CANNES 2016: EXILE DE RITHY PANH

This entry was posted on May 14th, 2016

Por Mónica Delgado

Un ensayo reflexivo sobre «la revolución como un crimen que acaba con otro tipo de crimen». El tema del exilio desde una doble lectura: la de la víctima de la revolución comunista y las masacres de los Khmère Rouge, y desde la metáfora de la renuncia a todo tipo de propiedad y creencia. La metáfora del espacio intervenido y desnudado desde una choza que va mutando de acuerdo a los recuerdos que la voz en off va mencionando, como si se tratara de alguna instalación artística de cambio instantáneo. La memoria misma de Rithy Panh, el cineasta camboyano que elige la primera persona y las citas a Apollinaire, Baudelaire, Victor Hugo, Mao Tse Tung, entre otros poetas y filósofos, para contar el drama de su perdida y soledad en medio de esos años de horror bajo la dictadura del genocida Pol Pot. Todo eso es Exile, el reciente documental del director afincado en Francia y presentado fuera de competencia.

Recuperando algo del espíritu intimista de The missing PictureExile se plantea como una revelación del mismo cineasta, que va recuperando momentos trágicos de su vida dentro de la opresión impuesta por el partido comunista, pero a la vez puede ser la voz de miles de asesinados y exiliados, que como él, tuvieron que vivir en condiciones de esclavitud y miseria.

En escena aparece un personaje recreando una vida en solitario, privado de condiciones mínimas de supervivencia, como si fueran momentos extraidos de alguna performance, que incluye animación y simbolismos, mientras una voz en off, de halo poético e íntimo, va reflexionando sobre la imposibilidad de libertad en las revoluciones, ya que el sistema lo consume y destruye todo.

Rithy Panh encuentra en el relato personal y poético la vía para experimentar y darle un lugar a la naturaleza del exilio, como hecho físico y mental, de añoranza de una Camboya que pudo ser, una que aparece perdida en el tiempo, a partir de insertos y fotografías que documentan pasajes de vivencia de lo popular: rock, bailes, vida de ciudad, pero también el sueño de encontrarse en el futuro con los seres queridos y desaparecidos.

Exile es un alegato sobre la libertad universal, donde la metáfora de las aves de papel que rondan el sueño del protagonista/cineasta, no pueden más que poner en evidencia la paradoja del ideal apenas o nunca alcanzable. Una fantasía remediable, como el sueño comunista que devino en horror y muerte.