BAFICI 2016: JOHN FROM DE JOAO NICOLAU

BAFICI 2016: JOHN FROM DE JOAO NICOLAU

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Por Mónica Delgado

La propuesta de João Nicolau sigue en la vía de su anterior trabajo. Como en A Espada e a Rosa (2010), Nicolau inventa un mundo donde lo concreto y onírico se van fusionando para dar cuenta de un nuevo orden con sentidos distintos. Esta vez, en John From, se requiere la inversión de un “status quo” para que el sueño de un amor adolescente se materialice. Así, lo que luce como una película de apariencia e historia inofensiva -es decir, en la manera de mostrar un mundo poco contaminado, armonizado o estable, de adolescentes en aprendizaje en un mundo de lambada ascéptica, fiestas sin borracheras, y amoríos pasajeros-, de pronto requiere de la fantasía para permitir el cambio dentro del flujo de la normalidad.

Una adolescente, Rita, que vive en un condominio multifamiliar de clase media, y que pasa el tiempo tomando sol, escuchando música en la Internet y conversando con su mejor amiga, se enamora de un vecino mayor, fotógrafo y artista, que se acaba de mudar al edificio y que cría a una niña pequeña. Este amor, a todas luces dispar y no correspondido, va floreciendo a partir de la irrupción de lo fantástico, y que desde la mirada de Nicolau funciona como herramienta femenina de conquista y subversión. Lo que en la vida real es negado, dentro de esta inmersión de la magia y ficcionalización, es que la protagonista puede ir logrando la satisfacción de sus deseos. Solo la necesidad de lo onírico permite la materialización de los sueños. Cumplir esta paradoja es evidente en la maquinaria que Nicolau ejerce desde una puesta en escena colorida y de diálogos con cuotas de humor discreto.

Este mecanismo de ficcionalización que Nicolau selecciona para “abrir” a los personajes al amor corresponde al imaginario tribal de una isla melanésica, que como en las pinturas de Paul Gauguin, lucen exotizadas y sublimadas, pero para implantar esta nueva ética de la felicidad. Es necesario acudir a la construcción de un universo de códigos y atavismos para poder ver el nacimiento del amor entre una “Lolita” y su amante prudente. Mientras Rita va edificando este mundo irreal dentro del territorio de su vecindario, que se va poblando lentamente de palmeras, vista al océano y máscaras tribales, también se va moldeando incluso las personalidades de sus padres, y este John From va captando el interés de este nuevo ser que emerge de la niebla silenciosamente desde esos nuevos parámetros.

En este segundo largometraje de su carrera, Nicolau se incluye dentro de esta tradición del cine portugués (como el de João César Monteiro) del lirismo y el ludismo, presto al anacronismo y la liberación de lo ilusorio. Tampoco es casual que una escena de Sombras en el Paraíso del finlandés Ali Kaurismaki asome como guiño metatextual, sobre todo para dar énfasis a esa difusa “fantasmalidad” de los personajes y el sentido del humor seco que asoma.

John From es una película distinta sobre la intensidad del enamoramiento desde la mirada adolescente, que parece partir de lo banal, pero también lo es por proponer la necesidad de transformar un mundo desde una urgente subversión en el modo de ver y percibir.

Competencia internacional

Dirección y guión: João Nicolau
Reparto: Adriano Luz, Filipe Vargas, Leonor Silveira, Luísa Cruz
Fotografía: Mário Castanheira
Montaje: Alessandro Comodin
Escenografía: Bruno Duarte
Productor: Luís Urbano, Sandro Aguilar
Coproductor: Thomas Ordonneau
Producción: O Som e a Fúria, Shellac Sud
Distribuidores: Shellac Distribution
Portugal, 2015
99 minutos

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