VALDIVIA 2017: A PROPÓSITO DEL REESTRENO DE UN FILM DE GODARD

This entry was posted on October 22nd, 2017

Por Alonso Castro Gutiérrez

Grandeur et décadence d’un petit commerce de cinéma (Grandeza y decadencia de un pequeño comercio de cine, 1986) de Jean-Luc Godard no había tenido la oportunidad de exhibirse en salas de cine. La película se realizó para la televisión y recientemente está siendo distribuida en diversos espacios alternativos por Capricci Cine. El Festival de Valdivia la exhibió como parte de su sección Gala y en estreno latinoamericano.

En la película se cuentan los últimos momentos de supervivencia de una pequeña productora de cine, en la cual Jean Almereyda (Jean-Pierre Mocky) es el productor y Gaspar Bazin (Jean-Pierre Leáud) es el cineasta que intenta emprender lo que quizás sea su último proyecto cinematográfico. Mediante una serie de episodios, Godard cuenta el declive de la productora en un contexto de transformación del modo de producción cinematográfica, exhibiendo la inmediatez característica de la producción televisiva, a través de las secuencias en las que se muestra el desfile de actores como parte del casting para la película.

En Grandeur et decadence d’un petit commerce de cinema (así como en otras películas de Jean-Luc Godard, tal como apunta Adrian Martin[1]), sobresale un lirismo cinematográfico muy característico de este autor de la Nueva Ola Francesa. La fluidez de cada elemento visual o sonoro que componen los encuadres de la película es una característica que exacerba las sensaciones y reflexiones propuestas en cada secuencia. Así, por ejemplo, en la secuencia llamada “Mercedes Benz”, después de secuencias con imágenes y sonido combinados, repentinamente va asaltando el encuadre la voz de Janis Joplin cantando la canción de este título con un fondo oscuro, dando protagonismo a la voz y la letra de la pieza.

Forma y contenido no se encuentran disociados en toda la película. Más bien, se complementan. Godard juega con el lenguaje cinematográfico y presenta al espectador la película como si fuera una maqueta interactiva que deja entrever la composición fragmentada, pero con sentido claro, y el discurso en torno al negocio y oficio del cine a fines del siglo XX.

La película no solo es una expresión estilizada, caracterizada por su «lirismo cinematográfico», sino que oscila entre el relato y el ensayo. Entre ambas formas de expresión narrativa y no-narrativa, Godard reflexiona sobre el estado de la industria del cine, así como el derrotero de sus miles de agentes involucrados con el oficio de producirlo.

El resultado aparente de todo lo visto es una sensación de “esperanza furtiva”, término usado por Martin para caracterizar el espíritu de las películas de Godard desde las últimas dos décadas del siglo veinte. Sin embargo, vale la pena dejar anotado que, pese que haya una atmosfera de desazón y decadencia en el mundo del cine, el mismo director hace evidente que es posible invertir dicho declive del cine realizando películas que subviertan las modas estilísticas que predominan en la estética cinematográfica más comercial y común de la época de los multicines e, incluso, de los nuevos espacios virtuales.

[1] Martin, Adrian (2008). “Llegar tan lejos por la belleza: el lirismo de Jean-Luc Godard”. En ¿Qué es el cine moderno?, Santiago: Uqbar editores. 15° Festival Internacional de Cine de Valdivia, pp. 83-94.

Director: Jean-Luc Godard
Guion: Jean-Luc Godard (Novela: James Hadley Chase)
Fotografía: Caroline Champetier, Serge Le François
Reparto: Jean-Pierre Mocky, Marie Valera, Jean-Pierre Léaud
Francia, Suiza, 1983, 92 min