TRANSCINEMA 2015: CUERPO DE LETRA DE JULIÁN D’ANGIOLILLO

This entry was posted on December 11th, 2015

Por Giorgio Lázaro

Cuerpo de Letra muestra a un grupo que se dedica a pintar paredes con mensajes proselitistas en medio de una época de campaña electoral en Argentina. El tema podría parecer sencillo, pero el filme halla su valor en la forma en cómo se adentra en la realidad de estos personajes. A través de una cámara siempre en movimiento, D’Angiolillo introduce de forma natural planos cerrados, deslizándose entre el muro y los pintores, con giros cercanos e íntimos, que van mostrando rostros, gestos, palpitando en el mismo lugar, sintiéndose la pintura sobre las paredes, a veces en silencio como encapsulados en ese ambiente, y en otros con el ruido de la ciudad que los rodea. Cuando las tomas se abren se puede apreciar el colectivo de mejor manera, y su trabajo perdiéndose así entre los autos y sus ruidos.

Los carros y camiones aparecen como elementos esenciales de transporte para llegar hasta las paredes de aquellas autopistas a las que de otra manera no se podrían acceder. Es por eso que ellos llegan donde los demás no, mientras los autos extraños solo acompañan con su ruido atravesando raudamente las pistas, ellos se detienen ahí, yendo en grupos con sus utensilios, baldes, todos manchados y sucios. Esos camiones que los transportan les permiten continuar su trabajo o conectarse con otros puntos donde pueden prepararse y conversar antes de salir. Cuando se transportan, la imagen y el sonido saben fluir bastante bien entre las calles que se ven pasando y algunos diálogos que se escuchan, aún si no se ve quién lo dice, y justamente al final no interesa tanto quién lo dice e incluso qué dicen, puesto que para D’Angiolillo son un grupo, y su mayor importancia no está en las escenas donde hablan, ya que esto pasa a ser un complemento, pues el punto de interés está en sus «letras».

También se muestra a los personajes en otras actividades además de su trabajo, alguna vez conversando entretenidamente mientras toman alcohol con música cumbia de fondo. Ahí la cámara mantiene su distancia, pues aquello solo funciona para mostrar otras aristas de su vida, ahí no está lo principal, sino en aquello al margen de lo normal. Justamente este filme se encarga de detenerse ahí y mostrarlo, como lo hace en dos bellos planos generales que se van fundiendo, ahí se ve cómo la ciudad de noche continúa su curso, ellos están ahí, pero no son vistos, se pierden, parecen no existir, se esfuman entre las edificaciones y autopistas. Pequeños seres trabajando en conjunto y armonía, mientras los autos siguen su ritmo, la ciudad también. En esas dos amplias imágenes de la ciudad, casi nadie parece percatarse de aquello, solo los espectadores podemos ver a una ciudad que ignora todo lo que ocurre en sus calles, ni si quiera los mismo pintores parecen ser conscientes de lo que representan: ellos solo hacen su labor.

En esta realidad paralela, en especial en los momentos nocturnos, se genera un ambiente misterioso, marginal, pobre e incluso peligroso. A veces por los conflictos que pueden nacer entre otros colectivos que también hacen pintas, con ciertos momentos de tensión donde parece que todos ellos asumen ese riesgo, al punto que si algo les sucediese nadie podría estar seguro de su paradero.

Hay una escena en Cuerpo de Letra donde se ve a un personaje tendido e inconsciente en el césped, y solo es arrastrado, llevado hasta la parte trasera de una camioneta y transportado, nadie lo nota, no importa qué ocurra luego, si algo así puede suceder, es porque hay un constante riesgo rondando en esa labor, que es acompañado y reforzado por música con sonidos fortísimos y martilleantes. Por otro lado, se ve un momento quizás onírico, donde el personaje principal parece tener en la música, y específicamente en tocar la trompeta, su forma de escapar de ese mundo, contraponiéndose al ruido. A pesar de vivir en esa realidad paupérrima, parece imaginarse por instantes parte de una orquesta tocando cumbia dentro de una discoteca, o puede que sea algo real, pero aparece tan abrupta y aisladamente de todo lo demás que queda claro es algo que verdaderamente lo apasiona y desearía hacer, pero no tiene más remedio que continuar en lo suyo, viéndoselo en las tomas siguientes caminando con su balde de pintura en mano y tarareando una bachata.

También es interesante mencionar que no solo están las letras pintadas en los muros, también aparecen oralmente en anuncios que son grabados y luego escuchados a través de parlantes que llevan avionetas que sobrevuelan la ciudad. De día se ve cómo continúan abajo trazando letra tras letra con sus brochas, mientras las propagandas se escuchan bañando sonoramente la ciudad, llenándola de mensajes, haciéndolas llegar sin que se note en qué momento ocurrieron.

Por último, ya en las horas finales de la campaña, se anuncia la veda de publicidad electoral previa a las votaciones. En el noticiero se menciona el conflicto en redes sociales y cómo no hay forma de controlar este tipo de propaganda: las mismas calles también son difíciles de controlar. Incluso, detrás de las propias espaldas de los conductores del noticiero, que tienen imágenes en vivo de partes de la ciudad, se ve cómo siguen pintando, pequeños, casi imperceptibles e ignorados estos personajes que harán caso omiso a las normas y continuarán con su propósito toda la madrugada mostrándose también al margen de lo legal. Se arriesgarán para continuar su labor a pesar que podría parecer totalmente innecesaria faltando tan poco para el final, al punto de tener algún choque con otro colectivo, pero solo se trata de continuar lo que ya han venido haciendo. Ya en el amanecer vuelven a estar libres de obligaciones y deben ir a votar y no necesariamente será por quien han estado apoyando todo ese tiempo electoral con sus trazos.

Competencia Internacional

Guión y dirección: Julián D’Angiolillo
Producción Ejecutiva: Laura Bruno
Productores asociados: Matías Iaccarino, Pablo Gerson, Leonel Armeri
Dirección de Fotografía: Matías Iaccarino
Música y Diseño de sonido: Pablo Chimenti
Montaje: Lautaro Colace, Julián d´Angiolillo
Jefe de Producción: Leonel Armeri
Coordinadora de Producción: Telma Martin
Con la participación de Ezequiel Amorelli, Franky, Facu Romero, Narigón, Fredy Marske, Juan Voda, Tute Ayala y Lazaro Flores.
Argentina, 2015. 77’.