BERLINALE 2026: NOSSO SEGREDO DE GRACE PASSÔ

BERLINALE 2026: NOSSO SEGREDO DE GRACE PASSÔ

Por Mónica Delgado

Hay algo de inmenso en esta película de la cineasta brasileña Grace Passô que no necesariamente es la bestia que asoma en alguna escena. A veces surge la sensación de que se acaba de ver algo que no se puede explicar, o que exige el paso del tiempo para asimilar ese mundo críptico donde el secreto familiar no tiene quizás que ver con la materia del luto y la pérdida, la capa más evidente. Es una película sobre la muerte del padre, pero este no es un patriarca, ni ninguna figura de la imposición o castración, sino al contrario, es alguien al que se le extraña con ternura, con nostalgia, con melancolía, pero sin lágrimas ni lamentos, como si todo hubiera sido atrapado por la seca cotidianidad. Así que Nosso segredo puede que sea una obra sobre la contención.

Grace Passô ubica a esta familia afrodescendiente de cinco integrantes (la mamá, cuatro hijos, entre ellos un niño de unos siete años, y una tía) en una casa deteriorada en un barrio de Belo Horizonte. Todo transita desde la normalidad, aunque la narrativa que emplea la cineasta está llena de momentos de sueños que irrumpen la realidad. Incluso el mismo inicio del film es la firma que ponemos los espectadores en ese contrato o pacto hacia lo maravilloso. La escena del inicio: Uno de los hijos, chofer de taxi conversa amenamente con un pasajero, un adulto mayor enigmático que habla sobre la pérdida y la memoria como vía para subsanarla. Este suceso deviene en un incidente extraño, puesto que el hombre con sus palabras edificantes abre una ruta del sinsentido, y a su vez es el statement de la puesta en escena y el montaje que Passô plantea para materializar un mundo donde la fantasía aparecerá sin ser necesariamente una obra de ese tipo. Así, el pacto implica comprender que estamos en un mundo figural, donde la casa es un ente vivo, y la memoria del padre es algo que la nutre hasta el colapso.

Nosso segredo es una obra sobre la construcción simbólica de la contención ante el dolor a través de la figura de una casa, que encarna un clima que necesita romperse o que requiere ser redimido. Y el ente catalizador es el niño de la familia que da pistas sobre qué es lo que viene pasando en la casa, que se vuelve un síntoma de todo lo que los personajes guardan y no pueden expresar. En este film, la casa es un símbolo fundamental que representa la psique o el estado espiritual de una familia, ante el cual Passô agrega una dimensión más social incluso (ya que el padre es el único no afrodescendiente del grupo). Así, la casa simboliza el fin de una etapa y la necesidad de reconstrucción. Por ello, no sería una exageración hurgar más en esta metáfora, donde los elementos arquitectónicos pueden representar las sensibilidades esa familia con relación a  los afectos (cimientos como base vital; techo como las emociones en conflicto; puertas como evidentes vías cd comunicación; etc.). Cuando el marido de una de las hijas abandona el hogar, la casa comienza a “sangrar”, por ejemplo.

Dentro de las películas presentadas en esta edición 2026, Nosso segredo resulta muy relevante, no solo porque destaca incluso entre las obras en competencia o de otras secciones, sino debido a su tratamiento creativo, original y sensible, que escapa a cualquier calificativo dentro de alguna narrativa de lo real maravilloso. Lo que la cineasta Grace Passô crea aquí es una forma del encuentro, donde es posible el estremecimiento y el estertor entre cuatro simples paredes.

Sección Perspectives
Directora: Grace Passô
Guion: Grace Passô
Fotografía: Wilssa Esser
Edición: Gabriel Martins, Eva Randolph
Música: Amaro Freitas
Diseño sonoro: Tiago Bello
Diseño de producción: Lucas Osório
Vestuario: Marina Sandim
Make-Up: Cacá Zech
Casting: Aline Vila Real, Carolina Martins
Productor: Ricardo Alves Jr.
Reparto: Efraim Santos, Flip, Jéssica Gaspar, Ju Colombo, Marisa Revert
Brasil, Portugal 2026, 108 min