BOGOTÁ EXPERIMENTAL FILM FESTIVAL 2020: PAISAJES EN TIEMPOS ABSTRACTOS

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Porto Landscape (2018)

Por Pablo Gamba

El programa “Paisajes en tiempos abstractos” del Festival de Cine Experimental de Bogotá, Cineautopsia, reunió doce piezas en torno a un concepto en el que “tiempo” comprende desde el juego con la manipulación de la velocidad en cuadros por segundo hasta el uso de película vencida, pero también la referencia a cuestiones de la actualidad. La abstracción es, entre otras, una búsqueda vinculada a la ascesis. Son cortos cuya diversidad refleja también el espíritu de apertura del festival e incluyó dos películas que no clasificables como experimentales y otras que son, o parecen ser, ejercicios estudiantiles.

En Porto Landscape (Japón, 2018), Michael Lyons trabaja la percepción de las manifestaciones en el paisaje que permiten clasificar la era geológica actual como Antropoceno. Se la llama así por el impacto de las actividades humanas en la Tierra. El cineasta acelera la velocidad para abrir la percepción al tiempo de giro del planeta sobre su propio eje en los desplazamientos de las sombras. Filmó grandes planos generales que minimizan el protagonismo de las personas, porque reducen su tamaño, mientras que los planos cerrados privilegian a los animales y los objetos. Con el movimiento de la película construye, además, el tiempo de la “respiración” de los árboles de un parque.

Hay algo humorístico en el resultado, que se subraya con la presentación de este documental, rodado en Super 8, como un irónico documental japonés sin sonido de viajes por avión a Europa. Pero lo que se propone el cineasta darle relevancia perceptible a la nube de humo que llegó a la ciudad como resultado de los peores incendios forestales en la historia de Portugal, por los que 66 personas murieron en 2017. Los tópicos de la “sinfonía urbana”, a los que también remite Porto Landscape, son así una ácida ironía del progreso.

Lo irónico está también presente, desde el título, en To Forget (Austria, 2019), de Lydia Nsiah, para la que se usó el recurso mencionado arriba de la película vencida en formatos de Super 8 y 16 mm. La distorsión que causa el deterioro de la emulsión se combina aquí con paneos de velocidad variable en una dirección y en la contraria, barridos de cámara hechos desde un automóvil, un montaje rápido que crea efectos de “animación” con las pequeñas diferencias que hay entre dos imágenes y filmar con de 90° de inclinación, entre otros recursos, empleados de la manera característica del cine estructural. Una película de este tipo “produce ciertas relaciones […] entre aquello hacia lo que apunta la cámara y la manera como la ‘imagen’ se presenta”, escribió Peter Gidal en Structural Film Anthology, y agregó: “La dialéctica del film se establece en ese espacio de tensión entre lo plano, la luz, el grano y el movimiento materialistas, y lo que es representado”.

La cita puede ser pertinente por la analogía con los procedimientos de la memoria que este cortometraje se propone hacer referencia. Lo intenta irónicamente, por referencia a lo contrario: la manera como la película pierde su capacidad de registrar y la mente de recordar, lo que de alguna manera se debe a un deterioro material análogo. Hay también aquí una interrogante acerca del mito preservacionista de los soportes fílmicos, a los que se atribuye la capacidad de conservar imágenes “para siempre”. Eso no es cierto. La trae a colación To Forget cuando en sus imágenes deterioradas se ven ruinas.

Pasando ahora a la cuestión de la abstracción con referencia al paisaje y al misticismo, el ejemplo en el programa es Cartagena (Colombia, 2019), de Adriana Marcela Rojas Espitia “AMREC”. Es un corto realizado en uno de los talleres que dictó el difunto Abbas Kiarostami, en Murcia, España.

El espíritu de ejercicio en clave de cine iraní se percibe en la concentración de la atención en el vuelo de los pájaros, el reflejo de las cosas en el agua y detalles del trabajo de los pescadores. Recuerda las primeras imágenes de Los niños del cielo (1997), de Majid Majidi: planos detalle de las manos de un zapatero que remienda unos zapatos. Si la firmeza de la tierra es la premisa tácita de la representación de la vida de los personajes en el cine hegemónico, este corto cuestiona así esa certeza para llamar a la búsqueda de otra solidez. Se hace explícito en el fragmento de un poema que lee Kiarostami y que recuerda algo esencial en su cine que puede pasar inadvertido para el sentido común laico occidental: la combinación del modernismo y la religiosidad.

Así como el paisaje del puerto se hace abstracto en el agua de Cartagena, ocurre con las personas devenidas siluetas en la cuadrícula de una ventana a contraluz en un plano que se reitera en Gutai (China, 2019), de Wenhua Shi. Los acercamientos y alejamientos de esta imagen pueden ser vinculados también con las idas y vueltas del recuerdo. Es una evocación de lo que puede quedar del pasado en la memoria, hecha en el mismo soporte que permite el registro nítido de niños pequeños en edad escolar con esa ilusión de que es “para siempre” que se puso en duda arriba con referencia a To Forget.

Pero esta tierna y meditativa nostalgia, que está acompañada de un detenimiento en los objetos de la vida diaria y las texturas que hacen patente a la vista su materialidad, está en sutil contrapunto con breves planos de obreros de la destrucción-construcción y detalles reveladores del deterioro de viviendas que en su momento fueron arquitectura moderna. Esto trae a colación los cambios brutales que caracterizan a la China capitalista de hoy y que son los que también plantean la cuestión de la memoria como problema: si se dirige una intensa mirada a los objetos, es por temor a que desaparezcan.

Erpe-Mere

Una de las dos películas incluidas en este programa y que no parecieran ser cine experimental es Erpe-Mere (Bélgica, 2019), de Noemi Osselaer. El título viene del nombre una comunidad rural belga en la que la cineasta hace un registro de la vida animal que podría recordar el cine de Apichatpong Weerasethakul. En todo caso, llama la atención sobre cómo el campo se está convirtiendo en una realidad distante y exótica en todo el mundo –el 55 % de la población mundial vive hoy en ciudades, según la ONU–. Lo que podría ser la realidad de una zona rural se confunde con el sueño en esta película, que además juega con eso incluyendo imágenes que se presentan como reales, aunque pudieran parecer oníricas, y otras que recuerdan las del cine de terror.

La otra película que definitivamente queda fuera del campo de lo experimental es el ensayo Phoney Sights (Eslovenia, 2019), de Ana Cigon. El “experimento” no es otro, aquí, que la intervención digital de las imágenes para acompañar las especulaciones de los narradores acerca del destino futuro del país europeo que se independizó en 1991, luego de una de las guerras nacionalistas que disolvieron la federación socialista de Yugoslavia. Pero eso no le quita méritos políticos a este cortometraje, cuya mirada irónica al porvenir que se abre para Eslovenia en el mundo de hoy celebra la adquisición del primer vehículo antimotines con cañón lanzaagua, así como también las cuentas de los empresarios en el paraíso fiscal-tropical de las Islas Caimán.

Los brazos abiertos hacia Eslovenia por la Unión Europea, China y Estados Unidos son asimismo objeto de burla en esta película. Pero su posmodernidad solo da una sonrisa escéptica como respuesta. La pregunta que plantea esta actitud es si realmente hay o no otras opciones, o si se ha renunciado a ellas por agotamiento, o por comodidad o complicidad. Los programadores fueron lúcidos al calificar de “abstracta” esta manera de afrontar la actualidad.

Panorama: Paisajes en Tiempos Abstractos

Porto Landscape
Realización: Michael Lyons
Japón, 2018, 6 min.

To Forget
Imagen: Lydia Nsiah
Sonido: Jejuno
Austria, 2019, 17 min.

Cartagena
Dirección, fotografía y montaje: Adriana Marcela Rojas Espitia
Producción: Adriana Marcela Rojas Espitia, Santiago Andrés Gómez
Postproducción de sonido: José Roberto Jaramillo
Voz: Abbas Kiarostami
Colombia, 2018, 14 min.

Gutai
Realización: Wenhua Shi
China, 2019, 6. Min.

Erpe-Mere
Realización: Noemi Osselaer
Interpretación: Yoki Osselaer
Bélgica, 2019, 21 min.

Phoney Sights
Dirección, guion, producción, fotografía y montaje: Ana Cigon
Música: Vasja Progar
Voces: Barbara Kranjc Advic, Ana Cigon, Mojca Dimec, Julita Kropec, Ivan Peternelj, Blaz Sef, Barbara Zefran
Eslovenia, 2019, 19 min.

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