
Por Arnau Martín desde Venecia
En 2017 Paul Schrader nos dejó anonadados con First Reformed, película con la que rompió finalmente con la categoría que más lo identificaba: dejó de ser el guionista de Taxi Driver para finalmente autorrepresentarse como un cineasta de primer nivel. Ya lo venía siendo, y hasta cierto punto no es justo que se diga que vive una segunda juventud creativa, pues desde sus inicios y pese a sus irregularidades siempre ha sido un autor que ha manejado infinidad de códigos creativos. Y por si fuera poco, ha interiorizado su trabajo y ha teorizado sobre él apoyándose en referentes del calibre de Ozu, de Bresson y de Dreyer. Es muy recomendable, pues, recurrir a su ensayo El estilo trascendental en el cine, bajo el que sitúa a dichas figuras clave de la historia del cine, para comprender bien desde qué ventana mira el mundo Schrader.
Se dirá, con razón, que Basics of Philosophy simplifica el enfoque sobre la homosexualidad, pero también es cierto que la perspectiva que abre Schrader es muy avanzada y desprejuiciada respecto a los sectores conservadores contra los que arremete. El cineasta, casi octogenario, se educó en un ambiente católico calvinista, y en primera instancia, el espectador debería sentir gratitud no sólo porque continúa haciendo películas, en calidad de artesano, sino porque se toma la molestia de asimilar a referentes culturales y filosóficos complejos -véase el caso de Spinoza aquí- para incorporar sus planteamientos en discursos cinematográficos coherentes. Filmes que son, al menos en estos últimos años, de una impactante sobriedad, de una estimulante carga espiritual y que arrojan una conmovedora mirada sobre el remordimiento en la masculinidad adulta, entre otras cuestiones paralelas.
En las capas narrativas -y también genealógicas- de Basics of Philosophy laten temas tan cercanos como míticos, tan elementales como diversos en los modos en los que las sociedades los han digerido y moldeado. Desde la piedad hasta la salvación, pasando por la transgresión o el deseo de unión. Aquí seguimos a un profesor de filosofía obsesionado con Spinoza, interpretado por Jack Huston a través de un extraordinario sentido de la presencia y de la contención. Se revela rápidamente que su padre está moribundo y que mantiene una relación sentimental con una compañera de trabajo, una docente de psicología. Tampoco tardamos en darnos cuenta de que algo no funciona bien y que el hombre que se presenta como un erudito en su materia esconde algo oscuro y sobre lo que no encuentra la manera de comunicarse.
Si algo caracteriza a First Reformed, a Master Gardener o a otras películas recientes de Schrader es que no es necesario un detonante fuerte para hacer fructificar el interés dramático. En especial aquí se hace evidente que Schrader no busca el conflicto por el conflicto, ni mucho menos ser tremendista. Su enfoque es sereno y respetuoso en todo momento, de una madurez que, en cuanto a dominio sencillo y efectivo del lenguaje podría recordar al Clint Eastwood de Juror #2. No obstante, Basics of Philosophy no sólo es una película de género que funciona, sino una meditación de largo alcance sobre el arrepentimiento y la presión obsesiva de lo paterno.
La última contribución del director de The Card Counter, distribuida por su amigo Martin Scorsese, apenas supera la hora y media de duración y merece más de un visionado para percatarnos de que hay películas que sólo son posibles con la experiencia de una extensa trayectoria.
Venice Open – Fuera de competencia
Basics of Philosophy
Director: Paul Schrader
Guión: Paul Schrader
Director de fotografía: Sean Price Williams
Editor: Stephen Gurewitz
Diseño de producción: Gabriel Jessup
Diseño de vestuario: Lisa Madonna
Música: Eli Keszler
Sonido: Cliff Dumas, Neil Benezra
Efectos visuales: Ben Burrell
Maquillaje: Andrea Kellum
Producción: Film Maudit (Braxton Pope), Redline Entertainment (David Wulf)
Reparto principal: Jack Huston, Sofia Boutella, Daniel Zovatto, Bill Pullman, Dana Delany, Shiloh Fernandez, Karl Glusman, Elizabeth Petruso
EEUU, 2026, 94 min