
Por Benji Porras
Los encuadres hábilmente trabajados y la fotografía cuidada al detalle de O último azul (Sendero Azul, 2025, Gabriel Mascaro) pueden hacernos pensar que la obra está movida por una voluntad perfeccionista; o si somos más distraídos, que es una “buena película” en mayúsculas. Pero, a medida que avanzamos, se hacen evidentes las grietas de una cinta con serias falencias que subestima al espectador. Esta película, parte de la Competencia Latinoamericana Ficción del Festival de Cine de Lima PUCP, nos sitúa en un Brasil distópico en el que el gobierno confina obligatoriamente a los adultos mayores en ghettos “para ser cuidados y no interferir con la productividad nacional”. Teresa (Denise Weinberg), una mujer de 77 años, se convierte en fugitiva y emprende un viaje por los ríos amazónicos para cumplir su último deseo: volar en avión.
No deberíamos leer una crítica a un gobierno en específico —mucho menos a uno de corte progresista como el de Lula da Silva—, sino a una estructura mucho más abarcadora. En un contexto en el que la productividad se yergue como nueva regulación biopolítica, los cuerpos ancianos pierden todavía más valor social. A ello se suma el surgimiento de renovados autoritarismos que llegan al poder con promesas de segregación y violencia: Bukele, Milei, Trump, o el mismo Bolsonaro en Brasil. El filme, aparentemente, intenta condensar esa crítica en la historia de Teresa (la actriz Denise Weinberg). La notable interpretación de Weinberg se ve opacada por el subrayado permanente del mensaje que busca reivindicar a los adultos mayores. Y entiéndase bien: hablo de la ejecución del mensaje. Se utiliza a Teresa, a personajes secundarios, a carteles y a voces en off de propaganda gubernamental para decir verbalmente lo que debió sostenerse mediante el lenguaje cinematográfico. Hablo de locuciones tan burdas como “Ya no existe voluntad”, “Ya no puedes confiar en nadie”, “El gobierno dice que se preocupa por la familia pero no es así”, y tantas otras que sobreexplican una acción o directamente la reemplazan.
Este vicio es constante y, por demás, sonante, pues este afán pedagógico se traslada al soundtrack. Hay que reconocer que por momentos existe una propuesta interesante de texturas sonoras, con combinaciones de lo que parece un theremin, gotas de agua y elementos naturales; pero el uso de la música se vuelve intrusivo y termina por marcar de manera redundante lo que ya está claro en la imagen. Y pasando al diseño sonoro, por alguna razón los diálogos no fueron grabados en el rodaje y la postsincronización resulta evidente y poco natural en algunas escenas, restándole verosimilitud a las actuaciones.
El peor momento de la película ocurre cuando Teresa queda varada momentáneamente en el río junto al capitán drogado de un barco. En esta secuencia se ejecutan diálogos y movimientos de cámara que pretenden ser reveladores sobre el pasado del “misterioso” capitán y el futuro de la “abuela olvidada”, y cada decisión resulta tan predecible —y tan acompañada por una banda sonora solemne— que parece una parodia. A partir de estos ejemplos, más que evidenciar las estructuras que se denuncian, la película de Mascaro se limita a un señalamiento epidérmico, declarativo. Todo esto no nos hace más que concluir que aquella fotografía y encuadres cuidados están al servicio de crear postales. Los mejores momentos, en los que se alcanza la ternura, son pocos y están sostenidos por la actuación de Weinberg. Pero la película en su conjunto no busca tener calidad, sino aparentarla. Y por estar vacía subestima a la audiencia y coloca como señuelo cientos de frames para compartir en Instagram.
Competencia latinoamericana de ficción
Sendero azul
Dirección: Gabriel Mascaro
Guion: Gabriel Mascaro, Tibério Azul
Fotografía: Guillermo Garza
Edición: Sebastián Sepúlveda, Omar Guzmán
Sonido: María Alejandra Rojas
Música: Memo Guerra
Dirección artística: Dayse Barreto
Producción: Rachel Daisy Ellis y Sandino Saravia Vinay
Reparto: Denise Weinberg, Rodrigo Santoro, Miriam Socarrás, Adanilo
Brasil, México, Chile, Países Bajos, 2025, 85 min