TRANSCINEMA 2015: AUTORRETRATO DE SIRIA DE WIAM BERDIXAN Y OSSAMA MOHAMMED

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Por Mónica Delgado

Presentada en función especial en el Festival de Cine de Cannes del año pasado, Silvered Water, Syria Self-Portrait es, ante todo, un documento de total vigencia. Más bien, que sea proyectada como película de apertura en Transcinema implica no solo la necesidad de hacer visible la situación que se vive en esta parte de Asia en pleno contexto de ataques y revanchas tras los sucesos del 13 de noviembre, sino que refleja también una apuesta por un tipo de cine hecho incluso en condiciones que trascienden los límites de lo humano.

Dos cineastas inician una serie de correspondencias visuales, uno en Francia y otro, en la misma zona de conflicto, como parte de un proceso de expiación y presencia en medio de una guerra que lleva más de cuatro años. Wiam Bedirxan, con cámara en mano, comienza un registro como si fuera una mártir en medio del caos, enviando su material vía Internet, que condensa impresiones, sus curaciones de una herida de bala o el seguimiento a un niño huérfano por la ciudad de Homs derruida. En París, Ossama Mohammed recibe el material, lo edita junto a otras imágenes de Youtube grabadas por mil y un sirios y emsambla un retrato vivo del horror.

Las imágenes, tanto de las redes sociales como las que registra Berdixan, configuran un universo desnudo de barbarie. Aparecen rehenes aniquilados, animales mutilados, familias en diáspora forzada. Todo ello hilvanado por clicks, sonidos de teclados y de notificaciones de chats, lo que genera un clima de inmediatez. Se filma el horror, a través de esta mirada de los mil y un sirios, número que se vuelve en leit motiv de una tragedia sin fin, y se va elaborando este autorretrato que no puede ser más que la evidencia de una guerra a todas luces invisibilizada visualmente en Occidente pese a todo el material existente.

Es necesario, parecen decir Berdixan y Mohammed, darle a la guerra rostros, humanizar esta guerra que, como sucede en Our Terrible Country de Mohammed Ali Atassi y Ziad Homsi, otra variación del registro documental, se podría detener en estas ciudades abandonadas y destruidas. En algún pasaje, Berdixan en llanto dice que extraña a sus padres, pero también a Siria, ese país que ya no existe, tomado por el Estado Islámico y que a través de sus imágenes vivimos entristecido, opaco, perdido.

El valor de Silvered Water, Syria Self-Portrait está, como en los trabajos de found footage sobre la primera guerra mundial de Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchien este rescate y resignificación del horror en estado puro y brutal, para revelar el otro lado del que está hecho la naturaleza humana, confrontado con esas miradas de los supervivientes, pero también reflejado en ese desfile de lo grotesco encarnado por esos gatos y perros, testigos mudos, a la espera de la muerte.

Película de apertura

Director: Wiam Bedirxan, Ossama Mohammed
Guión: Wiam Bedirxan, Ossama Mohammed
Música: Noma Omran
Fotografía: Wiam Bedirxan, Ossama Mohammed
Coproducción Siria-Francia
2014

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