LOCARNO 2021: THE CASE OF THE VANISHING GODS DE ROSS LIPMAN

LOCARNO 2021: THE CASE OF THE VANISHING GODS DE ROSS LIPMAN

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Por Mónica Delgado

The Case of the Vanishing Gods es el nuevo trabajo del cineasta, archivista y film ensayista Ross Lipman, y que recupera los elementos de fascinación por el archivo, la reedición y la reflexión ensayística de sus trabajos previos. Esta vez lo hace a través de algunos episodios de una serie denominada The Psycho ward, y que para los fines del festival se retitula de otra manera. Pero eso es lo de menos, lo que importa aquí es el modo en que Lipman diserta sobre la figura del doble, o del otro, aquí encarnado en  la relación de muñeco y ventrílocuo a través de sus construcciones e imaginarios en el cine.

Este proyecto de Lipman tiene dos recursos marcados: Por un lado, desde la ficción, a partir de la bienvenida del Dr. Laberynth, quien como en los programas de terror de la televisión de los años cincuenta, presenta teatralmente la trama o historia que veremos a continuación. Es así que asistimos al encuentro entre dos personajes (encarnados aquí por dos tipos de marionetas arquetípicas: una que evoca al muñeco ventrilucuo, y otra a un psicoanalista), donde ambos acuerdan una sesión de hipnosis, donde se revelarán miedos ocultos y necesidad de búsquedas identitarias. Este planteamiento explora esta dicotomía de “realidad” (la que viven estas marionetas vivientes) y el sueño, y que Lipman acoje con un tono de pastiche, pero que busca generar un tipo de extrañeza ante esta psique revelada. Y por otro, la parte crítica, compuesta por un montaje ingenioso desde diversos films de la historia del cine que tuvieron como protagonistas a ventrílocuos o sus muñecos. Desde esta perspectiva de aglomeración de algunos seres, algunos de ellos ya clásicos del cine (como Chucky, el payaso de Poltergeist, Annabelle o los personajes de Puppet Master de David Schmoeller), Lipman logra hilvanar una retórica sobre cómo se han visto estos muñecos pero no solo desde la performance, sino en relación a sus mentores. Por ejemplo, escenas de The Unholy Three (1925) con Lon Chaney, el episodio de Dead of Night (1945), dirigido por Alberto Cavalcanti, los episodios The dummy (1963) o Caesar and me (1964) de la serie La dimensión desconocida, Magic (1979) dirigida por Richard Attenborough, con Anthony Hopkins hasta Dead Silence (2007) de James Wan. Este montaje que entreteje un universo de desdoblamientos o dobles personalidades, se encadena con el tormento del pequeño protagonista de la primera parte, el paciente que narra su ansiedad y locura al psicoanalista.

En esta parte de ensayo, Lipman se guardó el film más maravilloso para el final, The Great Gabbo (1929) de James Cruze, protagonizada por Erich von Stroheim, donde asoma la idea de la negación de la labor del ventrilocuo y se crea la ilusión del ser autónomo. También el montaje de Lipman hace alusión a la dimensión maligna o de encarnación del mal que se le atribuye a estos muñecos que sueñan con la vida propia. Pero, debido, quizás, a una incomprensión del drama que refleja su protagonista.

The Case of the Vanishing Gods es una grata experiencia desde la habilidad del montaje, de la reutilización y reciclaje para producir sentidos nuevos. Y Lipman deja en evidencia su talento como film ensayista, como ya valoramos en trabajos previos como Between Two Cinemas o Notfilm.

Sección Histoire(s) du cinéma
The Case of the Vanishing Gods
Director: Ross Lipman
Fotografía y edición:Ross Lipman
Sonido: John Polito
Música: Mihály Víg
Reparto: David Isaacson, Jeff Dorchen, Audrey Densmore, Karl Herlinger
EE.UU., 2021, 71 min.

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