
Por Mónica Delgado
A diferencia de otras tramas del cine latinoamericano histórico y reciente que apuntan a desarrollar personajes que confían aún en la colectividad, en Suçuarana, del dúo formado por Clarissa Campolina y Rodrigo Oliveira, el protagonismo recae en una joven mujer que renuncia a cualquier posibilidad del sentido de lo comunitario. También es un film sobre la imposibilidad de la imaginación, en este caso de las utopías, donde un sistema somete y aplasta cualquier ilusión de transformación o ruptura del statu quo. Y en este sentido, este film brasileño, presentado en la competencia de ficción latinoamericana del 29° Festival de Cine de Lima, dialoga con un tipo de utopismo patente en el Cinema Novo, sobre todo en las obras de Glauber Rocha, basado en el recurso de la alegoría, aunque las diferencias estéticas y políticas sean claras.
Suçuarana tiene como protagonista a Dora (interpretada por la actriz Sinara Teles), quien encarna a una mujer homeless, con trabajos ocasionales, y que se podría definir como un animal herido: distante, solitario, que vive a salto de mata, sin domicilio conocido. Los cineastas concentran el argumento de su film en la dimensión afectiva (con un cariz impresionista) de una mujer errante que encuentra en este tipo de vida sedentaria y migrante una vía para expresar su desencanto. Tanto Clarissa Campolina y Rodrigo Oliveira muestran no solo al personaje inmerso en esta insatisfacción cuasi misántropa, sino que insertan algún halo de esperanza que poco a poco se irá desestimando, ya que Dora sueña aún con encontrar a su madre dentro del territorio en el cual vivió su infancia. Este ingrediente de la trama dota al film de un halo nonsense, ya que todos parecen conocer al lugar (pasajeros, choferes, vendedores, comensales con los cuales se encuentra), sin embargo, nadie sabe cómo llegar. Una forma concreta para graficar la utopía y su pérdida dentro de lo cotidiano.
Estrenada mundialmente en el Chicago Film Festival, para tener luego proyecciones en el Festival de Brasília o en Rotterdam International Film Festival, esta película explora la sensibilidad del personaje desde diversos recursos, basados en traducir esta percepción del mundo desde simbolismos, duermevela y algunos elementos de la road movie enrarecida. Pero, quizás el recurso más importante empleado por los cineastas sea el de la construcción de una certeza de lo colectivo y de la confianza en el otro, y que el personaje suele rechazar o no valorar. Hay un Brasil político fuera de campo, marcado por el individualismo, la depredación, la explotación y la decadencia moral (y que adquiere su reverso en toda la última parte, al diseñar una colectividad desde los miembros de un pueblo afrodescendiente que encuentra en el reciclaje y la venta de chatarra un modo de supervivencia), y que la protagonista parece elegir. No solo el personaje elige el movimiento como indica la sinopsis, sino que opta por extender el viaje en solitario, lejos de cualquier diálogo, cobijo y apoyo. Y en este sentido, Suçuarana es una obra de un personaje que renuncia a la utopía, a los vínculos comunitarios y que prefiere deambular en los caminos de la incertidumbre de la alienación. El concepto de realismo capitalista de Mark Fisher -la idea de que “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”- puede verse reflejado en el espíritu del películas brasileñas recientes como Suçuarana, pero también en obras como Bacurau (2019). Dora renuncia a la resistencia colectiva y acepta el orden impuesto, dentro de la lógica del realismo capitalista: la imposibilidad de sostener la utopía de un Brasil solidario y autónomo frente a la naturalización de la violencia neoliberal. Esta resignación individual del personaje de Dora no solo fractura el tejido comunitario, que luce sublimado, encarna la tesis de Fisher: el capitalismo se presenta como un horizonte que cancela alternativas colectivas y que clausura la imaginación política.
Competencia Latinoamericana Ficción
Dirección: Clarissa Campolina y Sérgio Borges
Guion: Clarissa Campolina y Rodrigo Oliveira
Fotografía: Ivo Lopes Araújo
Edición: Luiz Pretti
Sonido: Pablo Lamar
Música: Aijítenà Marco Scarassatti
Dirección Artística: Thais de Campos
Producción: Luana Melgaço
Reparto: Sinara Teles, Carlos Francisco, Guarda de Moçambique Nossa Senhora do Rosário e Santa Efigênia de Ouro Preto
Brasil, 2024, 85 min