PANORAMA: LA BÚSQUEDA DE MARIANO AGUDO Y DANIEL LAGARES

This entry was posted on September 24th, 2018

Por Mónica Delgado

Es probable que el personaje de José Carlos Agüero, reconocido escritor e hijo de senderistas asesinados extrajudicialmente, con sus frases y reflexiones, condense toda la potencia de un documental que busca dar un panorama de una de las etapas históricas más terribles del país, la de la guerra interna vivida entre los años ochenta e inicios de los dosmiles. Resulta potente en la medida que provee al film una profundidad de reflexión que escapa al tópico del documental usual sobre el terrorismo; si bien hay imágenes poderosas, como aquellas que tienen que ver con la identificación de familiares desaparecidos a partir de osamentas y prendas de vestir, las confesiones, los pensamientos, las frustraciones de Agüero, dichos ante la cámara, permiten una poética del duelo y del perdón.

La Búsqueda hilvana una serie de testimonios y seguimiento a tres personajes, al mencionado Agüero, a Dolores Guzmán, única sobreviviente de una matanza ocurrida en Chungui (Ayacucho), y de Lurgio Gavilán, captado por Sendero Luminoso cuando era niño y que luego fue parte del Ejército peruano, y también escritor del libro “Memorias de un soldado desconocido”. Pese a que el film hace evidente el título, logra ir más allá del seguimiento periodístico, y proporciona una lectura de gestos, acciones, sollozos, que dialogan con la parte más verbal del film: la escena en que Lurgio Gavilán acude a un fiscal para denunciar la desaparición de su hermano décadas atrás concentra precisamente esta conjunción esencial, entre verbo e imagen.

Estos tres personajes atrapan a los directores españoles Daniel Lagares y Mariano Agudo en un viaje al pasado. Rastrear algunos sucesos penosos de los terroríficos años del conflicto interno en el Perú y trazar con ellos una cartografía que va de Lima a Ayacucho, de la Plaza de Acho a un cementerio en Chungui, pero también abiertos a recoger otros testimonios de protagonistas de este triste periodo y que cruzan el relato de los personajes principales: la mujer que narra un envenenamiento frustrado en plena época de horror, el forense que describe el respeto a los muertos que investiga, o los comuneros hablando de las violaciones cometidas contra mujeres y las terrible consecuencias. Así, los cineastas escapan de la idea misma del retrato (evitan los episodios marcados) y apuestan por brindar un relato coral, donde el típico talking head (entrevistados ante la cámara en un plano medio o close up) luce perfecto para desgranar esta historia trágica, que como dice Gavilán, no tiene ganadores sino solo perdedores.

Hay elementos también, tanto producto de los diálogos como de la elección de alguna locaciones (El Frontón y su masacre, Los Cabitos y sus hornos en fuera de campo) que van construyendo el rol del Estado en estos años de conflicto. En algún pasaje, Lurgio indica que no se vivió un solo terrorismo, sino dos: el de Sendero Luminoso en los ochenta, y aquel que propinaron las mismas Fuerzas Armadas, hasta los dosmiles, teniendo así a dos entes monstruosos oprimiendo a las comunidades por ambos lados. Pese a este gran fuera de campo donde aparece el Estado, no asoma una dicotomía de buenos y malos, o un maniqueísmo fácil,  sino que todos estos personajes están inmersos en un proceso de cura lejos de las fauces del terror. Un símbolo de eso aparece en el reconocimiento del Perú a través de una placa que se entrega de modo casi fortuito y secreto (en una iglesia vacía) a Dolores Guzmán, que luego colocará en el corazón de un Apu. Un reconocimiento que se queda en el silencio.

El estilo del film no es ajeno a propuestas similares en el cine peruano, como la de Nada queda sino nuestra ternura, de Sébastien Jallade, o la de Lucanamarca de Carlos Cárdenas y Héctor Gálvez, sin embargo, por lo descrito, estamos ante un documento que da cuenta de tres momentos, tres sensibilidades y tres versiones, como víctimas innegables del horror producido por Sendero Luminoso y del Estado peruano, de un modo que logra perdurar.

Dirección, guion, fotografía: Mariano Agudo, Daniel Lagares
Edición: Kiko Romero, Mer Cantero
Sonido: Daniel de Zayas
Música: Chano Díaz Límaco
Producción: Intermedia Producciones en coproducción con Lamula Producciones
Intérpretes: Dolores Guzmán, José Carlos Agüero, Lurgio Gavilán
Perú, 2018, 73 min