OLHAR DE CINEMA 2017: CONVICTIONS DE TATYANA CHISTOVA

This entry was posted on June 15th, 2017

Por Mónica Delgado

La postura que toma Tatyana Chistova para contar la historia de los personajes de Convictions (Ubezdhdeniya) es el de la hibridez. Se trata del seguimiento de un grupo de adolescentes (y enfocado en uno de ellos) en diversas sesiones burocráticas ante un tribunal que decide su pedido de desistir del servicio militar en tiempos de Vladimir Putin. La exposición de argumentos, las discusiones, los juicios de valor, las evaluaciones son algunos motivos que permiten conocer un clima de libertades y de respeto a la diversidad en diferencia, y donde Chistova con un ojo de irrupción documental, que entra y sale de él, para registrar y analizar.

Chistova recurre a una cámara expectante y oscilante, que ingresa a las sesiones de un tribunal, y que va auscultando a los postulantes al servicio militar, y sobre todo a aquellos que desean renunciar y resistir a esa imposición. El tono intrusivo de comedia negra, a través de la música, el footage documentado, y la sensación de que lo que estamos viendo podría ser una recreación es lo que va enriqueciendo la visión de este primer documental de Chistova, colaboradora en films de Sokurov y Balabanov. La cineasta va humanizando a sus personajes, en esta defensa de sus derechos, donde las citas a Tolstoi, por ejemplo, permiten revelar la sensibilidad de estos muchachos como un bastión de libertad en medio de un sistema de reclusión injusto.

Presentada en la sección Outros Olhares del reciente Olhar de Cinema, celebrado en Curitiba, y ganadora entre los films en competición, Convictions es un film que también oscila entre la tesis y la comedia. De alguna manera Chistova rompe el registro documental, de ingresar casi furtivamente a las salas de juicios y evaluaciones, a través de un uso de la música que ofrece una lectura sardónica de este universo militarizado. Al inicio, este uso de la música luce descolocado, abrupto, incluso inexplicable ante la solemnidad del tema que se trata, pero poco a poco se va comprendiendo que Chistova más que un documento de lo real prefiere una indagación expresiva que roza la no ficción, el docudrama y el cine realista.

El film inicia con la inmersión de la cámara en el juicio en contra de Losha, un muchacho disidente del servicio militar debido a causas ideológicas. Su bandera es la distancia con todo lo que la guerra simboliza, dentro de un discurso que defiende el pacifismo y la vida en comunidad. Por otro lado, los otros adolescentes que van apareciendo para defender su posición, apelan a la religión o a su identidad sexual, ya que algunos chicos son incluso activistas de defensa LGTB, razones que se muestran en contradicción ante un tribunal que representa una institución patriarcal, machista y opresora.

Chistova propone un documental de parte, donde la adherencia en favor de la posición de los adolescentes es inevitable, sobre todo porque el tribunal, conformado por hombres y mujeres, va mostrando sus puntos de vista, muchos de ellos prejuiciosos, y que en algunos casos puede lucir clemente ante el pedido de los muchachos. Y más bien lo que logra la cineasta es entablar un diálogo incluso histórico sobre las políticas militaristas en Rusia, donde el respeto a la diferencia, establecida por cortes internacionales de derechos humanos, parecen omitirse sin mayor problema.

Convictions es un documental que permite la confrontación pese a la tesis que la cineasta propone desde el inicio, la de un sistema que atropella derechos de jóvenes deseosos de vivir sus sueños y libertades, y que despierta una empatía con personajes que luchan ante gigantes en una Rusia de contradicciones, donde las convicciones suenan a tesoro.

Competencia Outros Olhares/ Ganadora a mejor película de la sección
Directora: Tatyana Chistova
Productores: Vlad Ketkovich, Mariya Chuprinskaya, Maciek Hamela, Tatyana Chistova
Fotografía: Mariya Falileyeva , Omari Zverkov, Miroslav Mishinov, Aleksey Strelov, Dmitriy Medvedev
Editor: Tatyana Chistova
Sonido: Marina Sheinman
Música: Omari Zverkov
Rusia, Polonia, 2016