CANNES 2017: A FÁBRICA DE NADA DE PEDRO PINHO

This entry was posted on May 26th, 2017

Por Mónica Delgado

A Fábrica de Nada es un relato sobre el desencanto, la impotencia o la renuncia de ver y hacer un posible cambio del sistema, en todo sentido. Un grupo de trabajadores de una fábrica de ascensores es seguido en un proceso dificultoso tras el anuncio intempestivo del cierre de la empresa, desde su entusiasmo inicial hasta la confirmación de la imposibilidad de lograr siquiera una pequeña revolución. Pedro Pinho realiza un original y sentido film de temática obrera, pleno de testimonios y reflexiones sobre la frustración de la vida laboral en tiempos de crisis.

¿Son acaso los obreros los únicos que pueden hacerle frente al Capital? ¿Se puede mantener aún un imaginario revolucionario de las viejas izquierdas en el siglo XXI? Pedro Pinho plantea una summa ideológica en torno al mundo sindicalista, a partir del microentorno de reyerta entre dueños y empleados, entre capitalistas y proletarios, en una dialéctica conocida, sí, pero donde el cineasta aprovecha para medir un sentido común generacional y de nostalgia sobre viejas conquistas de derechos que van perdiendo aliento.

En uno de los planos iniciales, en la habitación de uno de los protagonistas, un joven padre de familia, se luce el afiche de una película: Before there was punk, there was a band called Death, detalle que solo podría remitir al gusto musical del protagonista (empleado de la fábrica que canta en una banda de rock en sus ratos libres), pero que libremente permite asociar la problemática que se vive con el surgimiento de rabia y rebeldía esenciales para cualquier proceso de transformación, y que van asomando por pequeñas dosis de tanto en tanto en este conflicto. Estos motores sentimentales, que parten desde lo íntimo a lo social, sobre la alienación en vida familiar y en la relación con los otros, hace de este proceso de resistencia un recorrido sobre una estructura de sentimiento determinada, y al parecer inamovible: la incapacidad para la asociación, la vida comunal organizada, es decir el fracaso de todo tipo de propuesta basada en la decisión y trabajo al margen del Capital.

Pedro Pinho elige para esta película inmensa en su lado crítico el tono ecléctico, que pasa de la ficción realista, al testimonio documental o incluso desde el musical, para convertirse en espejo de Portugal desde los prejuicios, las consignas, la mística de la izquierda, que aquí luce entusiasta pero agotada desde la imposibilidad de lo colectivo.

A fábrica de Nada, presentada en la Quincena de Realizadores, habla de lo que ninguna película de Cannes ha mencionado: la realidad de una Europa que pide a gritos salvavidas, pero no por la culpa del trato a la migración, o por el racismo, la xenofobia o la indiferencia burguesa; y donde la única salida es la renuncia total al mundo en que vivimos, copado por el resultado del sistema económico actual: la nada.

Quincena de Realizadores
Director: Pedro Pinho
Guión: Leonor Noivo, Pedro Pinho, Tiago Hespanha y Luísa Homem
Reparto: Carla Galvão, Dinis Gomes, Américo Silva, Jose Vargas
Productora: Terratrema
Portugal, 2017