BFMAF: LOS CORTOS DE ANGELO MADSEN MINAX, PAYAL KAPADIA Y AYO AKINGBADE

This entry was posted on October 7th, 2020

Por Mónica Delgado

Antes que nada, debo transmitir la sorpresa que me ha causado encontrar un festival de cine adaptado a los tiempos de la COVID-19, que tiene una misión clara de compartir experiencias y conocimiento. No solo se trata de la disponibilidad de films de la temporada, de visionados de focos y de films recuperados, más allá de las usuales secciones competitivas, sino de hallar un espacio donde se apuesta por crear sentidos desde las correspondencias y diálogos que pueden generar las películas (espíritu que también tuvo la reciente edición del (S8) en La Coruña). Se trata de un festival donde la programación y la curaduría cumplen un rol primordial, que sobrepasa el trabajo de selección, y que aquí aparecen definidos por la inventiva, la investigación, la calidad en las selecciones, apuesta por el descubrimiento, además, libre de prejuicios en epocas de corrección política. Esto es lo que encontré en esta edición 16°  del Berwick Film & Media Arts Festival (BFMAF), que se realiza en Inglaterra.

Esta edición, que va hasta el 11 de octubre, incluye la sección Filmmakers in focus, que contiene selecciones de cortometrajes de cineastas jóvenes y que mantienen universos expresivos particulares. Es así que podemos descubrir trabajos del artista y documentalista estadounidense Angelo Madsen Minax, de la cineasta india Payal Kapadia y de la realizadora, artista y escritora inglesa Ayo Akingbade. En panorama, esta selección permite lograr una valoración de la obras de estos cineastas jóvenes, que han pasado por festivales internacionales como Rotterdam, Ann Harbor o Berlinale.

Comencemos con los trabajos de Angelo Madsen Minax. Se trata de un cineasta que vive entre Nueva York y Vermont, egresado de la School of the Art Institute de Chicago en 2005. Sus obras se han proyectado y exhibido en el Festival de Hamburgo, en Ann Arbor Film Festival, Anthology Film Archives, British Film Institute, entre otros. Es docente en la Universidad de Vermont. Su segundo largometraje documental, North By Current (2021), está en producción.

Su trabajo oscila entre lo performativo, el film diary, el documental directo, el ensayo y la experimentación, marcados por las experiencias del mismo cineasta trans masculino, en sus procesos de búsqueda y afirmación. Lo más logrado de los trabajos de Madsen Minax es precisamente el “yo” del cineasta como narrador o creador omnisciente que modula el mundo mediante su mirada y decisión. El foco permite ver su trabajo en progresión, y a mí me interesó viajar por su obra a partir de sus trabajos más recientes, quizás una mirada más madura o pesimista, y retroceder hasta 2012, para percibir a un artista inicial que exploraba y ahondaba en una irreverencia y frescura que quizás muta con los años.

En At the river (EE.UU., 2020) aparecen ecos a la puesta en escena del cine de Roberto Minervini, sobre todo porque Madsen Minax registra en un tono de no ficción a su propia familia desde una mirada nada clemente. Paseos en el bosque con el padre en un ambiente reflexivo y de metonimias, para luego asistir a una discusión en una casa, entre la madre y hermana sobre alcoholismo y rechazo, mientras las manos del cineasta juegan con los sobrinos pequeños. Madsen siempre está fuera de campo (y de los líos filiales), o es apenas percibido en la cámara en mano. Nuevamente otra elipsis, en la cual vemos a la familia empacando cosas en una camioneta ante las amenazas de una tormenta. Y, finalmente, una suerte de cuarto acto, donde el cineasta- o protagonista  cuasi invisible vivencial de esta historia familiar- aparece observando o cumpliendo el rito del 4 de julio lejos de su hogar, quizás a la espera de un huracán o inundación que parece ser una mejor salida.

En cambio, en The Eddies (EE.UU., 2018) el tono y protagonismo de Madsen Minax es distinto. Es un film que parece hablar sobre la procastinación, o de un slacker sobreviviendo ante el pasar de los días. Sin embargo, poco a poco va construyendo este relato en solitario para agregar nuevas voces que romperán esta soledad. Planos de un suburbio industrial en Memphis, de túneles abandonados como entorno para paseos nocturnos y autoconocimiento. El cineasta encarna a un Eddie trans masculino que solicita en Craigslist hombres que quieran masturbarse con algún arma ante cámaras. Antes de eso, el personaje deja en claro su fascinación por el cine bélico y por su fetiche. Ante la llegada de un voluntario, que también se llama Eddie, descarta un encuentro sexual pero va contando a su invitado sobre su transformación, ya que recién ha sido operado. De esta manera, The Eddies se va volviendo una ruta de encuentro, entre estos dos seres que logran conectarse de manera inesperada aunque el film termine con el personaje viendo un concierto en vivo de Freddie Mercury y su Somebody to Love. Si en At the river, la presencia del cineasta como protagonista en el encuadre no es necesaria, es más la puesta en escena está compuesta desde su distancia, en The Eddies hay lado físico potente, donde la presencia y performance de Madsen Minax es vital, para este recomposición del mundo.

Tanto The Source Is a Hole (EE.UU., 2017) como Because of Us (EE.UU., 2018) son los films más lúdicos, en el sentido de que se nutren del collage, la animación, la apropiación, o de los recursos del ensayo, para reflexionar sobre las posibilidades de la imagen en su temporalidad y expansión, como si estuviéramos ante un tratado cósmico. En ellos, de todas formas, prima un tono particular (o intimista), como si se tratara de la única vía para las indagaciones internas, como una suerte de atmósfera new age en tiempos de hipervirtualidad. Quizás en estos trabajos se percibe una intención más “experimental”, frente a la narrativa de sus trabajos posteriores. Mientras que en Forward into the Afternoon (EE.UU., 2014), de impulso más poético, y My Most Handsome Monster (EE.UU., 2014), como relato queer, se van desmontando dinámicas de observación y de jerarquías. My Most Handsome Monster usa metraje de archivo, narración en off, planos contemplativos y recreaciones para hablar sobre relaciones de sumisión, pero desde un estilo muy distinto a lo que puede hacer alguien como Jan Soldat o Ulrich Seidl.

No show girls (EE.UU., 2012) fue hecha inicialmente como parte de una instalación. Es muy simple pero no por ello menos maravillosa. Es el registro de Madsen a un amigo trans, mientras este simula ser una estrella del striptease pero sin música, solo desde el silencio. El sujeto observado y el sujeto que filma, en una simbiosis de miradas y contorneos. Por un lado, es el reverso del típico male gaze, o de la fijación de un objeto deseado, pero ¿qué es lo que impide esa lectura? Madsen sostiene lo siguiente: “Entre cineasta trans y performer trans, surge una mirada trans, a medida que redefinimos nuestras necesidades y deseos mutuos a través del proceso mismo de registro”. Es precisamente la constancia de esta interacción que define la tesis de este corto, que abre (o cierra) el foco en esta edición del festival.

Los trabajos de Angelo Madsen Minax reflejan a un cineasta que ha trazado un universo propio, con búsquedas constantes, con estilos que aparecen una y otra vez a lo largo de los años, y que lucen renovados e inquietantes, más allá de los tópicos de trans o queer que lo podrían encasillar.

El festival de Berwick también ha permitido acercarme a la obra de Ayo Akingbade, quien ha mostrado su trabajo en festivales como Oberhausen, Rotterdam, Sheffield, o el Images Festival. Ella es egresada del London College of Communication y actualmente estudia un posgrado en la Royal Academy Schools.

La mayoría de trabajos de Akingbade se desarrollan dentro de la no ficción, el documental de archivo y el testimonio. En su trilogía No News Today, conformada por Tower XYZ (UK, 2016) Street 66 (2018, 13 mins) y Dear Babylon (2019, 21 mins), explora desde las texturas del super 16mm un relación con el entorno, sobre todo desde jóvenes y mujeres de un barrio de migrantes, de conjuntos habitacionales al norte de Londres. La gentrificación, el cambio del panorama social, las nuevas aspiraciones en la urbe son contadas desde las luchas activistas de líderes vecinales o desde los pasatiempos de adolescentes en una ciudad cambiante, o desde el gueto como lo menciona varias veces la realizadora. La relación centro-periferia, las minorías jamaiquinas en Brixtol que ya no son minorías, o los sentidos de comunidad son algunos de las categorías o ideas que cruzan las premisas de estos tres trabajos.

Bastante de esto aparece en el documental So They Say (UK, 2019), que describe desde el material de archivo y el registro en 16 mm, el papel del Newham Monitoring Project, un colectivo de inicios de los ochenta que cobró relevancia al exigir justicia por el asesinato de Eustace Pryce. Por un lado, el film se empata con las demandas actuales surgidas en el contexto del Black Lives Matter, al plantear que las cosas no han cambiado mucho a pesar de las luchas conquistadas, y por otro, pone en evidencia organizaciones fuertes, que siguen asumiendo el rol de la resistencias (ante la crisis del Brexit, por ejemplo). Como también pasa en la trilogía No News Today, Akingbade propone una mecánica para traducir este mundo de fricciones, que se dan en una noción de tiempo compartido (o detenido), y que se revela en el uso y texturas del 16 mm, que le dan a sus cortos un aire anacrónico o fuera del presente. Por ello, el material de archivo en So They Say cuaja muy bien con el uso del 16 mm, para mostrar una continuidad del estado de la cuestión: racismo y violencia policial e intolerancia institucionalizados que perduran sin cuestionamientos en la sociedad británica. De los 80 a la actualidad, parece que ha corrido poca agua por este río.

Uno de los cortos que van en otra vía es A is for Artist (2018), donde la cineasta se filma así misma revisando unas viejas fotos del padre, materiales que, como una oda proustiana, despiertan nuevos caminos de pensamiento y creatividad. Aquí, Akingbade establece un ritmo de tiempos, de olores y recuerdos que van modulando la puesta en escena. Fotos familiares que se reavivan en el presente, paseos por la ciudad que van ayudando a explorar las ideas. Raíces y paseos. Estos recuerdos brotan y hacen que la realizadora salga de la casa y aparezca de pronto caminando con unas manos inmensas, en una clara cita a la performance Green hands de la artista chilena Sylvia Palacios Whitman. Akingbade con A de artista, que deambula para captar, para conocer e interpretar el mundo sin mediaciones. O siguiendo la sugerencia de Palacios Whitman, desde la hipérbole del tacto para lograr sentir lo que sea humanamente posible.

A is for Artist, filmado en un 16 mm de granulado sutil y en blanco y negro, se puede leer como una puesta en escena de una poética, de un modo de traducir los impulsos de la creación, siempre en movimiento, vitales y en constante búsqueda de sí mismo.

Otro foco de interés en esta selección recae en la obra de la joven Payal Kapadia. Así como pasa con Madsen Minax o Akingbade, los tres trabajos elegidos muestran un universo claro, de hibridez técnica, y con códigos estéticos (y poéticas) específicos. Con ecos a las relaciones de lo mítico con la realidad que aparece claramente en las películas de Apichatpong Weerasethakul, la obra de Kapadia está marcada por la auscultación, en el registro del paso profundo del tiempo, en su pesadez y lentitud (como pasa con gran parte de la obra de Tsai Ming Liang), fortalecida con un tratamiento sonoro a la caza de detalles.
¿Qué une a estos tres trabajos de Kapadia vistos en esta edición del BFMAF? En primer lugar, un gran sentido del encuadre y el trabajo delicado para captar las posibilidades de la luz natural y la iluminación, con una exploración formal de todo lo que contiene las escenas, como pasa con el maravilloso inicio de The Last Mango Before the Monsoon (India, 2015), donde vemos a una anciana comer un fruto por largos minutos, mientras alguien hace quehaceres en una cocina que se ve al fondo de la escena. Un perfecto tableux vivant.
Mientras que en Afternoon Clouds (India, 2017),  a diferencia de los otros cortos, se hace evidente una narrativa que se nutre de algunos lugares comunes sobre la convivencia del sueño y la vigilia, que suenan a deja vu, la cineasta logra salir librada de estas generalizaciones cuando apela a determinados símbolos sobre la contención del tiempo, a través de los recuerdos y la memoria. Trata sobre la relación de una empleada del hogar con la señora de la casa, marcada por la necesidad de la vida solitaria y el recuerdo de amores perdidos. Mientras que en And What is the Summer Saying (India, 2018), casi toda en blanco y negro, hay una intención por adentrarse a una India rural, de bosques inmensos y casas con chimeneas humeantes en aldeas tranquilas, de influjo bucólico, donde todo sigue un orden especial, y que la cineasta adereza con incrustaciones de algunos grabados de corte legendario.

Payal Kapadia vive en Mumbai. Estudió Dirección de Cine en el Instituto de Cine y Televisión de la India. Su corto Afternoon Clouds se estrenó en Cinefondation en 2017, y su And What is the Summer Saying tuvo su estreno mundial en la Berlinale Shorts. Mientras que The Last Mango Before Monsoon obtuvo el Premio FIPRESCI y el Premio Especial del Jurado en Oberhausen. Prepara su primer largo, All We Imagine as Light, que esperamos con muchas ansias.