
Por Mónica Delgado
Así como el año pasado Toxic de la lituana Saulé Bliuvaité, presentada dentro de las competencias del festival de Locarno, aludía de manera crítica sobre las exigencias para cumplir un mandato de femineidad en un grupo de adolescentes en una Lituania de promesas aspiracionales, en Fantasy, de la cineasta eslovena Kukla, se propone un cuestionamiento en esa ruta sobre las identidades de género a partir de tres personajes (Mihrije, Sina y Jasna) calificados como “tomboy”. Este anglicismo alude a las mujeres, sobre todo púberes o adolescentes que tienen apariencia masculina y que confrontan actitudes tradicionales sobre la idea de lo femenino.
En esta ópera prima que concursa en la sección Cineasti del presente en esta edición 78º de Locarno, la cineasta Kukla propone todo un sistema de representaciones en torno a la figura del tomboy, pero también sobre el opuesto, el extremo femenino, encarnado por una mujer transgénero, Fantasy, cuyo nombre da título a la película: la reencarnación simbólica de todo lo que implica ser femenina, una suerte de Barbie trans cuyo estilo está marcado por la prevalencia de los fucsia, rosados, glamour, brillantinas, lápiz labiales y bailes seductores para atraer al sexo opuesto. El trío de amigas se muestra desde el inicio del film indiferente al mandato social del deber ser de una señorita y más bien coinciden en fortalecer un perfil masculinizado: usan ropa deportiva del mismo color, entrenan boxeo, juegan basquet con otros chicos del barrio, hacen mucho deporte, tienen siempre la cara lavada y demuestran una desidia o desprecio a aquello que las encasille con el ideal femenino. Cuando llega Fantasy a sus vidas de manera casual, no solo aparece la posibilidad de un enamoramiento lésbico, sino un camino para la afirmación identitaria. Pareciera que el mensaje de “Ser mujer no es tan malo” asoma en las intenciones de la cineasta a través de las situaciones en las que se ven inmersas sus heroínas.
Lo que podría comprenderse a partir de este argumento y tratamiento una defensa de un tipo de binarismo cultural o división de género (el color gris para las chicas masculinizadas, y el color rosado para la femineidad de Fantasy en la puesta en escena), poco a poco se va dispersando para dejar a sus personajes elegir qué quieren ser, o como quieren ser percibidos. Más allá de este mundo de colores y delicadeza que Kukla asigna al universo de Fantasy, se propone la construcción de un sistema de diversidades femeninas, marcadas por el contexto, y lejos de visiones convencionales de género. Allí están las madres de cada una de ellas, pero también las tías o asistentas sociales. El mundo de los hombres es mostrado como agresivo, pero también como parte de un entorno aparte que apenas interviene en las decisiones de las tres amigas. Y por ello, en este sentido, el film se afilia a una lectura casi misándrica, que centra toda la estética y sensibilidad en las decisiones de sus personajes.
Así como una serie de películas recientes exploran la diversidad de las masculinidades, -y de alguna manera Fantasy también lo aborda desde la identidad que eligen o interpelan los personajes-, esta ópera prima propone alternativas para cuestionar también imposiciones tradicionales en torno a las identidades de género, aunque convierta al mundo de las mujeres en una arcadia queer sublimada.
Concurso Cineasti del presente
Fantasy
Dirección y guion: Kukla
Reparto: Sarah Al Saleh, Alina Juhart, Mina Milovanovi?, Mia Skrbinac
Productores: Lija Poga?nik, Barbara Daljavec, Vlado Bulaji?
Fotografía: Lazar Bogdanovi?
Edición: Lukas Miheljak
Diseño sonoro: Julij Zornik
Música: Relja ?upi?
Eslovenia, Macedonia del Norte, 2025, 98 min