VALDIVIA 2017: ALGUNOS CORTOMETRAJES LATINOAMERICANOS

This entry was posted on October 24th, 2017

Palenque

Por Mónica Delgado

El reciente Festival Internacional de Cine de Valdivia contempló, como cada año, una competencia de cortometrajes latinoamericanos, de la cual extraemos tres trabajos de su selección, y que pueden dar cuenta sobre algunas sensibilidades para abordar tanto el soporte cinematográfico (analógico en un par de casos) y desde algunos tópicos del mismo dispositivo de la no ficción.

Palenque, del cineasta colombiano Sebastián Pinzón Silva, y que obtuvo el premio al mejor corto del festival, es el registro de una comunidad emblemática que cumplió un rol determinante en el proceso emancipador de la colonia española en el siglo antepasado. El cortometraje describe el entorno actual, a través de algunos planos secuencia, de algunos personajes de San Basilio de Palenque, un poblado afrodescendiente en la zona rural colombiana, y que se ha convertido en la única ciudad bastión aún latente.

Este rezago de comunidad empoderada se percibe, a través del ojo de Pinzón Silva, como forma y cadencia. Las décimas, los cantos y ritmos como sobrevivientes de costumbres sociales, de pequeñas inserciones de poesía que se resisten a morir en medio de un ambiente de precariedad. Habitantes que trabajan cantando, que pasean por las calles de tierra conservando un optimismo y vitalidad desde estribillos y cánticos, de tambores y bailes, que más allá de una posible exotización, establece una comunidad idílica, detenida en el tiempo.

A pesar que Palenque pudiera insistir en un abordaje “etnográfico”, es decir, que se percibe la mirada descriptiva de aquel que registra o “filma” con un afán de dar cuenta sobre esta comunidad como si se tratara de una arcadia recién descubierta, que va indagando con extrañeza detrás o delante de los personajes que acompaña desde la mirada externa, del visitante o turista, predomina la intención de captar esta vida interior de los habitantes desde sus gestos, miradas, voces y ritmos. Una vida en comunidad de resistencia que se sostiene en la música y la oralidad.

El Hilo

En un polo opuesto se ubica El Hilo de Pablo Polanco y Pietro Bulgarelli (Chile, Costa Rica, 2017), ya que se trata de un registro impresionista que elucubra sobre un evento físico concreto: las últimas imágenes de una anciana a punto de perder la vista. La voz de la mujer permiten ubicar la materia de lo expresado: vistas de mar y bosque, de paseos y rostros, que lucen abstraidos por el registro en Súper-8, que dotan de un influjo irreal, como si esta experiencia final adquiriera la dimensión de lo extraño y difuso.

Los cineastas establecen un nexo entre una acción específica, el acto de tejer o destejer de la anciana con una serie de imágenes que aluden a recuerdos, pero también a un espectro de la memoria que se confunde con la percepción de la realidad. ¿Lo que vemos es literalmente lo último que ve la mujer en esta vida? ¿El preámbulo a la oscuridad? ¿O se trata de ese limbo entre memoria y realidad lo que al final de cuenta se describe? El juego entre memoria e ilusión o esa visión caótica, selectiva, de detalles y paisajes, en un blanco y negro granulado y envejecido como traducción ante la pérdida de la luz.

Retrato Familiar

En Relato Familiar, la artista mexicana Sumie García desarrolla una visión íntima sobre parte de la comunidad migrante japonesa en la Ciudad de México actual. La historia de Yukio Saeki, un ciudadano japonés que vive en México desde mediados de los años cincuenta, quien emprendió luego el negocio del fotorevelado en los años sesenta, deviene no solo en el testimonio de un proceso de asimilación social, sino en la progresión y decadencia del negocio de película ante la aparición del digital. Poco a poco la cineasta va estableciendo un nexo entre el relato familiar y la lenta desaparición del soporte en que se registró parte de la vida de este personaje, desde fotografías, material de archivo, sobreimpresiones y planos que van irrumpiendo y reconfigurando el paisaje urbano de un México de misturas y diversidad.

Por otro lado, lo interesante de Relato Familiar está en el modo en que la cineasta va estableciendo el contexto de migración, la segunda guerra mundial e Hiroshima como fantasmas difíciles de borrar y de cómo bajo este periodo de crisis, construir la identidad en un nuevo entorno tiene destellos de este Japón revisitado, o reencontrado en un México de cambios políticos, de color local y progreso económico. La historia de Yukio Saeki revelando la naturaleza de las raíces y recuerdos en una suerte de “japoméxico”, que transforma y cobija.