VAL DEL OMAR Y LA INUNDACIÓN DE LOS SENTIDOS

This entry was posted on March 24th, 2013

Por Almudena Escobar López

 

Percepciones sin fin

El régimen franquista fue una barrera no solo ideológica sino también de percepción, un somnífero para que el público permaneciera en un letargo temporal de contención creativa.  Pero es en esos momentos de imposibilidad expresiva cuando surgen los verdaderos visionarios.

En 1961 dos directores españoles triunfan en el festival de Cannes. Luis Buñuel desafiaba el estatismo del cine español con Viridiana, mientras que Val del Omar con Fuego en Castilla, demostraba como en España los sentidos estaban despiertos a pesar de tanto sopor.

El cine de “cuestionamiento”, aquel que buscaba despertar a la bella durmiente y hacerla estirar sus brazos, tenía un espacio. Se trataba de una madriguera escondida bajo tierra donde solo unos pocos tenían acceso. Fue un cine de supervivencia que vivía bajo el puente de la ignorancia de la censura. Un comando de avanzadilla que se cuestionaba algo más que la superficie del régimen. Se trataba de una lucha más profunda, que ha tardado mucho tiempo en tener resultados. La obra del Val del Omar forma parte de este precoz despertar que creó un nexo temporal hacia el futuro más allá del presente que le tocó vivir. Su poética se sale literalmente de la pantalla adentrándose en “las habitaciones del Duende del Espíritu” yendo hacia delante, sin mirar atrás y sin miedo a caerse por el precipicio.

Val del Omar desarrolló un profundo conocimiento antropológico de la capacidad del cine sobre las masas, durante su experiencia en las Misiones Pedagógicas Republicanas (1931-1935).  Como resultado, concibe una percepción de la participación activa de la audiencia, cercana a las ideas de Brecht sobre el teatro lírico, donde el ser humano pasa a ser el elemento de referencia  de la creación artística. De este modo, el espectador es entendido como un proceso en vez de un punto fijo que se sienta en la butaca a consumir sin cuestionar lo que se le muestra.

 

El espectador del Tríptico Elemental de España (1953-61) ha de tomar decisiones y abrir sus sentidos hasta el punto de convertirse en coeditor sensorial de lo que ocurre en la sala. Las imágenes acumuladas en relación a cada uno de los lugares referidos se presentan de manera desordenada despertando el placer visual del invitado que termina por dejar a un lado las ansias de narrativa premonitoria. Como resultado, el código de composición y las investigaciones técnicas empleadas por Val del Omar convierten la experiencia en un sueño lúdico que difumina el filtro de la realidad y abre las puertas de la percepción[1] hacia la supremacía de las sensaciones. Es por ello que cada pieza termina por adquirir una atemporalidad universal que permite múltiples lecturas en un solo sujeto, traspasando los límites de la experiencia cerrada y completa que propone el cine narrativo. Este concepto de lo interminable, es algo que el mismo autor apunta literalmente en sus títulos de cierre sustituyendo la palabra “fin” por “sin fin”.

Así pues, su capacidad de incorporar el erotismo de las imágenes al proceso creativo del cine convierte su propuesta en una aventura colectiva que no precisa de un espectador erudito como ocurre con Pere Portabella. Su cine multisensorial es asequible porque despierta al espectador del asfixiante espectáculo sin exigir, haciéndolo “flotar” hacia lo más íntimo de las sensaciones vitales.

Ejercicios de digestión

Del mismo modo que el Espacialismo de Lucio Fontana, propuso tagli nella tela  (cortes en la tela), que introdujeron la profundidad física en el lienzo tradicional; las invenciones técnicas de Val del Omar desarrolladas en el laboratorio PLAT fueron el catalizador hacia una nueva percepción en la audiencia. Se trata, como él mismo indicaba de unos “ejercicios espirituales compensadores de la persistente extraversión” para un ser humano “diabólicamente estimulado a absorber sin digerir.”[2]

En Fuego en Castilla (1958-60) la imagen se propaga con el desbordamiento apanorámico de la imagen que propone una doble proyección simultánea, sobrepasando el marco de la pantalla. Se trata de una combinación entre la imagen que ocupa la zona foveal situada sobre la pantalla tradicional, y la imagen extra-foveal que se abre paso a través de las paredes de la sala de proyección[3].  Asimismo, las imágenes religiosas del poema visual, cobran un relieve especial conseguido con la técnica de la TáctilVisión, que consiste en una iluminación a través de filtros dibujados con diversas formas geométricas creando lo que el mismo Val del Omar describió como “cubismo lumínico.”

Su acercamiento al lenguaje plástico está presente en otras de sus invenciones técnicas como es el caso de la Óptica Biónica Energética Ciclotáctil que emplea un objetivo anamórfico en rotación aleatoria combinado con otro normal situado en el mismo eje óptico. Lo que proyecta una imagen contorsionada de manera cíclica, cercana a las creaciones distorsionadas de El Greco.   Pero su mecamística (máquina+poética) no se reduce a la imagen, al incluir otros elementos perceptivos como el sonido. En Aguaespejo granadino (1953-55) se introduce la diafonía proponiendo sonidos en oposición distribuidos espacialmente en la sala de proyección para crear un campo-contracampo de respuesta mutua.

El diálogo propuesto por Val del Omar todavía hoy se siente fresco y rabiosamente moderno. Su lenguaje audiovisual es cercano a los procedimientos empleados hoy en día por los artistas de cine expandido y los creadores de música experimental. Su visión avanzada de la capacidad de los medios audiovisuales continua produciendo una lírica capaz de resistir el paso de los años para convertirse en una producción de carácter atemporalmente vanguardista sin fin.

 Bibliografía

VV.AA. Desbordamiento de Val del Omar. Catálogo de exposición en Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2011, Madrid

VV.AA. José Val del Omar: Escritos de técnica, poesía y mística. Volumen publicado de manera independiente en relación con la exposición Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que se compone de textos de Val del Omar, con edición y notas a cargo de Javier Ortiz-Echagüe, y un ensayo introductorio de Santos Zunzunegui.

Val del Omar Elemental de España pack DVD (5 discos) editado por Cameo.

http://www.valdelomar.com

http://multidoc.ucm.es/ValDelOmar/SitePages/Inicio.aspx incluye textos digitalizados del propio Val del Omar. La página es resultado de un proyecto de investigación fruto de una colaboración entre la Consejería de Cultura-Filmoteca de Andalucía y el Servicio de Documentación Multimedia adscrito al Dpto. de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Complutense de Madrid.

 Imágenes: Las dos imágenes del laboratorio PLAT y la de “Sin fin expandido” son de la cuenta flickr del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid: http://www.flickr.com/photos/museoreinasofia/sets/72157629220429062/


[1] Val del Omar era conocedor de la obra de Aldous Huxley y sus experiencias con la mezcalina.

 

[2] José Val del Omar, en “Fines perseguidos por la técnica diafónica VDO. Un sistema sonoro netamente español”,Espectáculo, nº 131,  1959, p.28.

 

[3] Técnica descrita en “Desbordamiento apanorámico de la imagen”, José Val del Omar. Atti del IX Congresso Internazionale Della Tecnica Cinematografica, Turín, 1957.