DOC BUENOS AIRES 2021: LOS PRIMEROS 54 AÑOS DE AVI MOGRABI

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Por Pablo Gamba

El israelí Avi Mograbi recurre desesperadamente al cine para tratar de detener el genocidio que comete el Estado de Israel contra el pueblo palestino y la degradación que ha experimentado su sociedad como consecuencia de ello. Es el tema que vertebra su obra desde su primer cortometraje, Deportation (1989), y que incluye obras capitales como Venganza por uno de mis ojos (2005), Z32 (2008) y Una vez entré a un jardín (2013). Si bien hay un círculo cinéfilo en el que es ampliamente conocido y el Doc Buenos Aires ha presentado casi todas sus películas, no han llovido sobre él los premios del circuito internacional. Tratándose de un realizador de cine político, ese puede ser, irónicamente, el mayor reconocimiento de su honestidad.

Los primeros 54 años: manual abreviado para la ocupación militar, su más reciente película, comienza con un plano emblemático de Mograbi: el director filmándose a sí mismo en el living o sala de su casa, hablando a cámara. Se dirige una vez más a los espectadores como si fuera a contarles algo personal. Pero la familiaridad resalta aquí el envejecimiento de un hombre al que se ha visto hacer lo mismo a lo largo de los años. Sobre todo, se percibe el cansancio y la amargura con la que recurre esta vez a una de sus armas retóricas favoritas, la ironía. Asume, así, un tono profesoral para dar una serie de indicaciones que el crítico Luciano Monteagudo compara con Una modesta proposición, de Jonathan Swift, obra maestra de la sátira política: el instructivo del título para borrar definitivamente del mapa a Palestina.

El plazo de 54 años es, por sí mismo, un sarcasmo por lo que respecta a la existencia de un plan en el que se despliegue la racionalidad estratégica de la ocupación. Lo subraya el hecho de que los “capítulos” describen situaciones que van saliendo cada vez más del control de los ocupantes, hasta la retirada de Israel de la Franja de Gaza, la toma del poder allí por el partido islamista palestino Hamas y las guerras asimétricas que se han librado entre esa facción palestina e Israel desde 2008.

Corresponde también al didactismo sarcástico el uso de los recursos más convencionales del documentalismo: una voz expositora, imágenes de archivo que funcionan como apoyo de sus palabras y mapas. Se les añaden testimonios de militares que han participado de diversos modos en la ocupación a lo largo de décadas, registrados por Braking the Silence, una ONG creada por Mograbi. En ellos la ironía adquiere su sentido más patente como denuncia, porque los relatos de cómo esas personas actuaron abusivamente para quebrar la resistencia de los palestinos abren las heridas morales que eso causó y que los mueven a hacer esas confesiones.

Hay detalles que los que apoyan la causa del pueblo palestino podrán señalar para hacer críticas a esta película, como la omisión de las medidas tomadas por Israel para impedir el acceso al agua para consumo humano y riego, por ejemplo. También falta el lugar común de la denuncia del quiebre intencional de los brazos de los niños para impedir que puedan tirarles piedras a los soldados ocupantes en las rebeliones o intifadas. La exposición sobre la ocupación como una empresa meticulosamente planificada, pero delirante y condenada al fracaso, no deja de parecer una actitud de negación sintomática del éxito hacia el cual, muy por el contrario, continúa avanzando la erradicación de la nación palestina a pesar del reconocimiento de su autoridad para el autogobierno y de la retirada de Gaza. El único retroceso significativo de Israel no ha sido sino para retomar el impulso de la guerra abierta.

Más significativo es, sin embargo, el giro que se da en este documental como consecuencia de la alternación del personaje del cineasta, que le habla en planos frontales al público, y la “voz de Dios” del documental expositivo. El resultado es un desplazamiento del yo, análogo al de los palestinos de su patria, hacia un “más allá” de las circunstancias que rodearon la realización de la película y que sistemáticamente se han revelado en el cine de Mograbi. El éxito del proyecto de expresado en el “manual” irónico que el documental aspira a ser para negarlo se percibe, entonces, en la manera como el dispositivo deja al propio cineasta en resistencia fuera del mundo con el que una y otra vez se ha representado en conflicto y contra el cual solo dirige aquí un sarcasmo negrísimo en la soledad de su casa.

Versiones de lo real

Los primeros 54 años: manual abreviado para la ocupación militar
Dirección, guion, montaje y sonido: Avi Mograbi
Producción: Camille Laemlé, Serge Lalou
Fotografía: Philippe Bellaiche, Tulik Gallon
Francia-Israel, 2021, 110 min.

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