CANNES 2026: LA VIE D’UNE FEMME (A WOMAN’S LIFE) DE CHARLINE BOURGEOIS-TACQUET

CANNES 2026: LA VIE D’UNE FEMME (A WOMAN’S LIFE) DE CHARLINE BOURGEOIS-TACQUET

Por Mónica Delgado

No cabe duda que Léa Drucker es una gran actriz con ya una larga carrera; es más en años recientes es una presencia recurrente en Cannes, incluso el año pasado pasó por la alfombra roja con Dossier 137, un thriller cumplidor de Dominik Moll, que estuvo en competencia oficial de largometrajes. También es una intérprete capaz de entrarle a papeles de reto actoral más complejo como pasó con L’Été dernier (2023) de Catherine Breillat (con ecos a romances transgresores como el de Kung-Fu Master!  de Agnès Varda). Con La vie d’une femme, en competencia oficial en Cannes 2026, asume un rol poco exigente, en la medida que se siente déjà vu ante las diversas caracterizaciones realizadas en años pasados. En menos de un año, Drucker pasó ,en el imaginario de las funciones del Palace des Festivales en Cannes, de ser una policía a ser una cirujana, como si se tratara de una galería de cómo interpretar diversas profesiones.

En La vie d’une femme, Drucker es Gabrielle, una médico cirujana de 55 años, a quien se le muestra desde los primeros minutos entregada de lleno a su trabajo. Esta impresión de workaholica se constrasta con su faceta familiar, enfrentada tanto al estrés matrimonial, tras tensas discusiones sobre temas irrelevantes con su esposo (Charles Berling), como por los cuidados de su madre anciana y con demencia, encarnada por Marie-Christine Barrault (actriz dirigida por Rohmer, Delvaux, Francis Girod, Woody Allen, entre otros). Un gran reparto, sin duda, que se complementa con la llegada de un personaje que rompe con esa cotidianidad: una escritora más joven (Mélanie Thierry), con quien inicia una relación paralela. 

Por la trama descrita, estamos dentro del ámbito del cine sobre mujeres, dirigido por una mujer e interpretada por mujeres. Sin embargo, pese a las posibilidades de un abordaje desde la mirada de una actriz y directora joven como Charline Bourgeois-Tacquet, después de haber realizado un film debut (Les amours d’Anaïs, 2021) con un perfil parecido de discrepancias amorosas desde la centralidad del punto de vista femenino, esta vida de una mujer queda a medio camino entre ser el drama amoroso y lésbico, o ser el drama de la defensa de la estabilidad profesional y conyugal. Es decir, su problema no es tal indefinición, sino que ambas variantes quedan poco encadenadas, y el film se organiza más bien desde un retrato que no sabe qué quiere ser, y que confía a Drucker la solución total del curso del film. Por momentos, Bourgeois-Tacquet le da demasiado peso a las palabras, como si decir bastara para configurar la naturaleza de los vínculos de los personajes. Hay también pequeñas subtramas que quedan a la deriva, o basadas en gestos de tensión sin mayor desarrollo (Gabrielle con su esposo, Gabrielle con su hijo, o Gabrielle con la misma escritora, encuentro que se pronosticaba como explosivo, y que luego deviene en un plot secundario al final de cuentas). Lo que define a La vie d’une femme es más bien ser una obra de emociones low-fi, además estructurada en una decena de capítulos como si se tratara del texto literario de la escritora que nunca vemos nacer. Al final de cuentas, busca dar cuenta de la vida de este personaje (que no solo opera rostros sino que también filosofa, como dijera la misma protagonista en un pasaje) como si se tratara de las páginas de aquel libro escondido, con capítulos o episodios sin la fuerza “escritural” y autonomía que requiere cada fragmento. El resultado: una promesa, un borrador.

Competencia internacional
La vie d’une femme
Directora: Charline Bourgeois-Tacquet
Guionista: Charline Bourgeois-Tacquet
Fotografía: Noé Bach
Diseño de producción: Pascale Consigny
Edición: Clément Pinteaux
Sonido: Fabrice Osinski, Valérie Le Docte, Luc Thomas
Francia, Bélgica, 96 min