FESTIVAL DE LIMA 2026: JARIPEO DE EFRAIN MOJICA Y REBECCA ZWEIG

FESTIVAL DE LIMA 2026: JARIPEO DE EFRAIN MOJICA Y REBECCA ZWEIG

Por Mónica Delgado

Estrenada en Sundance y tras su paso por Berlinale, Jaripeo de Efraín Mojica y Rebecca Zweig es un acercamiento a un trío de personajes desde la celebración de un rodeo, en Penjamillo, Michoacán, asociado a la exaltación de un tipo de masculinidad aguerrida, valiente y heteronormativa. Como contrapunto al mundo de machos, el mismo cineasta, quien va narrando su perspectiva como habitante del lugar, entrevista y acompaña a Noé, un vaquero salido del clóset solo en su pequeño entorno familiar, pero que aún debe ocultar su orientación debido a la presión social; y a Joseph, un maquillador abiertamente defensor de su orientación. También asoma un artista callejero travesti, que participa como cómico ambulante en el jaripeo, la fiesta popular de fin de año. Tanto Noé, Joseph y el personaje del artista callejero plantean las tensiones y contradicciones de cómo una sociedad conservadora ve a las personas queer: es más aceptable que te vistas y actúes como mujer para lograr carcajadas del público, que permitir que un hombre cis pueda convivir tranquilamente con sus afectos.

Desde un uso híbrido del digital y del film en super 8 para mostrar estas tensiones entre intimidad y la vida social y pública, es que Jaripeo evidencia cómo la masculinidad opera como un mandato colectivo que exige ser actuado de manera permanente. Por ello, también el enfoque performativo que asumen los cineastas para mostrar este universo de simulaciones. Es usual la representación de los rodeos y espacios festivos de vaqueros como escenarios rituales donde la valentía física, la competencia entre hombres y la exhibición de la virilidad funcionan como mecanismos de validación social. Así, desde la mirada del cineasta Efraín Mojica, quien aparece como un personaje (acompañado con preguntas fuera de campo de Rebecca Zweig), Noé encarna la imposibilidad de existir fuera del guion establecido: puede montar caballos y cumplir con todos los códigos del vaquero, pero no expresar libremente su deseo. La violencia no proviene solo de la prohibición implícita, sino de la vigilancia cotidiana que obliga a administrar cuidadosamente las sensibilidades para no quebrar una masculinidad entendida más como espectáculo que como experiencia individual.

Por otro lado, el personaje del artista travesti revela el discreto cinismo de esa moral conservadora. La comunidad festiva tolera e incluso celebra la feminización de un hombre únicamente cuando esta queda encapsulada dentro del espectáculo y la burla, es decir, cuando reafirma las jerarquías existentes y convierte la diferencia en objeto de consumo colectivo. La travestización resulta aceptable mientras produzca risas y permanezca confinada al espacio de la representación (como sigue pasando aún en la televisión peruana), pero deja de serlo cuando reclama dignidad, afecto o reconocimiento fuera del escenario. Jaripeo expone así una hipocresía estructural: la misma sociedad que se escandaliza ante la diversidad sexual necesita de ella como entretenimiento, admitiendo la transgresión solo cuando esta no cuestiona el orden heteronormativo, sino que termina reforzándolo mediante la domesticación de toda diferencia.

Competencia documental
Dirección: Efraín Mojica, Rebecca Zweig
Fotografía: Josué Eber Morales, Gerardo Guerra, Juan Pablo Gonzales
Edición: Analía Goethals
Sonido: Tomas “Toto” Grimaldi
Música: Martón Móra, Emilia Ezeta
Producción: Sarah Strunin (Producer),?Carine Chichkowsky, Gerardo Guerra, Juan Pablo Gonzalez (Co-Producers),?Carrie Lozano, Lizzie Gillett, Ian Bonhôte (Executive Producers)
Participantes: Joseph Cerda Bañales, Noé Margarito Zaragoza
México, Francia, Estados Unidos, 2026, 71 min