CANNES 2026: LA LIBERTAD DOBLE DE LISANDRO ALONSO

CANNES 2026: LA LIBERTAD DOBLE DE LISANDRO ALONSO

Por Mónica Delgado

En un pasaje de La libertad doble, sétimo largometraje del cineasta argentino Lisandro Alonso, un personaje decide entre dejar o no un reloj sobre una mesa. Esta figura sobre el paso del tiempo manifiesta la naturaleza de la experiencia fílmica que el director diseña en diálogo con su primer film, La libertad (2001). Es un regreso a un primer acercamiento estético, con relación al tratamiento del tiempo (duración de los planos y escenas sobre todo) y espacio, que en su momento marcó, junto a otro puñado de obras, el despunte del llamado “nuevo cine argentino”. Hoy esa manera de hacer y definir a los films ya no es nueva. Ya no son nuevos los tiempos muertos que evocan, por ejemplo, a películas de Tsai Ming Liang, ni tampoco son nuevos las tensiones con el espectador que provoca el mal llamado “slow cinema”. Sin embargo, Lisandro Alonso ha querido volver a esos motivos de Los muertos (2004) o Fantasma (2006) también, y recrear nuevamente, toma por toma la experiencia misma de La Libertad.

La libertad doble recupera plano a plano lo ya expuesto en su predecesora de 2001. El mismo inicio, las mismas acciones consecutivas, evidentemente el mismo protagonista (Misael Saavedra), un pampeano que vive como asceta en medio del campo, a quien vemos comer carne recién sacada de la brasa, cortar árboles, preparar troncos para ser vendidos, caminar por el campo o ir al pueblo en su camioneta junto a su perro. Estas mismas acciones están reactualizadas, casi imitadas. Esta serie de escenas permite identificar las posibilidades de la variación, o sobre cómo luego de 25 años no solo hay un territorio inmutable sino también un sujeto aferrado a esa rutina dura y solitaria a cambio de un tipo de libertad. Sin embargo, Alonso agrega dos elementos nuevos: un personaje femenino y una circunstancia. Se trata de la hermana de Misael, Catalina Saavedra, quien está recluida en un hospital de la zona debido a un trastorno neurológico, a la espera de medicinas, médicos y un tratamiento que no llegará debido a la falta de presupuesto (ecos a los destrozos sociales que la ultraderecha viene haciendo en Argentina y otras partes de la región). Ante esta situación, Misael debe llevarla a su casa y cuidarla. La llegada del personaje femenino agrega un malestar a las actividades usuales del pampero. El reloj de Catalina sobre la mesa dota al espacio y tiempo de otra vigencia.

Puede comprenderse La libertad doble como una revancha. El mismo año que Alonso estrenó La libertad en el Bafici en Buenos Aires, fue seleccionada para Un certain regard en Cannes. Para poder proyectarla le pidieron que eliminara la escena final, donde se veía a Misael Saavedra, riéndose de manera descomunal mirando a la cámara. Hoy esa escena aparece post créditos en su nuevo film, como una forma de retribuir a ese Alonso joven cineasta de hace 25 años que tuvo que ceder ante esa presión de un festival europeo que no quería ver a los pampeanos o campesinos sudamericanos felices. Con esta nueva oportunidad, Misael puede sonreír, sin culpas, puede volver a hacer lo que mostraba hace décadas atrás, aunque lo haga en un entorno distinto: la selección de la Quinzaine de Cinéastes, una muestra paralela de Cannes. Y cabe decir que Misael también sonrió en el Q&A tras la proyección en la sala Croisette, espacio en el cual el cineasta develó algunos detalles de este nuevo trabajo.

Este grato y valioso retorno de Alonso no parece estar guiado por la nostalgia ni menos por la voluntad de reafirmar una etiqueta estética manida dentro del cine independiente, es más ya copiada hasta el hartazgo por varias generaciones de cineastas latinoamericanos. Mas bien, La libertad doble interroga aquello que persiste cuando el tiempo ha erosionado la novedad y transformado tanto al cine como a quienes lo habitan. En esa repetición que exige contemplar, auscultar el alma que le pone Misael a esas usuales acciones, emerge una reflexión sobre la permanencia (por momentos épica, en otros, sublimada). Misael vuelve a cortar leña, a recorrer el campo y a mirar el mundo desde el mismo margen, ya como vestigio de un cine ya pasado o como prueba de que ciertas imágenes aún resisten.

Quincena de cineastas
La libertad doble
Director: Lisandro Alonso
Guion: Lisandro Alonso
Reparto: Misael Saavedra, Catalina Saavedra
Música: Peter Rosenthal
Fotografía:Cobi Migliora
Productoras: Les Films Fauves, The Match Factory, 4L, Planta, Deptford, Cimarrón Cine, Pulpa Film, Carte Blanche
Productor: Lisandro Alonso
Argentina, Chile,Holanda, Reino Unido, 2026, 100 min