(S8) MOSTRA DE CINEMA PERIFÉRICO 2019: PROGRAMA BILL BRAND

This entry was posted on June 10th, 2019

Coalfields (1984)

Por José Sarmiento Hinojosa

Bill Brand es el cineasta de las iteraciones ocultas en la realidad del ojo. En este último (S8) pudimos ser testigos de esta manifestación fílmica mediante cuatro obras emblemáticas del cineasta neoyorquino: Huevos a la mexicana (2018), Susie’s Ghost (2011), Skinside out (2002) y Coalfields (1984), que ponen en el ojo del espectador la muestra de un trabajo dedicado a recorrer los intersticios de la imagen. No son solo sus ya conocidas “permutaciones visuales”, donde dos imágenes cohabitan un mismo espacio vital, no de forma parasitaria, sino como un ecosistema de pulsiones narrativas simultáneas, que  se alimentan la una de la otra.  Estos “kinetic fields” como los llama Brand (o campos  ciné-ticos, como podríamos llamarlos), son una técnica depurada que el cineasta aplica para dispensar del montaje tradicional y proponer una nueva forma de ver que es parte collage, pero está mas asociada a la verdadera forma en la que vemos las imágenes sin percatarnos de ello: en porciones, fragmentos y pulsos que interactúan en el cerebro.

Huevos a la Mexicana (2018) es parte del encuentro Do-it-Yourself Independent Analog Film Laboratory Encounter en la ciudad de México, y también la última obra de Brand. Hay una curiosidad innata por descubrir que es lo que forma la esencia vital de este encuentro en tierras mexicanas, manifiesta en el lente de Brand, pero también para encontrar la entidad urbana que se esconde detrás de la imagen. Por ello, en esta intervención análoga/digital, Brand vibra la imagen con fragmentos, en forma de un mural vivo que intenta encontrar aquella pieza final que le permita comprender lo que es México desde sus ojos. Desde restaurantes, paseos en bote, cervezas y otras actividades, Brand deja testimonio de esta jornada bajo un ojo que no ausculta de manera invasiva, sino que se permite entenderse a si mismo mediante el programa de fragmentos visuales que aparecen como retazos de información en el iris, un montaje constante en movimiento que no asocia semióticamente las imágenes de modo tradicional en el cine, donde una imagen se sucede con otra, pero de manera constante y simultánea, lo que produce un proceso desorientador que está íntimamente asociado con la verdadera manera de ver del hombre.

Susie’s Ghost (2011) no utiliza el método cinético tradicional de Brand, pero demuestra que los intereses principales del cineasta gravitan sobre esta idea de la ausencia en la imagen, lo que no se ve, lo no manifiesto. En este cortometraje de materia humana y urbana, Susie (el personaje del corto) y Manhattan son dos entes que habitan el metraje de 16mm del cineasta, en un celuloide envejecido que refuerza esta sensación de melancolía y búsqueda. El enfoque visual de Brand se centra en ciertos espacios que representan, de alguna forma, cierta fantasmagoría cinematográfica con una atmósfera etérea/urbana, de una ciudad y una mujer que están a punto de desvanecerse, de transformarse, o desaparecer. Los planos de Manhattan son precisamente eso: mostrar la posibilidad, la transformación, la ausencia y la melancolía de espacios vacíos destinados a convertirse en otra cosa, al igual que Susie, un personaje in limbo que parece representar la pérdida, lo pasado, lo fantasmal. Manhattan como la casa encantada de Bill Brand.

Lo notable en Skinside Out (2002) es ir detrás de esta performance de cuerpos pintados que se ocultan detrás de las capas de pintura que los transforman en otra cosa, y de nuevo la presencia de paisajes urbanos de construcciones en Nueva York. ¿Qué es lo que ocultan estos cuerpos/espacios del cine de Bill Brand? ¿Cómo nos permite su vista particular auscultar e investigar las esquinas, ángulos y tangentes de el cuerpo humano y el cuerpo urbano? Skinside Out nos cuestiona sobre nuestra forma de ver, de representarnos, y de la misma forma, atestigua la transformación y el cambio de las superficies vitales del cuerpo y el espacio. El cauce del Hudson y los cuerpos pintados de Brand y Katy Marin (ambos autores) ocultan formas de representación e identidad que son representadas para activar la retina del ojo, biologías humanas y urbanas intervenidas, por momentos disociadas, por momentos eróticas y por momentos repulsivas. Todo lo que se manifiesta en el espacio vital de las tomas de Brand tiene un estrato oculto de cual vale inquirir.

Documental, poema visual, testimonio y matriz de miradas, Coalfields (1984) es probablemente la obra maestra de Brand, un complejo sistema de redes que permuta entre la historia personal de Fred Carter, minero retirado y activista del Black Lung movement, movimiento que buscaba la reparación de mineros de Viriginia del Oeste por la enfermedad del “pulmón negro” a mediados de los 60’s, la abstracción visual en movimiento de imágenes de campamentos mineros en el mismo estado, el texto poético de Kimiko Hahn y la composición sonora de Earl Howard. Lo revolucionario, lo personal, lo íntimo, lo político, está todo cuidadosamente hilado en esta composición magistral de Brand, donde el desborde de significados visuales, sonoros y casi táctiles, se hermana para mutar en una criatura fílmica que responde a lo político con lo abstracto, con la articulación única de lenguajes que convierten esta experiencia en una vivencia del eros que llama a la insurrección del espíritu, en un verdadero panal de abejas visual que juega con la representación.