BERLINALE 2020: UN BREVE BALANCE

This entry was posted on March 8th, 2020

Por Mónica Delgado

Confieso que en mis listas de fin de año había pocos films provenientes de las ediciones de la Berlinale. Es decir, sobresalían de alguna manera más los trabajos programados en las secciones Forum o Forum Expanded -que para los fines del estilo de Desistfilm estaban muy bien- que los largos seleccionados para la competencia oficial (o tanto de la sección Panorama como Generation, por ejemplo). Ya esto resultaba como problemático, porque reflejó durante un buen tiempo el perfil del festival, alejado de los highlights y centrado más en el estreno de trabajos experimentales o documentales de no ficción, buenos, pero poco atractivos para la gran mayoría de la crítica o los agentes de mercado. Este punto de atracción cinéfila es lo que ha mejorado, y con creces.

La posta a Carlos Chatrian en la dirección de la edición 70° del Festival Internacional de Cine de Berlín se percibió desde el anuncio de la programación y desde el arranque del festival. A lo largo de la cobertura en Desistfilm, fuimos comprobando que estos nuevos aires se confirmaban tras las proyecciones y en los diferentes conversatorios. La creación de la sección Encounters afirmaba la diferenciación con la sección Forum, que está bajo el liderazgo de Arsenal – Institute for Film and Video Art, que es parte esencial de la Berlinale, pero que tiene un perfil claro que se distanciaba de las competencias y secciones oficiales. Con Encounters, Chatrian propuso un espacio para films de directores de renombre con propuestas de riesgo, como Gunda de Victor Kossakovsky, Isabella de Matías Piñeiro, The last city de Heinz Emigholz, o Malmkrog de Cristi Puiu, y de esta manera la Berlinale mostraba su apuesta por un cine más inventivo.

El clima del festival también estuvo marcado por los inicios de los contagios con el Coronavirus, aunque esto no afectó el desarrollo de las actividades.

Este año, la programación de Forum y Forum Expanded (cabe aclarar que de por sí la Berlinale se ha vuelto un festival inabarcable, con cientos de films para ver, lo que genera una típica ansiedad festivalera) mantuvo su nivel, y dio espacio (entre media hora y una hora) a los Q & A tras proyecciones. Los conversatorios son parte fundamental de los festivales, sobre todo para conocer de primera mano los procesos de producción y conceptuales de los films, pero también para saber las percepciones de los públicos. Pocas veces tenemos la oportunidad de confrontar percepciones con los mismos cineastas o con los espectadores (muy cinéfilos algunos, y no solo en el viejo sentido), y es de esas sesiones que salieron preguntas “gemas”: “¿Por qué los cortos de la sección Generation son sobre niños pobres?, hecha, claro, por un niño.

El corpus del cine latinoamericano mostró que los films argentinos siguen en buena forma, algunos trabajos de género bien llevados, con guiones cuidados y actuaciones de muy buen nivel (de actores profesionale o no). Camilo Restrepo entregó su primer largo, que si bien difiere de sus cortos anteriores, apuesta por una vía narrativa propia, que da nuevos aires de todas maneras al cine colombiano reciente. Y Perú tuvo solamente un cortometraje, El silencio del río, de Francesca Cánepa. Esto es lo que escribí sobre este film en una nota para Wayka.pe:

“En El silencio del río, la cineasta explora lo onírico desde la mirada de su joven protagonista. Rodado en Iquitos, el cortometraje describe una sensación de duermevela, como de un sueño ligero, a partir de las interrogantes de un púber que vive con su padre en una casa flotante, y que solo sale de noche a trabajar. Su padre duerme todo el día, y Juan ve frustrado su deseo de pasar más horas con él.

Con tres pases en el marco de la sección Generation Kplus de la Berlinale, el film traza nuevamente un imaginario amazónico centrado en la relación de las comunidades con la naturaleza. Pero más allá de este tópico recurrente y perpetuo de cómo representar lo selvático, lo más llamativo de El silencio del río es el giro que logra (y que no diré para que no se quejen del spoiler), pero que se vuelve un elemento muy creativo que rompe la convención inicial de la vida en el Amazonas. Este giro no solo fortalece la elección de un niño y su padre, en cuanto a desarrollar algunas interpretaciones de las relaciones entre hombres, sino en que propone revisitar la figura clásica de la sirena, de los tritones o los bufeos, pero desde un ángulo que hasta permite hablar de masculinidades y diversidades”.

Sobre la paridad, podemos decir que casi se logra, ya que sobre todo las mismas estadísticas elaborada por la producción del festival mostraron brechas muy estrechas. De un total de 342 films programados en todas las secciones, estos fueron dirigidos por 364 personas, de las cuales 138 se identificaron como mujeres, es decir, el 45%, casi la mitad. De los films de la competición, siete fueron de mujeres, y 16 de hombres (se consideran codirecciones).

No me quiero extender mucho en este mini balance, ya que a lo largo de nuestra cobertura, fuimos dando cuenta a través de una treintena de textos en español, y un poco menos en inglés, sobre lo visto en el festival, pero si cabe decir que se trató de una edición muy especial, donde encontramos films muy buenos (que ya entraron en nuestro top ten 2020 de todas formas), y que afirma el talento de organización de Carlo Chatrian, que debe extenderse, sin lugar a dudas.

Aquí la lista de los mejores films que vi en esta edición:

Malmkrog de Cristi Puiu
Luz nos trópicos de Paula Gaitán
Days de Tsai Ming-liang
Her name was Europa de Anja Dornieden, Juan David González Monroy
Lúa Vermella de Lois Patiño
Equinox de Margaret Honda
The woman who ran de Hong Sang-soo
Isabella de Matías Piñeiro
Las mil y una de Clarisa Navas
First Cow de Kelly Reichardt
Never Rarely Sometimes Always de Eliza Hittman
DAU.Natasha de Ilya Khrzhanovsky y Jekaterina Oertel
FREM de Viera Cákanyová