
Por Mónica Delgado
La conclusión tras ver los tres cortometrajes de este programa de la sección Short & Mid-length del Festival de Rotterdam, denominada The long goodbye, es que asistí prácticamente a un ejercicio de competencia desleal. Tanto la pieza venezolana Última vez hace mucho tiempo como la obra kazaca You were standing on the shore, quedaron opacadas ante Concrete kids, del lituano Saulius Baradinskas, debido a que es una obra evidentemente ejecutada desde un guion redondo, un nivel de producción más grande y un sentido más convencional de la construcción de ficciones efectivas. Se entiende que dentro de las prácticas de programación, se parte del propósito de construir narrativas desde las obras expuestas para que el espectador también ponga su cuota y entreteja algunas dimensiones expresivas tras cada sesión. Por ello, se entiende la selección de los cortometrajes venezolano y kazaco en el mismo programa, ya que comparten haber sido hechos con presupuestos limitados, incluso de la mano de círculos cercanos y desde sus propias puestas en escena y montaje sin más ambición que contar o transmitir historias pequeñas. Así, entre estas dos, Concrete Kids aparece con mucha más ventaja.
El primer film del programa fue Última vez hace mucho tiempo, del joven cineasta de Caracas Santiago Martin, de 23 años, egresado de la Escuela Nacional de Cine, entidad que auspicia además la realización de este proyecto. Con dos cortometrajes previos, La eternidad oculta de Benjamín Martín Baute (2021) y Mixtape del Exilio (2023), este tercer trabajo parte de las memorias personales del director, a la manera de un tributo a un amor joven del pasado (o del presente). Carmela, la novia del cineasta, ya no vive en Caracas, así que el cortometraje es un acto de nostalgia narrado desde diversos elementos que transitan entre la fotografía fija, y el uso del blanco y negro en un digital vaporoso, y un diseño sonoro en capas imperfectas, para dar paso así a la materia de una memoria volátil. Pasajes de rodajes, de la cotidianidad entre amigos, de momentos con Carmela completan este retrato del adentro. Si bien no se trata de un film que hable de la situación actual de Venezuela (asunto que permanece fuera de campo), Santiago Martin va revelando su lugar en este contexto, contenido por dos formas: la del amor al cine (o la necesidad del trabajo en el cine), y el recuerdo mismo de Carmela allí, en la Caracas de los que se quedan, entre departamentos en edificios multifamiliares y el sueño ya imposible de la convivencia.

En Concrete kids, el cineasta Saulius Baradinskas, desde la muy lograda fotografía de Narvydas Naujalis, nos adentra en la ficción de un adolescente, Rokas, quien sufre bullying por parte de una pandilla de desadaptados de su escuela secundaria, que lo chantajea y golpea de manera muy violenta. Rokas vive solo, aunque su madre acaba de llegar de EEUU y apenas le promete que lo llevará. El joven, quien también es corista en un grupo de la escuela, ve en la posibilidad de ir a vivir al extranjero como una salida al acoso del grupo de matones escolares, entre chicos y chicas, que viste ropa deportiva estilo Adidas y se ejercitan en un parque de un edificio multifamiliar.
Baradinskas cuenta este relato con momentos de humor que surgen de la violencia, y también con inserciones del musical y sus coreografías (donde versiones de una composición de Ravel se vuelve canto de insatisfacción). Esta mezcla no solo dota de frescura ante una historia manida de supervivencia adolescente, sino que paradójicamente no puede evitar el cálculo: todo lo que aparece en el argumento (personas y sucesos) tienen un rol, nada sobra, y por ello, más allá del buen trabajo en la dirección de actores y dirección de arte, se percibe la labor de relojería, que sin duda producen una obra lograda.

El programa cerró con You were standing on the shore, del cineasta y escritor Tilek Yrysbek. Aquí el cineasta kazaco describe desde el uso del blanco y negro y algunas decisiones de la puesta en escena -que remiten inevitablemente a Hong Sang-soo-, el retorno de Zhayna a Almaty, la ciudad más grande de Kazajistán, para buscar a su esposo desaparecido desde hace algunos años tras la pandemia. El uso del zoom in, planos medios de personajes tomando café o planos de los personajes transitando por diversos lugares de la ciudad, hacen que haya mucha sensación de déjà vu, sin embargo, la secuencia y diálogos finales hacen que se pueda valorar mejora esta obra de sutilezas. A veces lo que expresan los personajes significa muy poco cuando el director decide desplazar su propia su mirada y dejar que la cámara hable. Este acto de humildad puede hacer que un film crezca y hacer que memorias cinematográficas previas se desvanezcan. Es allí, al final del cortometraje que podemos sentir que recién conocemos a Tilek Yrysbek.
Sección Short & Mid-length
Programa The last goodbye
Última vez hace mucho tiempo
(Last Seen, Long Time Ago)
Director: Santiago Martín
Guion: Santiago Martín
Fotografía: Sebastian Ruiz
Edición: Ariadna Corzo, Santiago Martín
Diseño sonoro: Jisbell Contreras, Kyril Elneser, Christina C Nguyen, Edgar Jorge Baralt
Música: Kyril Elneser, Iván Ferrer
Productores: Richard Nieto Fernández, Manaure Márquez, Santiago Martín
Reparto: Manaure Márquez, Carmela Castillo, Santiago Martín, Juan Herrera, Sebastian Ruiz, Manaure Márquez
Venezuela, 2026, 24 min
Concrete kids
Director y guionista: Saulius Baradinskas
Productora: Viktorija Seniut-Strolien
Fotografía: Narvydas Naujalis
Edición: Karolis Labutis
Diseño de producción: Daumantas Levickas
Diseño sonoro: Mindaugas Šmaca
Música: Andrea Boccadoro
Reparto: Domantas Starkauskas, Kasparas Varanavicius, Arcnas Sakalauskas
Lituania, 2026, 20 min
You were standing on the shore
Director: Tilek Yrysbek
Guion: Tilek Yrysbek, Ali Zhumagali
Fotografía: Ali Zhumagali
Editing: Ali Zhumagali
Diseño sonoro: Symbat Orazova
Música: Makpal Kabden
Productor: Ali Zhumagali
Kazajistán, 2026, 28 min