OBERHAUSEN 2021: SOBRE LOS CORTOMETRAJES IEVA Y MEMORIES

OBERHAUSEN 2021: SOBRE LOS CORTOMETRAJES IEVA Y MEMORIES

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Por Mónica Delgado

Dentro de la competencia internacional, en el programa 1, del Festival Internacional Oberhausen, edición online, pude ver dos cortometrajes destacables, que desde sus particularidades abordan personajes femeninos en situaciones atípicas, sobre todo como construcciones, es decir, como diseños imaginarios de prototipos ideales, que se ven en la imposibilidad de un “deber ser”: la ficción Ieva, de los cineastas Vytautas Plukas y Domas Petronis, y el documental Memories (Minnen) de Kristin Johannessen.

En Ieva, la dupla de directores exploran los márgenes de la ciencia ficción en un territorio que podría verse como manido: la inteligencia artificial que se abre paso como conciencia. El film tiene ecos a varias obras similares donde un robot o androide toma conciencia del mundo pero a modo de pasión cristiana. Como en A.I. Inteligencia artificial de Spielberg o The Trouble with Being Born, de la austriaca Sandra Wollner, estos personajes asumen su humanidad con una carga melancólica e irremediable, que parece más que todo una náusea existencial, un vacío ante una sociedad degradada moralmente. Algo de eso aparece en Ieva, esta vez desde la corporeidad de una androide que parece rastrear en los confines de sus conexiones y chips un universo de emociones heredado de algún software sofisticado. Las primeras escenas nos ubican dentro de un laboratorio, donde los robots son probados y entrenados para cumplir algún rol posterior, ya sea como parte de un escaparate en un centro comercial, como dentro de algún hogar para realizar actividades domésticas.

Ieva, que parece ser un nombre, describe el nacimiento de este robot y que es graficado por los cineastas desde una animación que materializa esta expectatización, como una psique en espera de la luz, de un pensamiento o una emoción. Una pantalla negra que poco a poco va dejando ver ilusiones ópticas que van configurando rostros, de caracter animal. Luego, como volviendo a lo real, el laboratorio aparece como un aséptico lugar de ensayos, donde una escena definitiva, donde la robot, que ausculta con detalle su entorno, se ve estimulada sensitivamente por el contacto con una mascota, que despierta su lado humano y finito. Esta aparición de lo humano no necesita interrelaciones, modelos a imitar o referentes humanoides, sino más bien cualquier atisbo vital que quiebre el orden cibernético. Este momento decisivo en la lógica del film es extendido en su sorpresa y delicadeza hasta el final, en la exploración de este personaje de artificio y su posible conexión con su lado humano construido, diseñado con un fin mercantilista, pero que se estropea por la fuerza natural, en aquello que no se puede controlar y que escapa a la ciencia más elaborada.

En Minnen (Memories), la artista y cineasta sueca Kristin Johannessen realiza un diario fílmico de tipo terapeútico, en la medida que expone los traumas y luchas de su propia enfermedad a través del tiempo. A lo largo de catorce minutos, y desde el collage o el montaje lúdico, que incluye videos de celulares, animaciones o fotografías, la cineasta va mostrando las consecuencias de su paranoia y TOC, y de cómo esta enfermedad afectó su relación familiar y amical. Pero antes que un drama, el film es un modo de recomponer, como dice el título, las diversas memorias en periodos de crisis.

La particularidad de este corto de Johannessen está en el uso de material de archivo para confrontar un estado mental del pasado. A partir de entrevistas a sus propios padres, la cineasta va exhumando malestares y resignaciones, sobre qué es vivir con una persona que tiene agorafobia, o que deja de hacer una vida normal para encerrarse por años en una habitación. Es así que las imágenes funcionan de alguna manera como un acto de curación, o de reflejo de ese proceso de sanación, ya que el enclaustramiento y dolor se van convirtiendo en parte de otro lenguaje, donde estas escenas domésticas o íntimas salen a un “afuera”.

Este proceso interno de encierro que Johannessen describe de modo lúdico y por momentos cómico, como cosa del pasado, va a ser reavivado desde los sentimientos de los padres, quienes parecen haber realizado un rol de acompañamiento desde un papel de espectadores y que ahora tienen, al fin, la oportunidad de revelar lo que vivieron “detrás de cámaras” y que apenas se percibe en los videos que la cineasta recupera. 

La mirada de la cineasta también es otra, ya que en este presente responde tanto a un acto de superación como de afirmación, y la película grafica muy bien esta transformación hacia una libertad creativa, como nueva oportunidad o rito de supervivencia.

Competencia internacional
Ieva
Directores: Vytautas Plukas, Domas Petronis
Guion: Vytautas Plukas
Fotografía: Vytautas Plukas
Editor: Vytautas Plukas
Lituania, 2021, 14 min

Minnen |Memories
Dirección, guion, edición, música: Kristin Johannessen
Suecia, 2021, 14 min

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