LOCARNO 2021: A TÁVOLA DE ROCHA DE SAMUEL BARBOSA

LOCARNO 2021: A TÁVOLA DE ROCHA DE SAMUEL BARBOSA

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on pinterest
Share on linkedin
Share on pocket
Share on email

Por Mónica Delgado

Samuel Barbosa se acerca a la figura de Paulo Rocha desde la más transparente admiración. En este film hay viajes, cartografías, anécdotas de rodaje, reflexiones sobre el acto de filmar, sobre la materialidad o fantasmalidad que encarnan los personajes, sobre la insensibilidad de los nuevos tiempos, todo desde la visión de un cineasta ya ausente. Asoman memorias recuperadas, pero también el deseo del homenaje, de mostrar las particularidades de un genio como Paulo Rocha, cineasta portugués revalorado en los últimos años, sobre todo por jóvenes y viejos espectadores que descubren sus obras a partir del interés de festivales de cine, -y esta vez- como el de Locarno.

Paulo Rocha nació el 22 de diciembre de 1935, en Oporto, y falleció el 29 de diciembre de 2012, a los 77 años, en Vila Nova de Gaia, también en Portugal. Y es uno de los cineastas más representativos del cine portugués entre los años sesenta e inicios de los dos mil. Dirigió más de una docena de obras, entre largos, cortos, obras para televisión, tanto en ficción como en documental. Luego de desencantarse del Derecho, ya instalado en París, estudió a finales de los años cincuenta en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos, donde fue un destacado estudiante. Luego, tuvo la oportunidad de ser asistente  de Jean Renoir en 1962. También fue asistente de dirección de Manoel de Oliveira en Acto de Primavera (1963). Luego realiza su primer largometraje, Os Verdes Anos (1963), que obtuvo reconocimiento en Locarno de 1964. Fue agregado cultural de la Embajada de Portugal en Japón hasta 1983.  Y entre sus trabajos más destacados se encuentran Mudar de Vida (1966),  A pousada das chagas (1972), A Ilha dos Amores (1982), O rio do ouro (1994) A Raiz do Coração (2000).  Se Eu Fosse Ladrão… Roubava (2011) fue su último trabajo.

En A Távola de Rocha, Barbosa reconstruye la figura del cineasta a partir de distintos vestigios: desde sus propios films, urdiendo algunos sentidos a partir de montajes específicos (por ejemplo, desde la relación entre hombres y mujeres, o desde el modo en que Rocha utiliza el plano secuencia), pero también desde las voces de colaboradores (actores, actrices, guionistas), así como de amigos y familiares. Y sobre todo desde entrevistas que diera el mismo Rocha, donde plasma su poética, su modo íntimo de ver la vida y el cine. Este documental también tiene el sello personal de Barbosa, quien ha trabajado como asistente de dirección con Rocha, Werner Schroeter, o con cineastas portugueses como Fernando Lopes y Rodrigo Areias. Su voz y experiencia de trabajo con el cineasta añaden al documental una perspectiva más cercana.

Si en A Ilha dos Amores (1982), Rocha nos dejaba evidencia de cómo filmar a un escritor, Barbosa emprende una empresa bajo ese mismo influjo al querer mostrar desde diversos dispositivos el universo de Rocha, desde el uso de material de archivo, entrevistas, pasajes de las películas, tomas de detrás de cámaras y canciones. ¿Cómo filmar al cineasta? es la premisa que Barbosa expone, desde la misma mirada del cineasta portugués, para ser reconocido desde sus filias, ambiciones y humildad. Por ello, lo más interesante de este documental radica en la ligazón de Rocha con el escritor Venceslau de Morais, oficial de la Armada Portuguesa, quien vivió en Macao y Japón, y que inspiró A Ilha dos Amores. De esta manera, Barbosa establece la fascinación de Rocha por Japón, y lo vuelve de alguna manera un alter ego del escritor portugués, en el intento de encontrar correspondencias entre ambos personajes: desde lo creativo y pasional. La escena donde se muestra a Moraes escribiendo mientras mira una foto de su padre (que en realidad era la foto del padre de Rocha) extrapola el juego de fronteras entre realidad y ficción que asomaba en el film.

Por un lado, A Távola de Rocha es una carta de presentación para entrar al imaginario Rocha, ya que hay menciones y análisis a algunos pasajes o procesos de creación de varios films como Os verdes anos (1963) y Mudar de vida (1966), y sobre todo de A Ilha dos Amores. Y por otro lado, es recoger perspectivas sobre quién era Rocha: desde testimonios de Juko Ota, Etsuko Takano, amigas del cineasta en Japón, del actor Luis Miguel Cintra, de la guionista Regina Guimaraes (quien afirma que en los films de Rocha apenas si se vio un beso entre amantes), de la actriz Isabel Ruth, además de declaraciones del hermano de Rocha. El lado más íntimo aparece con el tono epistolar, entre Rocha y Barbosa, donde se explora los lazos de una amistad.

A Távola de Rocha es una ventana abierta a algunas claves de la sensibilidad de Rocha y de cómo aflora su particular visión del mundo en muchas de sus películas. Barbosa logra su cometido, de atraer y despertar fascinación hacia un grupo de películas descubiertas y redescubiertas. A pesar que hay algunas escenas donde aparece el mismo Barbosa, que quizás hagan desentonar un poco el clima de todo el documental (el toque autorreferencial), se trata de un documental que transmite las motivaciones de Rocha que se plasmaron a través del tiempo y sus maravillosos films.

Sección Histoire(s) du cinéma
A Távola de Rocha (Around Rocha’s Table)
Director: Samuel Barbosa
Fotografía: Jorge Quintela
Productor: Rodrigo Areias
Edición: Tomás Baltazar
Sonido: Pedro Marinho
Portugal, Japan, 2021, 94 min

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on pinterest
Share on linkedin
Share on pocket
Share on email