MUTA 2017: FOCO DALIBOR BARIC

This entry was posted on July 17th, 2017

Por José Sarmiento Hinojosa

El cine de animación experimental de Dalibor Baric funciona como un habitáculo de espectros: criaturas sin rostro al margen de la representación de lo real, figuraciones imaginadas por el proceso del découpé (o decollage, como mencionara Antoni Pinent en su taller en Lima), manifestaciones de esta fetichización del uncanny valley1. Desde The Spectres of Veronica (2011) hasta The Horror of Dracula (2010), estos personajes inquietan la interpretación visual, desplazan la comodidad de lo habitual para conformarse en nuevos significados, nuevas lecturas y puntos de partida.

Es esta reasignación de significante/significado lo que hace tan atractivo el trabajo de Baric. Como artesano digital del found footage, el serbio utiliza la técnica del collage en todas sus dimensiones: collage fílmico, textual, sonoro, etc. Tomando elementos del cómic, de filmes pop de los años 50, de ilustraciones de biología, de retratos fantasmales, Baric le toma el pulso a las nuevas técnicas digitales (apropiación por Photoshop, mezcla en Fruity Loops) para apropiar y descontextualizar, reorganizando un nuevo aparato biológico donde las ya mencionadas criaturas o entes toman parte del espacio. Este nuevo contexto genera un cosmos de nuevas imágenes y sentidos: desde el body horror cronenbergiano, hasta la psicodelia caleidoscópica; un trabajo que se inspira fuertemente por la técnica del stream of consciousness y del cut-out de las obras más experimentales de Ballard y Burroughs.

The Horror of Dracula (2010)

La manifestación final y puesta en escena de este proceso es una actividad del simulacro-dentro-del-simulacro: el serbio utiliza las técnicas asociadas a la manipulación fílmica como el raspado, punch, envejecimiento, pero no como materia de la propia artesanía asociada al celuloide, sino como una representación manipulada en lo digital. De esta forma, se observa un respeto a la decadencia o una asimilación de lo fugaz en un soporte binario. Considérese fake o gesto, el aspecto descompuesto o deteriorado de la obra de Baric no es gratuito, este responde a toda una estética que programa un sistema de configuraciones pasadas, un aparato de lo nostálgico o lo vintage, vigente en todos sus cortos, pero especialmente visible en obras como My game of Longing (2014).

Baric merece mención especial entre el avant-garde contemporáneo no solo por el gesto de simulacro digital/análogo o el proceso resignificativo del collage y el cut-out. Todas esas técnicas finalmente nos ofrecen un corpus fílmico donde lo psicodélico y lo espectral se manifiestan en filmes cargados de espacios vacuos que nos develan otros espacios, de animales míticos ensamblados como tótems virtuales, de manuales del cuerpo humano que nos indican el universo personal de cada uno de sus protagonistas. Baric es un maestro de marionetas fantasma, el manipulador digital de un universo que se mira a sí mismo analógicamente.

1Mencionado por el mismo Baric, el “uncanney valley” o “valle inquietante”  es una hipótesis en el campo de la robótica y animación por computadora que afirma que cuando las réplicas antropomórficas se acercan en exceso a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, causan una respuesta de rechazo entre los observadores humanos. El «valle» en cuestión es una inclinación en un gráfico propuesto, que mide la positividad de la reacción de las personas según el parecido humano del robot.