EL CINE PERUANO EN TIEMPOS DIGITALES

This entry was posted on August 23rd, 2015

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Por Nicolás Carrasco

El cine peruano en tiempos digitales del crítico de cine, docente e investigador Ricardo Bedoya traza un panorama exhaustivo, pero que no se pretende completo, del cine que se hace en el Perú. Hacia finales de la década de los 90 resultaba menos complejo definir la naturaleza y modos de producción y consumo del cine hecho en el país. Hasta entonces, las películas se realizaban con el propósito de ser mostradas en salas comerciales. Hasta entonces, además, la mención al “cine peruano” refería, sobre todo, a un corpus fílmico producido y consumido mayoritariamente en Lima. Desde 1996 hasta la actualidad se han producido más películas en el Perú que en los 90 años anteriores.

El libro abarca, a mi parecer, a tres generaciones de cineastas. La primera, a la que pertenecen directores que vieron truncadas sus intenciones de pasar del corto al largo, por la disolución de la ley de cine en 1992, entre los que se encuentran Aldo Salvini, Augusto Cabada, Antonio Fortunic, Edgardo “Cartucho” Guerra y Lucho Barrios, quienes tentaron sus primeras películas en el periodo que abarca este libro.

La segunda, la generación de Josué Méndez, Claudia Llosa, Omar Forero, Álvaro Velarde y que llegaría hasta Héctor Gálvez y los hermanos Daniel y Diego Vega. Muchos de ellos empezaron trabajando en 35mm, 16mm o video analógico (como Flaviano Quispe y otros cineastas regionales).

La tercera sería la de los nativos digitales como Adrián Saba, Juan Daniel Molero, Eduardo Quispe, Joanna Lombardi, Marianela Vega. Muchos pueden haber empezado también a trabajar sus primeros cortometrajes en soporte fotoquímico, como Melina León, Enrica Pérez o Brian Jacobs  Y ahora es posible hablar de una cuarta generación que incluiría a quienes se están  iniciando en el cortometraje, y de los cuales, unos pocos, como Farid Rodríguez y Alejandro Small, ya han tentado, de manera afortunada, con el mediometraje y el largometraje.

El libro de Ricardo busca hallar lazos, tender puentes de comunicación, relaciones, entre lo que a simple vista podría no tenerlo. Intenta hallar líneas temáticas o estilísticas compartidas entre películas, relacionándolas unas con otras. La decisión de incluir en el mismo capítulo las películas de ficción o documental sobre el conflicto armado interno, con los documentales autobiográficos da muestra de ello.

¿De qué películas se habla en el libro? En primer lugar, de las películas que se estrenan comercialmente en los multicines, respaldados por la Dirección de Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios del Ministerio de Cultura- DAFO o no. Por un lado, están las películas que apuestan por fórmulas probadas de comunicación con el público. Estas propuestas van desde ¡Asu Mare! hasta El pequeño seductor. Por otro lado, están los films que recurren al sistema de promoción estatal y a fondos internacionales, y que también buscan difusión pública en salas comerciales. Estos trabajos van desde modelos que apuestan por el género hasta el cine de autor (más narrativo o más hermético).

En segundo lugar, están las películas autogestionadas que se hacen tanto en Lima como en regiones. Películas hechas fuera de Lima como Rosa, El abigeo, Amor en las alturas y, especialmente las del trujillano Omar Forero,y que se encuentran entre las más interesantes realizadas en el país en los últimos años. Por otro lado, están esas películas que hace unos años se denominaron algo marketeramente como “nuevo cine peruano”: el cine limeño autogestionado, que construye sus propios circuitos de distribución.

Luego están los documentales, tanto de cortometraje como de largometraje, que abarcan el amplio espectro que va desde los más informativos hasta los experimentales. Muchas de las mejores películas peruanas de los últimos años se encuentran entre estas propuestas. Menciono a algunos autores: Marianella Vega, Sofía Velásquez, Rómulo Franco, Omar Quezada, Leonardo Sagástegui, Javier Becerra, Alejandro Cárdenas, Raúl del Busto, Fernando Vílchez y un largo etcétera.

Los cortometrajes, desde los clásicos a los experimentales, revelan una gran diversidad de modos y estilos, y manifiestan búsqueda personal, otras representaciones, otros modos narrativos y no narrativos, y otros estilos. Por cuestiones de espacio no se discuten en el libro, pero ahora no quiero dejar de señalar que gran parte del cine peruano más estimulante actualmente se encuentra aquí, como siempre se han encontrado (solo basta recordar los casos de Salvini y Gianfranco Annichini, y que las mejores películas de Armando Robles Godoy fueron también sus cortometrajes). No puedo dejar de mencionar los nombres de Iván D’onadio, Diego Vizcarra, Miguel Ángel Moulet, Brian Jacobs y Alejandro Small.

El cine peruano en tiempos digitales es, pues, un texto sugestivo, así como didáctico y erudito, que revela el placer no solo de ver películas, sino de compartirlas. Se trata de un libro oportuno. Analiza el cine peruano a la luz de las transformaciones que ha traído consigo la era digital, con los cambios en los modos de producir, ver y de apreciar el cine.

Al final de la lectura, queda una sensación sobre el cine peruano más optimista, pero que a la vez tiene que recorrer un largo camino para ser una realidad madura. Es necesario que estos cineastas sigan produciendo y mejorando. Es necesario que el Estado, desde la DAFO, contribuya a que persista esa continuidad (que un cineasta como Fernando Montenegro haya quedado finalista en el concurso de Producción de la DAFO es un buen síntoma). Quiero recordar unas palabras de Armando Robles Godoy, quien dijo en una entrevista hace diez años que “El cine peruano desaparece y no pasa nada”. Creo que este libro es prueba que esa frase merece ser revisada.

El cine peruano en tiempos digitales

Bedoya, Ricardo
Lima, 2015,  524 pp.
ISBN 978-9972-45-302-1
Fondo Editorial de la Universidad de Lima