S[8] MOSTRA DE CINEMA PERIFÉRICO 2017: OBJETOS Y APARICIONES (LUTHER PRICE)

This entry was posted on June 7th, 2017

Sodom (Luther Price, 1989)

Por José Sarmiento Hinojosa

El ente viviente que es Luther Price (aka Tom Rhoads, aka Laija Brie, entre otros), se ha convertido en una especie de camaleón cinematográfico que viene invadiendo las mentes de espectadores con sus actos rituales de catarsis fílmico, películas de una aparente rigidez emocional, transgresoras en su espíritu, objetos reciclados desde los basureros del infierno para traer a la luz un universo decididamente áspero en sus bordes, una propuesta fílmica de emulsiones, cortes y sobre impresiones que se acerca demasiado a la realidad humana que solemos descartar de la memoria. El cine de Luther Price es un artefacto necesario para cualquier amante del cine, o ser viviente.

Crudo, emocional, pulsante. Las apariciones en Sodom (1989), un filme casi sacro y a la vez profano, de imágenes blasfemas, re apropiadas de un filme pornográfico gay, son como fantasmas que se apropian del 8mm, rostros, genitales, actos sexuales en una aparente performance erótica acompañada de un canto gregoriano que se abstrae debido a su propio reverso. Comprender la intencionalidad, captar el momento en el que Price manifiesta el pecado como un constructo religioso perverso frente a la libertad sexual, nos permite apreciar esta obra en toda su dimensión: en Sodoma, el pecado, manifiesto en succiones de pene y sexo anal, la eyaculación y la auto exploración se castiga con la destrucción del filme, con esta abstracción máxima que nos remite a un plano infernal donde todas las imágenes descansan inconexas, insertas dentro de otro universo, como atravesándose a si mismas.

En este plano similar, pero aterrizado a una dimensión más terrestre, está Silk (2006), un manifiesto de la construcción fílmica, de la ralentización del tiempo como motor del significado. En Silk, lo sacro y religioso, ya no es el elemento contra lo que se atenta: es la afrenta del acto sexual entendido como acto de batalla frente a la represión social, a la intervención policíaca, a las buenas costumbres. El found footage de Price recorre un raid policiaco en su ruta para la censura, la prohibición, la clausura. Frente a ello, bajo una banda sonora en loop pulsante que inquieta e incomoda, está la manifestación del acto sexual, la penetración de una pareja de hombres, el sexo oral, la exploración de cavidades, la ralentización del momento de intercambio. Escondida durante 10 años, Silk es revisitada por Price el 2006, momento en el que utiliza técnicas distintas en la sobreimpresión óptica para reprogramar la convivencia del fotograma dentro del fotograma. Una obra notable.

Fancy (2006) es la atrocidad del voyeur frente al acto difamatorio del cuerpo. Si hay cosas que no están hechas para ser vistas, Price decide mostrarlas con la frialdad clínica con las que se les aproximó originalmente. Fancy es el retrato del bisturí absurdo, de los tejidos y la sangre desperdiciadas por la vanidad, de la profanación corporal para la prolongación de la belleza, o la evasión de lo inevitable. El ojo interno del cuerpo es atravesado por la hoja del bisturí y de pronto cegado, como la negación de lo absoluto. La cuchilla desnuda el cuerpo, nos revela por dentro en nuestra obsesión, nos muestra en nuestro lado más frágil, cercenando nuestro cuerpo, arrojando los desperdicios que alguna vez nos pertenecieron. Fancy es incómoda, porque nos desnuda de una manera quirúrgica.

Inside Velvet K (2006) comparte en su abstracción, y quizá involuntariamente, un feel Cronenbergiano, especialmente con filmes tempranos como Stereo o  Crimes of the Future. Esta “postal apocalíptica” como bien la ha llamado su autor, se detiene para situarnos en una época determinada del futuro, donde el planeta es un terreno baldío invadido por un sol oculto en permanente eclipse. El ocaso, inminente, muestra a una raza en lo absurdo de su comportamiento, investigando su propio devenir, intentando comprender un pasado de sombras, viejos recuerdos de flores que ya no existen, una realidad bajo la filosofía de la bomba atómica, mientras que las larvas y las moscas consumen la memoria carnal del pasado.