BERLINALE 2024: REINAS DE KLAUDIA REYNICKE

BERLINALE 2024: REINAS DE KLAUDIA REYNICKE

Por Mónica Delgado

Desde el estreno de Las malas intenciones, El chico que miente, o la premiada La teta asustada que una cineasta nacida en Perú no estrenaba largometraje dentro de las seccciones oficiales de la Berlinale. Aunque la directora Klaudia Reynicke reside hace muchos años entre Suiza y EE.UU., se percibe una cercanía con la historia peruana reciente en su tercer largometraje, Reinas, que aborda un encuentro familiar ambientado en 1992, el año en que Alberto Fujimori dio un golpe de Estado, aunque hay detalles de contexto que provienen de años antes, del terrorismo, los cochebombas y apagones, además de la hiperinflación del gobierno de Alan García. Sin embargo, este mix temporal luce funcional a la trama, puesto que permite construir una Lima atravesada por una crisis económica y social.

Reinas toma su titulo del apelativo que usa el padre Carlos (encarnado por Gonzalo Molina) para referirse a sus dos hijas, la adolescente Aurora (Luana Vega) y la niña Lucía (Abril Gjurinovic), a quienes apenas ve desde hace años, debido al desempleo y a algunas condiciones que no se explican del todo. La presencia del ausente Carlos se vuelve un tema vigente debido a un pedido de la madre de las niñas (Ximena Lindo), quien lo invita a una reunión de cumpleaños de una de las niñas: debe firmar el permiso de salida del paìs de las dos hermanas, para que puedan instalarse en EEUU, donde comenzarán una nueva vida. La madre propone que se vayan en la semana de paseo y socialicen, ya que para las niñas Carlos es un desconocido. Así, el padre lleva a las hijas a la playa, a comer cebiche, a la mecánica de autos y otros sitios, situaciones que le permiten generar empatíacon ellas. Dentro de la trama que desarrolla Reynicke no existen reclamos ante el padre ausente, irresponsable y desempleado, quien apenas ha cumplido con su paternidad, que no tiene trabajo conocido y que tiene fama de mentiroso. En el mundo de Reinas, la vida familiar no necesita de efectismos, miserabilismo o violencia.

Reynicke desarrolla un film en un sentido clásico. Es decir, como cineasta se plantea simplemente contar una historia a modo de panorama, para describir la dinámica particular de una familia que se une de alguna manera para cumplir un fin específico: lograr que la madre y las hijas salgan del paìs con el permiso del padre. Reynicke utiliza diversos recursos basados en la puesta en escena, en dirección de actores, decorados, musicalización, diálogos, y lo hace de manera efectiva, más aún considerando que sus dos trabajos anteriores, films independientes, también tienen una factura técnica estándar. Por ello, al ser un relato clásico, la cineasta no tomará ningún punto de vista en particular, ni del padre, la madre, la abuela o alguna de las dos hermanas. Y quizás por esta decisión, no existe involucramiento con las emociones que viven los personajes y más bien hay una supremación de las acciones. Si bien la película se ampara en un tratamiento convencional, logra su propósito: contar de manera solvente una historia de familia. Hay que tener en cuenta que Reynicke, quien es antropóloga de profesión (de la University of South Florida), con una maestría en sociología (por la Universidad de Lausanne), tiene estudios de realización de cine en la Ecole Cantonale d’Art de Lausanne y en la Haute Ecole d’Art et de Design de Ginebra, lo que le da ventaja ante el panorama mismo del cine peruano, donde poquísimos realizadores logran una formación en el extranjero.

Reinas es un film amable, sobre todo por la carisma de sus dos actrices protagónicas, ya que a pesar de que estamos en tiempos siniestros en el Perù, no hay casi violencia. Más bien pareciera que estamos en el terreno imaginado que no busca hacer un rescate de la historia del país sino plantear una posibilidad de rememorarla. Por ejemplo, Carlos que trabaja de taxista y de guachimán (vigilante), y que apenas tiene dinero para sobrevivir, debe recurrir al trueque. De esa manera consigue un plato de chicharrón y cebiche para comer con sus hijas en un huarique en la playa cambio de unos sacos de azúcar, o consigue una ropa de baño y sayonaras en un puesto de ventas de la carretera a cambio de una llanta recién parchada. O la madre puede cambiar miles de dólares en plena calle a un cambista en una esquina sin temor al asalto o a la estafa. La única amenaza surge cuando aparece el Ejército o la Policía, quienes durante el toque de queda aparecen lascivos o maliciosos al encontrar a las niñas solas en la madrugada. La cineasta deja en claro, desde el inicio, el contexto político, económico y social, desde la emisión de programas en TV, los comentarios sobre los atentados en la ciudad, el toque de queda, los salvoconductos, las banderas blancas, la escasez de alimentos básicos, la hiperinflación, aunque no se menciona en sí a los responsables o masacres en otros lados del Perú.Y este modo de presentar al poder y al control, se vuelve también una exigencia de la trama que resuelve algunas dudas de los personajes sobre irse del país o no.

Quizás la película tambalea con algunas exigencias propias de las coproducciones, como colocar algunos elementos “marca Perú” a lo Tondero, como aquella escena familiar donde cantan la manida La flor de la Canela, como si no hubiera otros valses, o esa escena donde milagrosamente en alguna fiesta se prepara Pisco sour, la bebida de bandera, y en otra se habla de que no hay azúcar, un producto escaso debido a la especulación de precios. También quizás haya escenas jaladas de los pelos, como aquellas donde las niñas toman en el desayuno Leche Enci, un tipo de leche en polvo popular entre las clases sociales más empobrecidas y objeto de burlas de las clases pudientes. 

También vale la pena aludir a un chiste grueso que aparece en alguna de las secuencias finales en la comisaría. Hay un afiche pegado a la pared que dice “Se busca terrorista” y aparece la foto de la directora de arte Susana Torres, reconocida artista local. Es inevitable asociar esta figura a la de la militante de Sendero Luminoso, Maritza Garrido Lecca. Puede que sea gracioso cumplir la fantasía de verse en la ficción como “terruca” en tiempos de terruqueo, pero si en algún momento hablan de los privilegios de las clases medias altas en Lima en la película, este ingenuo ejercicio autorreferencial también habla de la frivolidad con la que determinado sector del cine peruano aborda los años del terror, que produjeron más de setenta mil asesinados y desaparecidos. Otro tipo de privilegio.

Punto aparte: También vale la pena mencionar que Reinas obtuvo 720 mil soles en el concurso de proyectos de largometrajes del Ministerio de Cultura en 2022 y la asignación de este monto implica una participación mayoritaria de trabajadores del cine peruano. Es probable que se haya cumplido este porcentaje, es una exigencia de las bases, pero como cualquier norma que pierde peso, se le añaden adendas o “excepciones” que relativizan o flexibilizan esta participación. Si bien Reinas es una coproducción suiza, española y peruana, hay una importante participación de profesionales extranjeros, como la fotografía a cargo del español Diego Romero Suarez-Llanos, la edición a cargo de la italiana Paola Freddi, el diseño sonoro del español Carlos Ibañez Diaz, o el sonido a cargo del argentino Federico Disandro, lo que no es objetable ya que se evidencia en la calidad técnica del film, sino que queda la sensación -más allá de la labor de un reparto de mayoría peruana, salvo la reconocida actriz española Susi Sánchez- que se le confía a los profesionales peruanos campos como el de vestuario o maquillaje. Y por otro lado, un equipo de producción extranjera, que sí permite competir mejor tanto en los mercados internos como internacionales, es un deseo a gritos de productores y de leyes como la que propone la congresista Adriana Tudela. 

Y para finalizar, mencionar que las condiciones de proyección no fueron las más adecuadas. Se puede agradecer las políticas inclusivas de la Berlinale por hacer un cine accesible, pero ni una sola función de Reinas se dio sin el doblaje al alemán en vivo. Para poder oír el film en su idioma original se debía solicitar unos audífonos, que lamentablemente no impedía que se escuchara a la intérprete haciendo la traducción, lo que implicó que el sonido original también se afectara de esa manera. Ya habrá oportunidad de verla sin ese problema.

Sección Generation Kplus
Reinas
Directora: Klaudia Reynicke
Guion: Klaudia Reynicke, Diego Vega
Fotografía: Diego Romero Suarez-Llanos
Edición: Paola Freddi
Diseño sonoro: Federico Disandro
Sonido: Carlos Ibañez Diaz
Dirección de arte: Susana Torres
Vesturario: Fernando Velazco
Maquillaje: Carmen Arbues
Casting: Paulo Paredes, Paola León Prado
Reparto: Abril Gjurinovic, Luana Vega, Jimena Lindo, Gonzalo Molina, Susi Sánchez
Suiza, España, Perú, 2024, 102 min