VALDIVIA 2017: DID YOU WONDER WHO FIRED THE GUN? DE TRAVIS WILKERSON

This entry was posted on October 18th, 2017

Por Mónica Delgado

El inicio del film revela una deuda que el cineasta desea saldar. Desde los primeros minutos la intención queda clara: el bisabuelo de Travis Wilkerson asesinó a punta de disparos a un ciudadano afroamericano en un espacio de venta en el sur de EEUU a mediados de los años cuarenta. Pero el cineasta no lo propone como una simple búsqueda familiar de culpables, o como un mea culpa dentro de los parámetros del diario fílmico, el documental de campo o la road movie, sino que por momentos pareciera una excusa íntima para abordar el trauma de una nación, sin respuestas, y tremendamente violenta y hostil, a partir de todos estos medios. EEUU como una tierra de bandos claros pero cuyas motivaciones de confrontación, de racismo e inequidad, siguen latentes, igual que evidentes y salvajes que hace más de ochenta años.

Con reciente paso internacional en Locarno y Nueva Yorky y vista en la sección Disidencias del reciente festival de cine de Valdivia, Did You Wonder Who Fired the Gun? de Travis Wilkerson es una proeza de principio a fin, ya que más allá de ahondar en una genealogía familiar de racismo y nacionalismos, lo que el cineasta va construyendo – o desmantelando- son heroicidades o actos valerosos en pos del respeto de derechos civiles de la comunidad negra de EEUU y que en pleno siglo XXI siguen siendo socavados. Desde el pasado Wilkerson presume la gran problemática que mantiene dividida a una nación, entre ciudadanos de primera y segunda clase.

El inicio de Did You Wonder Who Fired the Gun? recupera algunas imágenes de Matar a un Ruiseñor de Robert Mulligan, donde Gregory Peck encarna a Atticus Finch, uno de los héroes más importantes, sino el número uno de la historia del cine. Con la narración en primera persona de Wilkerson, como suele suceder en varios de sus films, se generan algunas reflexiones en torno a este personaje del cine, recordado por su bondad y por haber salvado de la pena de muerte por violación a un inocente, un granjero pobre y marginado social. Wilkerson considera que un blanco que salva a un negro no puede ser sinónimo de un acto humano, y que por ello Atticus Finch no podía repetir alguna benevolencia o justicia real, ya que su misma naturaleza en el contexto americano se lo hubiera impedido, por ello lo menciona como un ser sobrenatural, nada humano. Con esta partida a modo de parábola visual, es que el cineasta va construyendo el síntoma de esta imposibilidad, a través de diversos testimonios que van armando el puzzle del pasado familiar, de la figura del abuelo blanco y de derechas recalcitrantes, y a la vez de un sur gobernado por el prejuicio y un apartheid de terror.

El gran valor de un film como este es que la naturaleza del horror que Travis va descubriendo en las historias familiares y que se van aclarando a través de diversos testimonios y material de archivo es que desde lo íntimo sale a flote un problema estructural, de fondo, y que encuentra en eventos como el de Charlottesville su más cruel espejo. Así el cineasta, de acuerdo a un montaje lúdico, de canciones, intertítulos, o fotografías, va respondiendo a la pregunta que aparece en el título de la película, cuya respuesta no es única o en todo caso resulta cínica, donde no importa el origen de la violencia sino el resultado que desaparece, invisibiliza y destruye.

                Sección Disidencias

Director: Travis Wilkerson
Guion: Travis Wilkerson
Productor: Travis Wilkerson
Reparto: Travis Wilkerson
EE.UU.,2017, 90 min