VALDIVIA 2017: ZAMA DE LUCRECIA MARTEL

This entry was posted on October 17th, 2017

Por Mónica Delgado

El fotograma que ilustra este texto, y que también es el primero que aparece en el film, revela la naturaleza misma de Zama, el personaje de la novela de Antonio di Benedetto, que Lucrecia Martel adopta, transforma al cine y lo devuelve desde el lado más visceral como un ente arrojado al mundo y detenido por siempre en ese estado liminal, en el borde, la frontera, la orilla.

En algún momento del opening de la película, se narra la peculiaridad de un pez de esos lares, que consta de una inherente resistencia ante la expulsión constante del mar, que lo hace vivir siempre en las orillas, insistiendo y sobreviviendo. Y es evidente la analogía, y es lo que veremos a lo largo del film: la materialidad de esa comparación, una y otra vez, a través de diversos hechos que afirman a Zama como un ser entre dos mundos, y sin mucha voluntad para afirmarse en ese entorno.

Es la primera vez que Lucrecia Martel se detiene con tanto detalle y ambición sobre la figura de un personaje masculino. A diferencia de sus trabajos anteriores, donde el universo femenino se explora desde diversas protagonistas que descubren y resisten, en Zama, Martel indaga nuevas formas dentro de algunos motivos del cine histórico pero desde la mirada y sensibilidad de un corregidor imposibilitado de cambiar de estado. ¿Pero es Zama una película de época? Más que traducir un contexto determinado, lo que logra es abstraer cualquier atisbo de fidelidad historicista, y crea un entorno peculiar imaginando una colonia española en Paraguay, a finales del siglo XVIII.

Libre de cualquier indicio de corrección política, en el mundo colonial de Zama la esclavitud luce como accesorio, es parte del decorado, donde mulatos lucen como ventiladores humanos, bestias de carga o mensajeros desnudos. Es lugar de llamas y establos donde hay celebraciones sociales erotizadas; o donde las mujeres de burdas pelucas pueden ser vías de escape o ilusión, pero jamás importantes para los fines del protagonista. Sin embargo, hay un transfondo en Zama que hace que las mujeres, los esclavos, los animales, las modas sociales luzcan vivos, pero a la vez fantasmales, puesto que toda la atmósfera, ambientación, quiebres narrativos, confirman que no estamos ante un documento histórico sino ante la sublimación de un tiempo que quizás nunca existió, o que quizás no debió haber existido.

Martel describe a un hombre viviendo en la frontera. Zama, (un maravilloso Daniel Jimenez Cacho), está en todo momento sometido a la voluntad de los demás, sin embargo él siempre se muestra resignado, es decir con las emociones soterradas, y solo reflejadas en sobreimpresiones o juegos de lenguaje que Martel usa con cuidado. No hay nada que dependa del propio Zama. Quizás solo la ensoñación con la que Martel lo reviste en diversas escenas.

Como parte de estas fugas narrativas, el filme frece con sinuosidad alegorías animales o bestiarios de un modo tan exquisito (aves, caballos, llamas), no solo como observadores impávidos sino como reflejo de la naturaleza instintiva que parece gobernar. Por otro lado, Martel también logra sensualizar a través de los sudores, devaneos, miradas la voluptuosidad femenina, que hacen por momentos ver a un Zama vibrar, enfebrecido, como síntomas de humanidad que parecen estar reprimidas o lejanas.

Presentado dentro de la sección Gala del Festival Internacional de Cine de Valdivia, Zama de Lucrecia Martel es un film nuevo dentro de los trabajos ya realizados por la directora salteña. Es más, es la obra de una Martel distinta y plena, que opta por un acercamiento sensitivo sobre la posibilidad de un pasado cruel e inescrutable, irreproducible en su literalidad, en una propuesta brillante y madura, que afirma un nuevo estilo, con un estupendo trabajo de sonido (como un fuera de campo que inunda la imagen de fauna salvaje y en perpetua ebullición). Un film lleno de luz sobre un periodo oscuro, de bárbaros y atmósferas enrarecidas.

Gala
Director: Lucrecia Martel
Guion: Lucrecia Martel, adaptación de novela de Antonio di Benedetto
Fotografía: Rui Poças
Reparto: Daniel Giménez Cacho, Matheus Nachtergaele, Juan Minujín, Lola Dueñas,Rafael Spregelburd, Daniel Veronese, Vando Villamil 
Productora: Coproducción Argentina-España-Francia-México-Brasil-Estados Unidos-Países Bajos (Holanda); Rei Cine / El Deseo S.A / Canana / MPM Films / Bananeira / Louvertura / Nederlands Filmfonds, 2017.