FESTIVAL DE LIMA 2026: ‘LA NOCHE ESTÁ MARCHÁNDOSE YA’ DE RAMIRO SONZINI Y EZEQUIEL SALINAS

FESTIVAL DE LIMA 2026: ‘LA NOCHE ESTÁ MARCHÁNDOSE YA’ DE RAMIRO SONZINI Y EZEQUIEL SALINAS

Por Mónica Delgado

La noche está marchándose ya (Argentina, 2025), presentada dentro de la competencia de ficción del 30° Festival de Cine de Lima, traza una metáfora sobre la eliminación progresiva de la capacidad de soñar e imaginar en un entorno sometido por la crisis y el poder del capital. El lugar para la metáfora es el cineclub Hugo del Carril, un referente argentino y sudamericano de la cinefilia, y que esta vez se transforma en un cine municipal a modo de micromundo donde en medio de las ficciones se filtran los problemas mayores o estructurales que afectan las subjetividades y modos de relación social. Este mundo de ilusión poco a poco será corroído por las deudas, abandono de la cultura, desempleo; sin embargo siempre la resistencia se abre paso en pequeños actos cotidianos. Este plano simbólico atraviesa toda la película, desde los referentes para goce cinéfilo como la alusión a un contexto político fuera de campo materializado en los problemas de su protagonista y en las dinámicas de personajes secundarios.

Como sucede con el cine de Aki Kaurismaki, el principal referente expresivo y temático de este primer largometraje de los cineastas cordobeses Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas, se aborda una trama sobre desclasados, desempleados o marginales del sistema, a partir del despido como proyeccionista de Pelu (Octavio Bertone), un joven de unos treinta años, a quien se le ofrece como alternativa trabajar como guardia nocturno en el mismo cine, aunque luego, ante el desahucio de su departamento, deberá tomar algún almacén alejado del inmenso lugar como nuevo hogar clandestino. En esta nueva rutina nocturna aparecen típicos personajes asociados a ese espacio y tiempo: personas en situación de calle que trabajan como limpiaparabrisas que no tienen donde dormir o alguna amiga que vive de grabar videos para su canal tipo Only Fans. Si en el día, su entorno estaba formado por el otro colega proyeccionista y la señora de la limpieza, por la noche se cuelan seres que el cine no suele cobijar.

Hacer una película dentro de un cine y sobre él, más aún uno que se configura desde la decadencia y el posible olvido, plasmado en un blanco y negro granulado y de contrastes, y además con toques tragicómicos, siempre es garantía del afecto cinéfilo. Cualquier obra sobre “el cine dentro de cine”, en esa alianza metacinemática que surge entre ese presente y la memoria de un pasado fílmico (hoy ya objeto de pasión de algunos pocos), especialmente cuando se alude aun espacio amenazado por la desaparición, activa una empatía automática: quién puede sentir indiferencia ante reminiscencias de un film de Renoir, Leo McCarey u Ozu.

En La noche está marchándose ya, las referencias al cine clásico y de tradición cinéfila no son meros guiños para iniciados: funcionan como dispositivos de reconocimiento que buscan establecer una complicidad inmediata con el espectador asociados a la sensibilidad apenas expresada del protagonista. Las películas hablan por Pelu. Así, este primer largo de Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas nos reitera que mostrar una sala enorme y vacía, una cabina de proyección o una película que se resiste a desaparecer produce una emoción particular en quienes hemos experimentado el cine como espacio colectivo. Por ello, la cinefilia (en este caso solo activada desde el hecho de ver a personajes viendo cine, no discutirlo como pasa en otras obras sobre cinéfilos) opera como una forma de afecto, pero también como una política de resistencia frente al desmantelamiento de aquello que todavía permite imaginar otras vidas (colectivas) posibles. Esta elección podría tener su cuota de cálculo; sin embargo, pese a esa sensación o trampa para cinéfilos, el film logra salir librado en su ligereza y amabilidad.

La oferta visual que ofrece La noche está marchándose ya basada en una memoria fílmica, también se extiende a una memoria sonora, como aquella que da título al film, a partir de una conocida canción del cantautor José Luis Perales (y que también puede percibirse como otra forma de cálculo o trampa para nostálgicos, que en suma medida es una característica de toda la película de alguna manera).  El tema de Perales se vuelve un himno que funciona como un halo de esperanza, y que se confirma con la secuencia final, que “saca el cine a la calle”, como posible utopía.

Por otro lado, comprensible en una ópera prima, se percibe una intención del episodio o el compartimento, algunos a modo de isla, que quedan en el aire, como la escena del karaoke con la versión de What is love?, o la excesiva ensoñación sobre el registro de Only Fans que hace la amiga. Pese a ello, La noche está marchándose ya encuentra su mayor logro en la voluntad de convertir al cine en un refugio afectivo frente a un presente (el diseñado por Milei) que parece clausurar toda posibilidad de futuro. Sonzini y Salinas construyen una película amable, sostenida por una cinefilia que a veces bordea el cálculo sentimental y por episodios que no siempre alcanzan a integrarse orgánicamente al conjunto. Pero esa ligereza no invalida su apuesta: si la sala está a punto de desaparecer, también lo está una determinada forma de imaginar colectivamente; por eso, cuando se abren las puertas frente a la clausura y el cine “alcanza el espacio público”, la película encuentra su gesto político: soñar, ficcionar, imaginar como forma de transformación.

Competencia de ficción
Dirección: Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas
Guion: Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas
Fotografía: Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas
Edición: Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas
Sonido: Atilio Sánchez
Producción: Pablo Piedras, Eva Cáceres, Magdalena Schavelzon, Ana Lucía Frau
Intérpretes: Octavio Bertone, Juana Oviedo, Rodrigo Fierro, Fabián Costa, Lionel Castelli, Atilio Sánchez, Alejandro Álvarez, Martín Emilio Campos, Pablo Limarzi, Eva Bianco, Rubén Gattino, Martín Álvarez, Simón Juan, Juan Redondo, Guillermo Franco, Alejandro Cozza, María Emilia Gastaldi, Lucrecia Matarozzo, Gabriela San Martín, Héctor Dástoli
Argentina, 2025, 104 min