PANORAMA: MARIANA DE CHRIS GUDE

This entry was posted on November 7th, 2017

Por Mónica Delgado

A simple vista, Mariana parece una hermana siamesa de Mambo Cool, el anterior film de Chris Gude. En ambas películas, el cineasta colombiano aplica los mismos preceptos estilísticos de la no ficción mezclados con una fantasmagorización o estilización de los personajes, que lucen abstraídos, o parte de una gran puesta en escena que los requiere apagados, reflexivos e interiorizados ante los discretos hechos que pasan por sus ojos. Sin embargo, Mariana podría devenir en una propuesta más conceptual en la manera en que Gude quiere realizar una transposición de algunos imaginarios históricos a la zona de frontera, tanto como espacio liminal como metáfora de tiempos que se fusionan.

¿Quién es Mariana? En esta película de Gude, más que un personaje, Mariana es un deseo por alcanzar, la materia de un territorio soñado. La historia se centra en el seguimiento de dos contrabandistas que van por el desierto, entre Colombia y Venezuela, mientras oyen un discurso por la radio sobre hombres y mujeres en tiempos ya perdidos. Esta disertación sobre la figura de Simón Bolívar como uno de los libertadores del continente, apela a interpelar la figura del líder y el poder que ejerce sobre las masas, ahora subvertidas en personas que se dejan llevar, lo que permite ver al pasado como utopía. El viaje en medio del desierto mientras la voz del narrador de la radio se impone como un gran fuera de campo histórico permite establecer una analogía entre este espacio desértico ante la posiblidad de una América distinta, pletórica y vivaz, solo captada en su desborde a través de este verbo que exalta y rememora. Es decir, con Mariana el cineasta establece una comparación simbólica con el nombre de su país, como fruto de un sueño colectivo interrumpido, y solo recobrado a través de esta alocución sobre el imaginario libertador de Bolívar.

Como en su anterior film, Mambo Cool, Gude apela a arquetipos, a personajes y escenarios fantasmales, para evocar una Colombia de abstracciones políticas, donde el bolero, y el tipo de movimiento que se desprende de él, tiene su lugar. Y también en Mambo Cool, el actor Jorge Gaviria asume un rol protagónico que va hilando las acciones de los demás personas en este entorno de frontera donde se vive al margen del Estado. Es el que cruza, guía, permite auscultar, tanto en las viejas calles como en los bares donde hay lugar para otro tipo de interrelación, desde la música, más física y colorida.

El espacio en relación a los habitantes es el punto de mayor motivación, ya que busca desde la periferia crear la materia de los espacios invisibles, donde el contrabando, el libre tránsito de mercancias, se ha vuelto la única manera de subsistir. Pero la visión de Gude no solo es desde esta sencilla oposición desde el aspecto económico, sino que establece un vínculo más filosófico entre los personajes y el espacio natural y materno, este lugar “mariano”, fronterizo y de vegetación, la zona de la Guajira, que los cobija como en tiempos fundacionales.

Guión y dirección: Chris Gude
Producción: Felipe Guerrero, Chris Gude
Compañía productora: mutokino
Reparto: Jorge Gaviria, Edward Duigenan, José Acosta, Marcos Maldonado, Yair Mejía
Dirección de Fotografía: Liberman Arango
Sonido Directo: Andrés Acevedo
Diseño de Sonido: Francisco Pedemonte, Neil Benezra
Montaje: Chris Gude, Felipe Guerrero
Colombia, 2017, 64 min