PINGYAO 2018: TARDE PARA MORIR JOVEN DE DOMINGA SOTOMAYOR

This entry was posted on October 20th, 2018

Por Carlota Moseguí

Este año la chilena Dominga Sotomayor se convirtió en la primera mujer galardonada con el premio a la Mejor Dirección del Festival de Locarno. El Leopardo de Plata del flamante certamen suizo fue su tercer largometraje, titulado Tarde para morir joven. La autora que en 2012 debutó con De jueves a domingo dirige otro drama familiar, contemplado desde los ojos de uno de los miembros del clan que no pertenece al mundo de los adultos. En esta ocasión, nos hallamos ante un coming-of-age rural, ligeramente autobiográfico, situado en el Chile de principios de los años noventa. El film está protagonizado por una adolescente, que, como su país, se prepara para entrar en nueva etapa, tan ansiada, como incierta, tras la caída de Pinochet.

Sofía (Demián Hernández) y su familia viven en un bosque. Son algunos de los componentes de una comunidad hippie que se instauró lejos de las metrópolis, en alguna llanura de los Andes, huyendo de la dictadura. Pero, a sus dieciséis años, Sofía siente la necesidad de escapar de ese microcosmos aislado. Su madre –una cantante famosa en todo el país– es la única persona que puede ayudarla a abandonar ese estado de vacaciones permanentes que los mayores le han impuesto. El inminente divorcio de sus padres plantea la posibilidad de mudarse con la diva chilena a la ciudad. Al igual que los claustrofóbicos dramas familiares de Lucrecia Martel como La ciénaga o La mujer sin cabeza, Tarde para morir joven despliega una serie de encuentros, citas románticas, disputas y coloquios, sumamente caóticos y triviales, que preparan el esperado gran acto de la película. En este caso, se trata de la reunión entre la madre y la hija. Una cita que acontecerá en Nochevieja.

Un nuevo año está por llegar. Sin embargo, parece que el tiempo se ha detenido en esa pequeña comunidad agreste. Desde el inicio al desenlace del film, Sotomayor genera una puesta en escena de la atmósfera sensorial en suspensión temporal que ha atrapado a los personajes. El fluir del tiempo en ese lugar es tan incierto que nos impide situar la ficción en un contexto histórico. Pues, si no fuese por los artefactos tecnológicos que aparecen eventualmente en ese mundo sin electricidad, sería imposible adivinar que la película transcurre en 1990. Finalmente, la fiesta y la resaca de fin de año pondrán el mundo interior de Sofía, así como el destino de todos los miembros de la comunidad, en su lugar.

Sección: Best of Best
Dirección: Dominga Sotomayor
Guion: Dominga Sotomayor
Fotografía: Inti Briones
Reparto: Demian Hernández, Antar Machado, Magdalena Tótoro, Matías Oviedo, Andrés Aliaga
Productora: Cinestación, RT Featyres, Ruda Cine, Circe Films
Chile, Brasil, Argentina, Países Bajos, Qatar, 2018, 110 minutos