PANORAMA: CUMP4RSIT4 DE RAÚL PERRONE

This entry was posted on November 22nd, 2016

Por Mónica Delgado

Hay una similitud expresiva entre Cump4rsit4  de Raúl Perrone y La Línea General (o Lo viejo y lo nuevo, 1929) o La Huelga (1924) de Serguéi Eisenstein. Para Perrone, el montaje de atracciones sigue vigente, pero también a punta de yuxtaposiciones y primeros planos que van mostrando al espectador un entorno de lucha y resistencia como si aún fuera necesario discutir los polos entre libertad y sometimiento, de la masa ante el yugo autoritario, sí, en pleno siglo XXI, como si las urgentes formas de estilo de Eisenstein resucitaran con el mismo fin.

Los lazos que vinculan el estilo de Perrone con la teoría del montaje del cineasta soviético va más allá de lo político y lo plenamente formal, y tienen que ver también con el motor femenino que las gobierna (recordemos a la líder campesina María Lapkina en La Línea General, el corazón del film) y un uso simbólico de los animales como presencias que imitan o reflejan la barbaridad humana en contextos de sometimiento (más evidente en La Huelga). Mujeres que se convierten en detonantes y motivadoras ante el malestar o injusticia, y que marcarán la ruta hacia el cambio, aunque en el film de Perrone esto tenga un carácter más instintivo relacionado a la maternidad y a su negado rol social, o como en aquella escena de justicia al revés donde los animales representan el matadero donde van a parar los abusadores y dictadores.

Perrone recrea la frontalidad de los planos del cine soviético silente, que aborda rostros, manos, vivos en comunidad, y que van construyendo un imaginario de la masa furibunda (sudada, unida, cansada) ante el poder del totalitarismo que el cineasta caricaturiza a través de un individuo que evoca a Lenin. Si en el cine soviético la figura de los pueblos y las masas se veía aturdida ante la crueldad de la explotación o de la precariedad pre industrialización, ante la cual se organizaban en rebeliones drásticas y ejemplares, en Perrone la forma persiste pero la motivación es distinta: anular al poderoso, que puede tener la fisonomía de los exlíderes de las viejas doctrinas liberadoras del comunismo histórico. Un Eisenstein revisitado (o subvertido).

Cump4rsit4 es quizás la obra de aliento más irónico que ha realizado Perrone en los últimos años. Si bien tiene un parentesco notable con la puesta en escena de Favula o Samuray-s, este film reciente explora la miseria del totalitarismo a partir de una comunidad imaginada, de restricciones, derechos vulnerados, es una suerte de distopía rara acompasada por ritmos electrónicos que subvierten el tiempo y el espacio. La música, a cargo de Matías Parisi, va entablando un ritmo que de alguna manera difiere con lo que vemos, y es esta disrupción la que va complejizando el ánimo del film: hay miedo, temor, pero es el costo de la ruta hacia la carcajada de los personajes, sometidos y con ansias de cobrar venganza, encarando a un antagonista pastiche, tullido, militarizado y empoderado en su entorno de hombres odiables. En esta polaridad solo hay espacio para un tipo de comunidad, y es esta lucha que Perrone plasma hasta llegar a un epílogo liberador y a la vez trágico: donde suena el tango como fondo para una parábola de muerte y pesimismo. Y aquí radica la ironía: la masa que usurpa las facultades del dictador en su poder omnímodo para decidir por encima de las voluntades.

Perrone persiste con un estilo que mantuvo desde P3nd3j05 (odas modernas al cine silente) y que aquí dilata en explícito homenaje al montaje de los maestros soviéticos, para hablar de los liderazgos de pantomima que aún siguen haciendo retroceder el deseo de los pueblos.

Director: Raúl Perrone
Guión: Raúl Perrone
Productora: Les Envies que je te desire / Trivial Media
Reparto:Agostina Barach, Dulce Huilen Ramirez, Oscar Purita, Olga Quinteros, Carlos Briolotti, Susana Seisdedos, Guillermo Quinteros
Mailen Cardenas.
Guión: Raúl Perrone, Fernando Sdrigotti
Sonido: Raúl Perrone
Cámara: Raúl Perrone, Ivan Moscovich, Martin Farina
Editor: Raúl Perrone
Argentina, 2016