, Schoenfeld convierte a los ancianos y a la naturaleza en una sola masa uniforme que van confundiendo sus roles. En ambas aventuras hay una catarsis que demuestra esa fusión; un instante en el cual la lógica deja de funcionar en el sentido horario y todo adquiere un espectro más unitario.

La siesta, ese sueño ligero pero reparador, sueño de minutos, aunque en el tiempo geológico esos minutos pueden ser miles de años. El tigre, trasmutado en el río con sus rayas que fluyen a través del caudal de ese hilo que comunica mar y montañas, en la tierra donde guarda parte de sus restos. El tigre transmutado en los hombres que lo buscan en forma de rastros temporales.

Director: Maximiliano Schonfeld
Reparto: Julio Folmer, José María Espíndola, Mauricio Espíndola, Raúl Goettig, Benigno Lell
Guion: Maximiliano Schonfeld, Anita Remon
Productores: Maximiliano Schonfeld, Gabriela Cueto
Argentina, 2016, 64 minutos