BOGOTÁ EXPERIMENTAL FILM FESTIVAL 2020: CUERPOS FRÁGILES Y 32-RBIT

This entry was posted on August 20th, 2020

32-Rbit

Por Pablo Gamba

Dos películas sobre la memoria y su relación con los medios de comunicación, incluyendo Internet, formaron parte de la jornada inaugural del Bogotá Experimental Film Festival – Cineautopsia. Son el ensayo de largo metraje Cuerpos frágiles (Colombia, 2010), de Oscar Campo, y el corto de animación 32-Rbit (México, 2018), de Víctor Orozco Ramírez.

Volver a Cuerpos frágiles hoy se explica porque se trata de una obra que puede considerarse antecedente de películas más recientes sobre la importancia de las imágenes del conflicto colombiano, como La impresión de una guerra (2015), de Camilo Restrepo. Por otra parte, el trabajo de Campo en la Universidad del Valle, en Cali, es continuador de una tradición clave en América Latina que se remonta al Instituto Cinematográfico fundado por Fernando Birri en 1957 en la Universidad del Litoral, en Argentina, el Centro de Cine Experimental de la Universidad de Chile, y el Departamento de Cine de la Universidad de los Andes, en Venezuela. Aunque lo “experimental” pudo significar en aquella época todo lo que trataba de diferenciarse de los documentales de propaganda de las dictaduras y los regímenes populistas, lo relevante de este cine son sus márgenes para la libertad de pensamiento, análogos a la libertad de cátedra universitaria.

Cuerpos frágiles se aproxima a una cuestión actual clave en relación con la memoria. Es la importancia que tienen los archivos personales que se forman mediante ese tipo singular de coleccionismo que es el almacenamiento de información en el disco duro de la computadora. Podría señalarse como antecedente remoto los diarios de Jonas Mekas, creados a partir de un archivo personal en soportes fílmicos, y, como referencia contemporánea del documental de Campo, los archivos de Quicktime mencionados al comienzo de Color perro que huye (España-Venezuela, 2011), de Andrés Duque.

Pero el director de Cuerpos frágiles trabaja principalmente con recopilación de informaciones de la televisión y no construye un “yo” correlativo al carácter fragmentario de estos materiales, como lo hace Duque. Opta, en cambio, por una narración que ni es un comentario que realmente lo involucre personalmente ni una problematización como la que caracteriza al collage, que es un tipo particular de found footage. Tampoco una crítica que logre desentrañar mas que lo obvio en la propaganda, aunque se despliegue en un discurso que da la impresión de revelar todo lo que ella “esconde”.

Campo parte de las imágenes del cadáver de Raúl Reyes, líder de las FARC presuntamente asesinado en un bombardeo e incursión de fuerzas militares colombianas en territorio de Ecuador, para preguntarse cómo la propaganda del Gobierno construyó la imagen del cuerpo del enemigo que hay que destruir para llevar la “felicidad” a Colombia. Trae a colación otros cadáveres, como el de Saddam Hussein, “exhibidos sin pudor, asesinatos que no generaban ninguna culpa ni castigo contra aquellos que los habían cometido”. Especula que se ha conformado, así, el inconsciente político que justifica las atrocidades, pero luego pasa a otros temas, desde el contenido de las no menos presuntas computadoras de Raúl Reyes hasta especulaciones en torno al poder tecnológico basadas en Foucault, de esas que no dejan otra salida que resignarse ante lo abrumador. La fragmentación deviene, así, un zapping en el que se salta por igual entre las imágenes y las diversas facetas del conflicto.

Las preguntas que Campo se hace y sus respuestas tampoco escapan al fuego cruzado de la propaganda. Aunque parezca que aspira a hablar con la independencia de la cátedra, no se plantea interrogantes obvias, por ejemplo, sobre la presencia de las FARC en territorio de Ecuador. A las declaraciones de Uribe, responde con las de Hugo Chávez sin preguntarse por el interés del presidente de Venezuela en intervenir en Colombia, ni por su apoyo a las FARC y al ELN ni por su comparación de Raúl Reyes con el Che Guevara. Dice que la transmisión de un concierto por la liberación de los secuestrados en Colombia fue como el documental nazi El triunfo de la voluntad (1935), pero lo califica de “demagogia multicultural” (¿multicultural el nazismo?).

La recuperación de Cuerpos frágiles por Cineautopsia responde, así, al fracaso del proceso de paz del gobierno de Juan Manuel Campos con las FARC con la reiteración de un discurso que muchos prefieren escuchar en América Latina. Hablar de “inconsciente político” no es distinto de afirmar la capacidad de leer las mentes de todo un país y adivinar que la mayoría piensa, en secreto, la misma cosa. De allí se desprende que el triunfo del No en el referéndum aprobatorio al que fueron sometidos los acuerdos con la guerrilla, y el posterior regreso al Gobierno de la derecha paramilitarista con Iván Duque, pudieron haber sido también consecuencia de la manipulación de la propaganda de guerra. Pero sostener que al pueblo lo engañan puede no ser otra cosa que una confesión de la propia incapacidad de convencer al pueblo.

32-Rbit tiene como principal problema lo contrario: es una película que evade lo que concierne a la violencia en México, aunque ella también se filtra, en terroríficas imágenes, hacia el archivo con el que trabaja Orozco, que es la web. El cineasta indaga en su relación con este campo de memoria colectiva, que en un momento pareció abrirse para él como una expansión prometedora y gratis de los recuerdos personales que inevitablemente se extinguen, como los de su abuela. Pero es nada más que el punto de partida de una reflexión que lo lleva a una posición crítica frente a eso, aunque sin dejar de incurrir en otros lugares comunes sobre la manipulación, como el que atribuye poderes cuasimágicos al “algoritmo” sin preguntarse cómo funciona realmente esta herramienta para conocer y tratar de orientar los hábitos del consumidor.

En todo caso, hay en 32-Rbit una sólida construcción de la primera persona que define al ensayo, tanto escrito como audiovisual, y que comprende por igual el discurso de la voz y el que se expresa por medio de las imágenes. La animación se apropia del material proveniente de Internet para re-presentarlo en una versión subjetiva, dibujada, y en un blanco y negro que irónicamente sugiere el comienzo del olvido, al menos por lo tocante a la pérdida del color. Cabría preguntarse, sin embargo, por la experimentalidad de este corto, sin rechazar el criterio inclusivo, que puede ser óptimo en la programación, pero no para la crítica, cuya tarea es precisar los conceptos y las clasificaciones.

Cuerpos frágiles
Dirección y guion: Oscar Campos
Producción: Vicerrectoría de Investigación, Universidad del Valle
Colombia, 2010, 52 min.
Panorama: Imágenes Manifiestas, primera parte

32-Rbit
Dirección, montaje y animación: Víctor Orozco Ramírez
Sonido: Roman Vehlken
Alemania-México, 2018, 8 min.