LOCARNO 2023: MADEMOISELLE KENOPSIA DE DENIS CÔTÉ

LOCARNO 2023: MADEMOISELLE KENOPSIA DE DENIS CÔTÉ

Por Mónica Delgado

En casi veinte años de carrera, el cineasta canadiense Denis Côté ha establecido redes entre sus films, a partir, precisamente, de tejidos de estilo, donde la abstracción narrativa, los personajes arquetípicos, tiempos muertos o una estilización expresiva asoman en cada obra. Hay elementos en Mademoiselle Kenopsia que se entrelazan con las historias de mujeres (o entre mujeres) de sus ficciones más emblemáticas: de Vic and Flo Saw a Bear (Vic + Flo ont vu un ours, 2013) a That Kind of Summer (Un été comme ça, 2022). En este nuevo film hay personajes femeninos en disputa, aunque a diferencia de las obras mencionadas, hay una intención por recurrir a un clima enrarecido, marcado, inevitablemente, por el espíritu pandémico.

Presentada fuera de concurso en la reciente edición del Festival de Locarno, Mademoiselle Kenopsia apenas tiene una trama. Es más bien el registro de una performance. Una mujer (la actriz Larissa Corriveau, presencia usual en algunos trabajos recientes de Côté) deambula como si se tratara de un fantasma en diferentes espacios vacíos de un cuidado edificio. Se convierte en una visitante que recorre cuartos, auditorios, viejas salas de oración o espacios cotidianos donde hay apenas vestigios de presencias. Pasea tranquila, pero también está vigilante, mostrando expectativas ante lo que pueda acontecer inusitadamente. Y, en algunos casos, observa desde algún rincón la nada misma, o asculta espacios donde antes hubo huellas de clara actividad. Por momentos, en aquellos donde el personaje no aparece en el plano o escena, proyecciones de 16mm aparecen en alguna parte de la pared o puertas, para dar la impresión de que hay algunas fuerzas que sobreviven ante el silencio, o como ecos de otros tiempos donde el edificio tenía otro tipo de vida. Y de esta manera, metafórica, es que Côté relaciona esta kenopsia con un clima pandémico.

La palabra kenopsia proviene del griego kenos (vacío) y de opsis (mirada, apariencia), y se asocia a la sensación de vacío o nostalgia ante espacios que usualmente estaban llenos de personas. Por ello, es imprescindible comprender esta desazón ante una imposibilidad de encuentro. Aunque el cineasta agrega algunas visitas que evitan una entera soledad: un electricista que arregla algunos problemas (y que se vuelve un objeto de deseo), una mujer que empieza a fumar y a decir un monólogo de manera sorpresiva, o una serie de llamadas telefónicas a través de las cuales la protagonista va describiendo lo que hay en el lugar a un interlocutor siempre fuera de campo. Pero todas estas situaciones están descritas o mostradas desde la pesadez del paso del tiempo, y a través del uso de tiempos muertos o planos de duración muy dilatada, que enrarecen aún más el clima del lugar.

Hay una escena donde aparece una mujer fumando en medio de uno de los espacios más grandes del lugar, una suerte de púlpito, y luego comienza a hablar sobre diversas impresiones en torno al tiempo y espacio; y una de sus afirmaciones encaja con el espíritu onírico del film: “Yo creo en la verdad de las apariencias. Cuando ves un lago no lo ves en realidad, no ves sus profundidades, sus oscuridades, solo apenas su superficie”. Este acercamiento a lo que Côté nos deja ver como “superficie” es capital, en la medida que propone una lectura sobre qué es ese personaje con relación a la huella de otros seres en esos espacios. ¿Qué es lo que cuida? ¿Qué acciones se realizaban antes allí? Por ejemplo, hay otra escena donde el personaje de la mujer duerme y entra en un estado profundo de sueño, y luego aparece en medio de un concierto de música electrónica rodeada de una muchedumbre, sin hacer nada más que observar. Así, este momento se convierte en el reverso de su existencia o en un consuelo ante una realidad solitaria. Y con ello también, y como pasa en Un été comme ça, el film adquiere la forma de una terapia, como un método donde el personaje femenino encuentra una forma de acompañamiento en medio de esa forzada soledad, desde la imaginación y la contemplación.

Mademoiselle Kenopsia es una de las películas más formalistas de Côté, sobre todo por el uso, por momentos insistente, de planos muy largos, aunque orgánicos dentro de una propuesta sobre la percepción del espacio, amparado en un trabajo apreciado de Vincent Biron, y en el uso de inserciones en 16mm, que agregan un toque fantasmagórico a una realidad-superficie.

Sección Fuera de concurso
Mademoiselle Kenopsia
Director: Denis Côté
Guion: Denis Côté
Reparto: Larissa Corriveau, Evelyne de la Chenelière, Olivier Aubin, Hinde Rabbaj
Productores: Guillaume Vasseur, Denis Côté, Vincent Biron
Fotografía: Vincent Biron
Edición: Terence Chotard
Sonido: Jean-François Caissy
Canadá, 2023, 80 min