CANNES 2016: STAYING VERTICAL DE ALAIN GUIRAUDIE

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Por Mónica Delgado

Alain Guiraudie encontró una fórmula basada en la irrupción del nonsense como si se tratara de ese tipo de estallido que solo sucede dentro del género fantástico. Si en El desconocido del lago, la investigación de un crimen dentro de una arcadia gay se veía «atropellada» por momentos sin sentido y de clara alusión a un cine B o Trash, como si la consecuencia con el humor consciente que quiere aparecer como involuntario fuera demostración del funcionamiento del mundo, en este su nuevo film sucede algo similar. En Staying Vertical (Rester Vertical, Francia, 2016) el disparate es aquello que une a los personajes, respondiendo a un antojadizo sentido de la verosimilitud, como si el protagonista, un cineasta en crisis creativa, fuera una suerte de Barton Fink desde el miserabilismo,  un Cándido al que todo le sucede, infortunios relacionados a su paternidad forzada, pero inmersos en la lógica de un entorno trillado, pero no por la ficción o guión que necesita escribir sino por el ambiente que no requiere enrarecerse para verse anormal y delirante.

Staying Vertical arranca con la llegada del cineasta al campo, donde entabla una relación repentina con una pastora, a la cual embaraza. Tras dar a luz, la mujer queda con una depresión posparto, que propicia un rechazo hacia el bebé. En esta primera parte de lo femenino, del sexo y la maternidad, el protagonista aparece en una oscilación entre su deseo de captar a un joven pueblerino y la presión de vivir con la madre de su hijo – atracción de cineasta y objeto de fascinación como si fuera él una encarnación barata de un Pasolini trasnochado, pero tampoco es la intención del film-. Si en El desconocido del lago las relaciones sexuales y amorosas se realizaban libremente, en Staying Verticalestas permanecen poco claras, insinuadas, difuminando así las fronteras de una sexualidad definida, y optando más bien por su determinación según el contexto. Y la parte de lo masculino está centrado en la relación del protagonista con un anciano amante de Pink Floyd, a quien visita y asiste.

Pero el tratamiento sexual que Guiraudie elige en este film, también posee esa calidad de azaroso, pero esta vez con una intención humorística y por momentos surreal. Personajes que aparecen de pronto, giros argumentales insólitos y una mirada cínica del mundo donde todo parece cobrar sentido, que es lo paradójico en un mundo de caos donde los desconocidos entablan lazos profundos de amistad. El encuentro con los lobos, como metáfora de hombres como presas, no hace más que afirmar la negación de lo salvaje o instintivo, a cambio de un mundo de amigos que apenas se conocen y pueden quererse hasta la muerte. La única posibilidad de inaugurar una nueva arcadia.

Competencia Oficial

Director: Alain Guiraudie
Guión: Alain Guiraudie
Fotografía: Claire Mathon
Reparto: Laure Calamy, Damien Bonnard, India Hair, Christian Bouillette, Raphaël Thierry
Productora: Les Films du Worso
Francia, 2016

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