VENECIA 2025: UN CABO SUELTO DE DANIEL HENDLER

VENECIA 2025: UN CABO SUELTO DE DANIEL HENDLER

Por Mónica Delgado

Esta edición de Venecia 82° rompe con la escasa presencia del cine latinoamericano que ha caracterizado a otros festivales europeos durante este 2025. No hay película latinoamericana en su competencia principal (aunque la presencial de Guillermo del Toro podría salvar algo esa omisión). Sin embargo, en la sección Orizzonti, están los nuevos largomentrajes de la ecuatoriana Ana Cristina Barragán, los argentinos Gastón Solnicki y Alejo Moguillansky, el mexicano David Pablos, y el colombiano Stillz, y los cortometrajes del chileno Niles Atallah y la argentina Jazmín López;  en la sección Venezia classics, la coproducción documental Memoria de los olvidados (sobre Buñuel en México) de Javier Espada; y en la sección Venezia Spotlight están los nuevos trabajos de la argentina Lucrecia Martel, la venezolana Mariana Rondón y la peruana Marité Ugás, y el uruguayo Daniel Hendler. Precisamente, estrenada en esta última sección, Un cabo suelto es el tercer largometraje de su director Daniel Hendler, reconocido actor uruguayo de cine y teatro, quien tiene una larga carrera también en Argentina, y que ubica un film de este país en este panorama internacional.

Luego de dirigir Norberto apenas tarde (2010) y El candidato (2016), el cineasta uruguayo retorna con un film de género mezcla de policial, road movie y comedia, que retoma el desarrollo de un protagonista masculino, esta vez un sujeto que escapa de dos policías entre la frontera de Argentina y Uruguay. A lo largo de noventa minutos, acompañamos a este policía fugitivo (el actor argentino Sergio Prina) casi por accidente. La historia arranca con un choque donde vemos al protagonista ser atropellado, situación que funciona como un avance in media res. Luego, el espectador asiste a situaciones previas de su huida desde un estilo sin afectaciones: asesorar a un vendedor de quesos en la carretera, conocer a un abogado laboralista que lo lleva en su carro a otro paraje de Uruguay, la ayuda de una vendedora de duty free, o el apoyo de un notario. Pero no se trata solo de un film que muestra los avatares de este personaje en su escape por carretera desde Argentina, sino una obra que se propone poner en tensión de manera ligera -dentro de los recursos propios de la comedia, y quizás pensada para un público amplio de Netflix-algunas divergencias entre el ser uruguayo y el ser argentino. ¿Qué diferencia a unos de otros?

El recorrido por caminos rurales y peajes fronterizos que propone Hendler en Un cabo suelto sirve como excusa narrativa para desplegar un abanico de diferencias culturales que se resuelven con ironía y humor sutil, hasta podríamos decir apático. En una escena, por ejemplo, el protagonista se enfrenta a la rígida exigencia argentina de usar cinturón de seguridad, de cebar un mate dentro de un estilo que se considera herejía, o comparar el disfrute de la cumbia con un imaginario más potente que aparece en otros imaginaríos fílmicos del cine argentino. Los dejos idiomáticos, pequeños malentendidos y exageraciones del habla rioplatense funcionan como motor cómico. Sin embargo, detrás de las pequeñas risas se vislumbra un retrato orgánico de las identidades nacionales, que lejos de estar en conflicto, se entrelazan en la cotidianeidad de la frontera. Y quizás, si bien es una decisión clara, comprensible, podría pecar de muy localista, pese a que dentro de la lógica del film se trata de explorar a un policía, al cabo del título, como un sujeto atravesado por dos culturas cercanas y distintas, donde aún conviven una cumbia refinada y alguna canción de Los iracundos.

Sección Venezia Spotlight
Un cabo suelto
Director: Daniel Hendler
Guion: Daniel Hendler
Cinematographer:
Gustavo Biazzi
Editor: Nicolás Goldbart
Música: Matías Singer, Gai Borovich
Sonido: Daniel Yafalián
Efectos especiales: Santiago Svirsky
Reparto: Sergio Prina, Pilar Gamboa, Alberto Wolf
Uruguay, Argentina, España, 2025, 96 min