TRANSCINEMA 2015: FIELD NIGGAS DE KHALIK ALLAH

This entry was posted on December 2nd, 2015

Por Mónica Delgado

Estos campos parecen poblados de los seres adormilados de algún suburbio lisboeta de los films de Pedro Costa, pero también hay bastante de esos Estados Unidos de gente perdida en contextos de sordidez de las películas de Roberto Minervini. Aparece la necesidad de registrar desde el amago del retrato fotográfico, desde la pose consciente hacia la cámara sobre los estragos de las drogas duras, en esa posibilidad fuerte de mirar al lente, detenidos, cuerdos, en equilibrio. Para lograrlo, Khalik Allah se mimetiza detrás de su cámara con estos personajes de la noche, en su inglés urbano, para interpelar sobre casos de racismo y exclusión, pero ante todo, auscultar fisonomías, expresiones, rasgos de decadencia de lo lumpen.

Pareciera que todo el registro estuviera concentrado en una sola noche, en alguna esquina de Harlem. Como si se tratara de un desfile de lo grotesco, una serie de personajes hijos de la heroína u otro tipo de drogas sintéticas quedan atrapados ante el ojo de Khalik Allah, quien con bastante familiaridad pregunta e interperla.

Hay tres vías en el modo que Allah tiene al captar a estos seres de la noche: uno de ellos, donde todos los habitantes de esta esquina aparecen en pleno estado de modorra o desgaste, ya desde la incoherencias de las «bajadas» o desde esos letargos que son como lagunas mentales, liberadas solo en gestos en primeros planos de desarraigo y distensión. Otro punto es el de la desincronización entre lo que se ve y lo que oímos, testimonios de los mismos adictos en su desvarío que por momentos parece tener toques de lucidez, mientras las imágenes proponen instantes previos o discontinuos de aquel que habla. Y un tercer punto se encuentra en imágenes desde autos en autopistas o calles de una Nueva York que necesita del movimiento y el neón, como metáfora de ese viaje permanente que los extasiados y estáticos personajes parecen anhelar.

La adicción tiene miles de rostros. Y todos aparecen en una esquina de Harlem, allí en una Nueva York que en el fondo es más de lo mismo: heroína para pobres, gestos desorientados, neón en negocios decadentes. ¿Un tipo de escape a la pornomiseria? Quizás, pero esta mirada de Khalik Allah en Field Niggas propone otro tipo de encuentro con estos monstruos cotidianos. Si bien, su modo de acercarse a estas personas cuenta con complicidad y empatía (muy poca agresividad o esquivamiento), y hasta cierto punto la necesidad de fijar la cámara, en una edición sutilmente ralentizada, en rostros que parecen descomponerse, y no importa si se está gestando, si hay hijos observando este drama de la droga o si hay ancianos que escapan de hospitales. Es necesaria esta sublimación casi afiebrada o de letargo enfermizo para dar cuenta de esta ciudad agotada, como comunidad de excluidos y autoexcluidos, donde la policía es el enemigo que evoca a todo ese estado poderoso y a la vez inerte.

Competencia Internacional

Director, guionista, productor, director de fotografía, editor: Khalik Allah
Sonido: Josh Furey
Producción: Khalik Allah
País: EEUU
Años: 2015
60 minutos